Por si no teníamos bastante con el maldito brote de listeriosis, otra nueva alerta alimentaria, ahora por botulismo.

Visto lo visto con el tema de la listeriosis he aprendido algo:

1.- Las redes sociales no siempre ayudan a informar sobre el problema. A veces son catalizadoras y dinamitadoras del problema ya que cualquiera puede escribir libremente lo que le dé la gana, sin el más mínimo rigor científico.

2.- Los políticos utilizan cualquier tema para echarse mierda. La actitud de “y tú más” es bochornosa. Ni siquiera cuando se habla de salud son capaces de remar en el mismo sentido. «¡Qué altura de miras!» Así nos luce el pelo.

Ahora con el tema del botulismo no voy a entrar en los síntomas y el manejo médico de la enfermedad. Sólo pedir que antes de que los bulos se vuelvan a esparcir como plumas en un día de viento aclaremos el tema:

“El producto afectado es una conserva de atún en aceite de girasol formato RO 900, de la marca Dia, con lote 19/154 023 02587 elaborado en Frinsa del Noroeste S.A. con fecha de consumo preferente 31/12/2022”. 

Aclaración: Quedan, por tanto, fuera de la alerta todo los demás lotes y formatos. Se trataba de una lata de 900 gramos. La gran mayoría de las familias compra el envase de los packs de latas pequeñas de atún. Esas no están dentro de la alerta sanitaria.

“El producto fue distribuido por la plataforma Dia a establecimientos de las comunidades autónomas de AsturiasCastilla y LeónCataluñaAragónLa RiojaMurciaNavarraCastilla-La Mancha y Valencia, donde se ha procedido a la inmovilización y retirada de los productos afectados”.

Aclaración: Por tanto quedan fuera de la alerta sanitaria el resto de comunidades autónomas.

En cualquier caso, como medida de precaución, se ha retirado el producto afectado de los canales de comercialización, y las autoridades sanitarias recomiendan a las personas que tengan en su domicilio el producto afectado por esta alerta queno lo consumany lo devuelvan al punto de compra.

Por favor, ayuda a no generar alarma social compartiendo bulos.

Los bulos dejan de serlo cuando alguien inteligente decide no compartirlos.

La mañana en Urgencias está siendo muy divertida. De cada 3 niños que acuden, 2 vienen por lo mismo: tiene vómitos o diarrea y han comido carne mechada.

Muchos de los lectores de este blog sois andaluces, concretamente sevillanos y onubenses por lo que me veo “obligado” a aclarar un poco el tema del brote de listeriosis que está habiendo.

La Consejería de Salud y Familias de Andalucía ha decretado este jueves una alerta sanitaria y ha retirado de la venta y consumo una carne mechada fabricada en Sevilla, con el nombre comercial “La Mechá”, que ha provocado un brote de listeriosis que ha afectado a cuarenta personas de Sevilla y Huelva.

Pero… ¡¡¡que no cunda el pánico!!!

En primer lugar debe quedar claro que la listeriosis afecta fundamentalmente a personas de edad avanzada, a embarazadas, a recién nacidos y a personas que por algún motivo tienen sus sistema inmunológico debilitado. 

El resto, es decir, LA GRAN MAYORÍA DE LOS NIÑOS (que corren, saltan y dan la lata continuamente) es muy poco probable que pillen una listeria. Y en el improbablísimo caso de que la pillen pasarán un cuadro gastrointestinal sin más pena ni gloria.

No entraré en este caso a explicar todo lo relativo a la listeriosis por ser una infección extremadamente infrecuente pero sí me gustaría dejar clara cual es la actitud que debemos tomar ante diferentes situaciones:

Debes acudir a Urgencias para descartar una listeriosis si tu hij@ ha tomado en los días previos carne mechada “La Mechá” y tiene fiebre (más de 38ªC), diarrea y se encuentra muy decaído.

Dicho de otra manera:

1- Si tu hij@ tiene fiebre y diarrea y no ha comido carne mechada de la marca “La Mechá” lo mas probable es que tu hijo tenga una gastroenteritis y debe manejarse como tal. Ya hablé de esto en este post.

2.- Si tu hijo ha tomado carne mechada “La Mechá” y no tiene fiebre (más de 38ºC) ni síntomas digestivos no tienes que hacer nada.

Otra cuestión muy importante: La listerioris no se transmite por haber estado en contacto con una persona con listeriosis (“no se pega como la varicela”) . Se transmite al ingerir un producto contaminado por listeria. Insisto, en el caso que tenemos entre manos, carne mechada de la marca “La Mechá”.

Pido prudencia para no abarrotar los servicios de Urgencias innecesariamente.

Repito, sólo habrá que descartar una listeriosis si tu hij@ ha tomado en los días previos carne mechada “La Mechá” y tiene fiebre (más de 38ªC), diarrea y se encuentra muy decaído.

Si te pareció útil esta información, compártela.

Un año más aquí estoy el último día del año para agradecer todo lo bueno que me ha pasado durante este año.

Desde Cuidar Mi Bebe estas son mis particulares 12 campanadas :

¡¡Doongg, doongg!! No, aún no, estos son los cuartos. Id preparando las uvas.

Mientras aprovecharé para agradecer muy sinceramente el seguimiento que habéis hecho del blog directamente en www.cuidarmibebe.com con casi tres millones de visitas, algo impensable para mi cuando empecé a escribir hace tres años.

Agradezco enormemente también el seguimiento tan estrecho que habéis hecho en el perfil de twitter y de facebook,y el recién estrenado de instagram.  En todas las redes se continúa incrementando el número de seguidores.  Agradezco todos vuestros “comentarios” y vuestras “valoraciones” tanto en el perfil de facebook como en doctoralia. Agradezco igualmente todos vuestros comentarios y valoraciones negativas. No se puede gustar a todo el mundo y , además, eso me motiva a intentar hacer las cosas cada vez un poco mejor.

Tengo que agradeceros, también, la gran acogida que ha continua teniendo la consulta on-line con cientos de dudas resuelta a través de esta vía, tanto de pacientes que veo habitualmente en la consulta como de pacientes que se encuentran a mucha distancia, incluso en el extranjero. Por vuestros comentarios y valoraciones parece que quienes lo han utilizado han quedado muy satisfechos, porque siempre repiten. Con esta vía la distancia física y la disponibilidad horaria mía y/o vuestra deja de ser un problema.

Agradecido, un año más, enormemente a todas las familias que pasaron este año por mi consulta, por confiarme su tesoro más preciado: la salud de sus hijos. Y también a todas las familias que se cruzaron en mi camino en la UCI o en Urgencias. Fue un placer poder ofrecer lo que tango para intentar mejorar la salud de vuestros pequeños. He intentado estar a la altura, a pesar de que ya sabéis que los retrasos son muy difíciles de manejar cuando intentas no dejar a nadie fuera.

Uff, que me enrollo, y empiezan las campanadas…. 

Pero no quiero dejar de recordar a todos los ángeles que se cruzaron en mi camino y finalmente, como estrellas muy grandes, nos siguen cuidando desde el cielo así como de aquellos niños que durante este año han tenido que mirar al cielo para hablar con alguno de sus padres. Os tendo a todos en mi mente y en mi corazón.

¡¡Que comiencen las campanadas!!:

  • ¡¡Doongg, una!! Por mis hijos, José, María y Victoria. Porque ellos me mantienen conectado íntimamente a la pediatría y al mundo de la crianza. Sus diferentes edades y sexos me dan una visión muy amplia de la infancia y me permiten empatizar rápidamente con las familias no sólo como pediatra sino también como padre.
  • ¡¡Doongg, dos!! Por mi mujer, Paqui. Por la paciencia infinita que tiene conmigo, por todo el tiempo que le robo con mi trabajo (ella dice que con esto del blog yo tengo otro hijo). Por la visión de mujer y madre que me aporta de la crianza de los niños y que me hace entenderos mucho mejor.
  • ¡¡Doongg, tres!! Por mis cuñad@s y sobrin@s (tit@s y prim@s), que también me muestran otra manera de ver y sentir la crianza de los niños.
  • ¡¡Doongg, cuatro!! Por mis padres, Diego y María, porque además de la infinita ayuda que nos aportan familiarmente, me aportan la visión de “abuelos”, absolutamente necesaria también en mi intento de una visión global de la crianza.
  • ¡¡Doongg, cinco!! Por mis compañeros médicos, tanto del Hospital Virgen del Rocío como del Hospital NISA, porque su compañerismo me mantiene actualizado de una forma más amena y porque hacen que el trabajo en equipo sea lo más valioso. Porque son ángeles estos puestos en La Tierra. Porque cualquier niño en sus manos está seguro.
  • ¡¡Doongg, seis!! Por el resto de mis compañeros de trabajo (enfermer@s, auxiliares, celador@s, limpiador@s, cociner@s, mecánicos,…), porque su trabajo es IMPRESCINDIBLE para que la rueda sanitaria pueda rodar sin detenerse.
  • ¡¡Doongg, siete!! Por vuestros niñ@smis pacientes, por cada una de esas sonrisas inocentes y sanas cada vez que les doy una “pegatina de valientes” o unos caramelos. Aprovecho también para agradecer todos vuestros dibujos y regalitos.
  • ¡¡Doongg, ocho!! Por vosotros, cada uno con vuestras propias circunstancias. Por esa entrega en la crianza de vuestros hijos. Nadie dijo que fuese fácil, PERO MERECE MUCHO LA PENA.
  • ¡¡Doongg, nueve!! Por todos los abuelos, titos, amigos, cuidadores…que acompañaron a los niños a la consulta cuando los padres no pudieron, porque ellos también son IMPRESCINDIBLES.
  • ¡¡Doongg, diez!! Por todos los buenos momentos que nos ha dejado este 2018. Estoy seguro que si os paráis un momento analizarlo superan, con creces, los pequeños baches que tenemos que superar en ocasiones.
  • ¡¡Doongg, once!! Por todas las personas que tengan que atravesar alguna dificultad en el próximo año. Para que sean capaces de sacar siempre alguna enseñanza de esa experiencia
  • ¡¡Doongg, doce!! Por un 2019 cargado de ilusión, esperanza y buenos momentos.
  •  

¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!! , ¡¡¡¡FELIZ 2019!!!!

Esta mañana muy temprano, como hace ya demasiados años, cuando aún faltaban unas horas par que amaneciera, al despedir a mis hijos mayores ya no me hicieron la pregunta de otros años y que me había costado tanto trabajo digerir (“Papá, ¿entonces este año tampoco cenaras con nosotros?”). En realidad ya lo tenían asumido, ya lo habíamos hablado durante estos días. Pero la pequeña, Victoria, al darle un beso se me enroscaba al cuello y con su “¡Papi, no te vayas!”volvía a provocarme un nudo en la garganta que casi me ahogaba.

Sales de casa y mientras conduces, aún con el nudo en la garganta, piensas: 

Ea, otro año más que no puedo cenar en familia la noche de Nochebuena. Otro año más que no podré cenar con los míos. Otro año más con una silla vacía en la mesa”.

No sólo piensas eso sino que maldices tu situación, la de no poder cenar en familia por tu trabajo. 

Pero conforme te vas acercando al hospital y empiezas a pensar en los pacientes que piensas encontrarte ingresados te reconcilias con tu sentimiento de rechazo a esta profesión. 

Dejas de pensar en tu silla vacía de la cena de esta noche y comienzas a pensar en las familias de esos niños que te vas a encontrar ingresados. Esas familias que lo que realmente tienen es una “trona vacía”, y no por trabajo, sino por salud.

¿Hay algo más duro para unos padres que pasar la noche de Nochebuena con tu hijo ingresado en el hospital?

En ese momento comienzas a sentir que tienes mucha suerte.

Me siento muy afortunado porque esta noche, aunque mi silla esté vacía, no lo estarán las tronas de mi casa. 

Y me siento privilegiado porque hoy podré ayudar a que algunas de esas tronas vacías de este año, al año que viene estén ocupadas por un niño que cante villancicos, que incordie en la cena, que derrame un vaso de agua o refresco en la mesa, que grite o que llore, que “te fastidie” la cena pero que SU TRONA NO ESTÉ VACÍA.

Quiero este año, desde Cuidar Mi Bebe, mandaros un abrazo enorme a todos, pero especialmente a todas las familias que tenéis una trona vacía y a todos los que con su “silla vacía” (enfermeros, celadores, auxiliares, médicos,…) contribuyen a que no haya “tronas vacías”

¡¡Feliz Nochebuena!!

Buenas noches, Lucía.

¡Qué rabia! ¿Pero por qué hay que aguantar esto? ¿Por qué cualquiera puede opinar tan frívola, y peligrosamente, sobre la salud de los niños? Y peor, ¿por qué  se puede atacar e insultar tan impunemente a una profesional que lo único que ha hecho es mostrar las recomendaciones oficiales acompañadas de los estudios científicos que pertinentemente avalan dichas recomendaciones?

Acabo de ver en Facebook, Twitter e Instagram tu publicación advirtiendo sobre la peligrosidad de los collares de ámbar utilizados para aliviar la salida de los dientes y no se me ocurre otra cosa que escribirte para mostrarte mi apoyo y admiración. Ya estuve tentado en escribirte tu “episodio” con Cárdenas y finalmente no lo hice. Ahora, sí. 

Perdón, no me he presentado. Soy José María Carmona, pediatra en Sevilla y desde mi humilde blog, Cuidar Mi Bebe, insisto, no puedo hacer otra cosa que mostrarte mi más profunda admiración y agradecer toda la labor que haces. Pero no sólo hablo en mi nombre sino en el nombre de todos los pediatras se actualizan y hacen ciencia.

Llevo unos años intentando hacer divulgación, y sé, por tanto, lo difícil que es. Sé el esfuerzo que hay que hacer para actualizarse antes de “colgar” cualquier contenido en las redes y sé, también, la cantidad de tiempo que hay que invertir en esto. Tiempo tuyo invertido por y para los demás. Por la salud de nuestros niños y por el bienestar de los padres, madres y cuidadores. Tiempo que hay que ir arañando a las horas de sueño, a las horas de tu familia,… y todo eso para que cualquiera, sin gramática parda, pretenda desmontar esos argumentos sólo “porque a mi me funcionó”.

Basta ya de que los profesionales consintamos que cualquiera pueda hacer afirmaciones que puedan poner en riesgo la vida de nuestros niños. ¿A quién les pediremos responsabilidades el día que ocurra una desgracia?

Sé que eres incansable e incombustible y que los comentarios de estos lumbreras no te van a parar pero quiero que tengas muy claro que la comunidad científica y los padres que preferimos que de economía opinen los economistas y de medicina los sanitarios ESTAMOS CONTIGO.

Un saludo.

A seguir comunicando.

Hoy, 25 de Noviembre, se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género.

Es uno de esos días que uno desearía que no se celebrase. Ojalá nunca hubiese sido necesario celebrarlo. NUNCA debería haber existido.

Un años más los datos siguen siendo muy desalentadores. Haciendo click aquí podéis consultar el balance anual del Registro de Violencia Doméstica y de Género del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Hay cifras que años tras año se repiten o, peor aún, van empeorando. Espero que este aumento año tras año sea porque se denuncian más no porque están empeorando realmente porque si no ya no hay lugar para la esperanza. Los datos que me parecen más espeluznante son:

– En el año 2017 se inscribieron en el Registro como víctimas de violencia de género y violencia doméstica, 36.134 personas, un 2,3% más que en el año anterior.

–  Los mayores aumentos del número de víctimas en 2017 respecto al año anterior se dieron entre las mujeres de menos de 18 años (14,8%). ¡Pero que coñ…. le estamos enseñando nuestros hijos!

– Por  edad, más de la mitad (58,6%) de las maltratadas por violencia de género tenían entre 20 y 39 años.

Estos datos son EXTREMADAMENTE PREOCUPANTES, ya que dejan poco lugar a la esperanza.

Significa que una gran parte de las mujeres son fruto de la violencia de género durante los primeros años de la maternidad. Es decir, miles de niños pequeños viven a diario en su hogar “las peleas” de sus padres. Aparte del sufrimiento y de las consecuencias sobre la autoestima de estos niños (ya he escrito algún post sobre esto), hemos de saber que gran parte del aprendizaje en la infancia se hace por imitación, con lo cual la fórmula que se repetirá es la siguiente: “los perros tienen… perritos, los gatos tienen… gatitos y los maltratadores tienen…” (no, no lo escribiré).

Quizás, el otro dato que escribía (la violencia de genero está aumentando entre los adolescentes) es consecuencia de lo anterior.

Esto es muy triste y debemos combatirlo.

Hay que trabajar duro en esto desde todos los ámbitos que tenemos relación con la infancia como son la escuela, la pediatría,… pero sobre todos desde LAS FAMILIAS.

Para terminar quiero dejaros una historia muy didáctica.  La socióloga Carmen Ruíz Repullo utilizando el cuento de Pepa y Pepe muestra de qué manera las y los adolescentes acceden al peligroso círculo de la violencia de género. Por favor, son menos de 14 minutos, no dejes de verlo. Vas a aprender una gran lección.

Pincha aquí para ver el vídeo.

¡¡ NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO!!

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Pues en realidad nada que no supiéramos, pero la coincidencia de varios hechos (que ahora explicaré) y , sobre todo, la cobertura que los medios de comunicación han hecho de la noticia tienen como resultado que muchas familias me hayan preguntado en estas últimas horas si se ha prohibido la utilización del metalgial (Aclaración: Metalgial es la marca comercial de metamizol en niños, es decir, es el equivalente del nolotil en niños)

Ya escribí en su momento en la entrada “¿Qué debes saber del Metagial?” precisamente de eso, de lo que las familias deben conocer de ese medicamento y, tras esta noticia, no se ha modificado ni una coma.

Entonces, ¿por qué ahora tanta alarma?

Pues porque se ha informado a través del sistema de farmacovigilancia de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)  de la muerte de 10 pacientes británicos en relación con haber desarrollado una agranulocitosis tras el consumo de Nolotil (metamizol).

¿Qué significa agranulocitosis y cuales son sus síntomas?

La agranulocitodis es la disminución de la producción de granulocitos (glóbulos blancos o células de densa). Es decir, se produce una disminución de las defensas y por tanto de pueden producir infecciones graves.

Los síntomas que puede presentar un paciente con agranulocitosis son malestar general, infección, fiebre persistente, dolor de garganta, cambios dolorosos en la mucosa de la boca o nariz, hematomas, sangrado, palidez o deterioro inesperado en el estado general.

Este efecto secundario es más antiguo que el hilo negro y es conocido por todos los médicos. Es también sabido desde hace muchísimos años que ese efecto secundario es más frecuente en las personas nórdicas. De hecho, en esos países, el nolotil está prohibido.

La concurrencia de dos factores ha hecho que estos eventos indeseables hayan ocurrido. Por un lado el aumento del consumo de nolotil en los últimos años y, por otro, el incremento de la movilidad de las personas que hace que en determinadas zonas españolas haya más ingleses por metro cuadrado que en la propia Inglaterra. Como aquí en España los médicos están acostumbrados a prescribir nolotil porque esa reacción en los españoles es muy infrecuente, al haber prescrito nolotil a estos turistas ha pasado lo que ha pasado.

En base a estos hechos la AEMPS la información oficial que ha emitido , que podéis encontrar pinchando aquí, se resume de la siguiente manera:

  • Utilizar metamizol sólo para tratamientos de corta duración a las dosis mínimas eficaces, vigilando la sintomatología indicativa de agranulocitosis.
  • No utilizar metamizol en los pacientes que no vayan a poder ser seguidos por un médico, por ejemplo los turistas que vienen de paso.
  • Antes de prescribir metamizol asegurarse que no existen factores de riesgo de desarrollo de agranulocitosis.

De todas maneras, a mi esta noticia a lo que me lleva es a la siguiente reflexión:

¿Por qué ha aumentado tanto el consumo de metamizol?

Según la AEMPS el consumo en los últimos años se ha duplicado. Creo que esto esta en clara relación con la “fiebrefobia”. Es una obsesión en algunas familias el control estricto de la temperatura de su hijo cuando tiene fiebre. Esto lleva a muchas familias a un uso abusivo de antitérmicos. Aunque no hay motivos para la alarma en España este tipo de noticias deben servir para concienciarnos de que ningún medicamento es agua bendita, todos tienen sus efectos secundarios.

Insisto una vez más, como ya he hecho en otros post, en que la fiebre supone un mecanismo de defensa y ,salvo que un paciente esté muy afectado, muy incómodo, no debemos obsesionarnos con bajar la temperatura. Recordad, como siempre les explico a mis pacientes en la consulta que “cuando un niño está con fiebre el niño probablemente se encuentre incómodo pero no menos incómodo se encuentran los gérmenes a esa temperatura. Así que cuando bajamos la temperatura aliviamos al niño, pero también a los gérmenes. Al bajar la temperatura les damos una nueva oportunidad para replicarse”. Recordad también, como expliqué en este post, que la fiebre no produce convulsiones.

Un consejo para terminar: “si vuestro hijo tiene fiebre, desabrigadlo un poco, hidratadlo bien, no obligarlo a comer y sólo si se encuentra muy incómodo adminístrale un antitérmico (preferiblemente paracetamol)”

Si consideras útil esta información, compártela.

Esta mañana me llegaba un WhatsApp de “Rocío, madre de Alejandro”. Sí, así es como la tengo memorizada en la agenda de mi móvil. Dos nombres, dos personas, dos vidas.

Simplemente me enviaba una foto (la foto que encabeza el artículo) y me pedía que diese visibilidad al problema de su hijo y al de otros tantos niños que parecen Fibrosis Quística.

No voy a entrar en detalles técnicos de la esa enfermedad. Sólo decir que Alejandro, y todos los niños que la padecen, además de correr, saltar y dar la lata tiene entre sus rutinas diarias la fisioterapia respiratoria, la administración frecuente de aerosoles y la toma de unos cuantos medicamentos para poder hacer la digestión. Además conviven con el miedo constante de que cualquier infección respiratoria, que en otro niño sería un simple catarro, se puede complicar y requerir un ingreso hospitalario.

Esa es la vida de Alejandro. Pues ya os podéis imaginar la de sus padres y la de su hermana. Sí, como la de cualquiera de nosotros, con los mismos problemas cotidianos, pero a los que hay que sumarle los toda la retahíla de cuidados que necesita Alejandro. Y todos estos cuidados con el único propósito de retrasar al máximo el trasplante pulmonar (con todo lo que eso conlleva), al que está abocado inevitablemente porque la enfermedad sigue progresando.

Afortunadamente hay personas que invierten su vida en investigar nuevos fármacos capaces de frenar estas enfermedades. Para la mutación más frecuente de la Fibrosis Quística en España, la que tiene Alejandro,  esto ya se ha conseguido desde el punto de vista científico. Pero esto no es suficiente. A pesar de estar disponible ese medicamento (Orkambi) ni Alejandro, ni ninguno de los niños españoles con Fibrosis Quística, podrá conseguirlo porque la Administración no ha aprobado su comercialización en España.

Por eso se han manifestado hoy en Madrid las asociaciones de Fibrosis Quística con el lema: “¿Qué precio pondrías a tu vida?”.

Ojalá esté escrito llegue a los responsables políticos que toman las decisiones de aprobar o rechazar los medicamentos que se pueden comercializar en un determinado país. Y ojalá sean capaces de entender que detrás de sus decisiones hay nombres, hay personas, hay vidas.

¿Cómo creéis que puede una madre conciliar el sueño sabiendo que existe un medicamento capaz de frenar la enfermedad de su hijo pero no puede tener acceso a él porque los responsables no dan luz verde a su comercialización?

Esta noche, mientras Alejandro duerme felizmente, ajeno a las egoístas  decisiones que tomamos los adultos, “Rocío, madre de Alejandro” se irá a la cama, otra vez, sabiendo que existe un medicamento capaz de frenar la enfermedad de su hijo pero que de momento no podrá conseguir porque no se comercializa en España.

Te pido en nombre de todos los afectados de Fibrosis Quística y sus familias que compartas este artículo, a ver si llega a algún responsable político y conseguimos que cambien sus decisiones.

No es este un blog de política y, por tanto, no voy a hablar de política. Voy a hablar de personas, de niños, de niños inocentes, de niños que han sido separados de sus padres e internados en perreras.

¿Hasta donde puede llegar la crueldad humana?, ¿qué más nos falta por ver?, ¿hasta cuánto se puede pisotear la dignidad humana sin que reaccionemos?

Entiendo que la solución a la inmigración es un problema complejo. La solución siempre debe pasar por arreglarlo en el país de origen, nadie abandona sus raíces por gusto. Pero insisto, no quiero hablar de inmigración, no es este el foro. Sólo recordaré la frase del poeta somalí, Warsan Shire, “Nadie pone a su hijo en un barco salvo que el agua sea más segura que la tierra” que nos demuestra la desesperación que tiene que tener un inmigrante cuando toma esa determinación de dejar todo atrás.

De lo que sí quiero hablar es de las soluciones que como sociedad tomamos (o consentimos) respecto a los inmigrantes. Desde que el otro día leí la noticia en el periódico de los niños internados en perreras no he parado de darle vueltas, pero ha sido esta mañana tras escuchar un audio del llanto de los niños cuando no me he podido contener más.

Me gustaría hacerle llegar esta carta al señor Trump.

Señor Trump.

¿Ha sentido usted el calor de un abrazo? Sólo si nunca lo ha sentido será capaz de privar a otro ser humano de sentirlo.

Multiplica por infinito esa sensación si el abrazo es de tus padres y, sobre todo, cuando te encuentras mal, cuando estás triste.

¿En qué clase de persona se convierte uno cuando no es capaz de escuchar el llanto de un niño?

El llanto en los niños es un mecanismo de defensa. Sí, es desagradable ver a un niño llorar. La naturaleza diseñó este mecanismo para que se nos remuevan las entrañas cuando lo escuchamos. Es un mecanismo muy primitivo que conservan la mayoría de los animales mamíferos. Es por eso que a una madre le cuesta la misma vida dejar llorar a su bebé cuando intenta sacarlo de su cuarto.

Soy un simple pediatra y se me hace muy difícil darle un consejo a todo un presidente de los Estados de Unidos. No suelo ser tan atrevido, pero hoy me voy a permitir esa osadía. Cuando en mi practica médica me encuentro con un problema o dilema ético suelo hacerme una pregunta que me da la solución a ese problema de una manera bastante rápida “Si fuera mi hij@, ¿qué haría o qué me gustaría que hiciesen?” Le aseguro que la respuesta suele ser bastante acertada porque, como todos los padres, quiero lo mejor para mis hijos.

No dudo de sus cualidades intelectuales. No debe ser fácil llegar a la Casa Blanca, pero como pediatra y sobre todo, como padre, le aconsejo que escuche el siguiente audio. No creo que pueda quedar indiferente.

Un saludo, presidente.

Hoy que han comenzado las vacaciones de verano para millones de niños quiero hacer una reflexión.

Todos los pediatras sabemos que a partir de hoy las urgencias por dolores de barriga y dolores de cabeza disminuirán ostensiblemente en un grupo de niños. En ese grupo de niños que bien por su propia personalidad muy exigente, o bien por la exigencia de sus padres, se ven en la “obligación” de ser el número uno de la clase.

Pero más preocupante me parece los niños que a partir de hoy, con las vacaciones, dejan de quejarse de la barriga pero no por los exámenes sino porque no sentirán el miedo a ir a clase.

¡Qué pena de esos niños que se han sentido aliviados porque mañana no sentirán el acoso de sus compañeros en el colegio!

Me venía ahora a la cabeza el comentario que me hizo mi hijo esta mañana: “Papá, por un lado estoy contento porque se acaba el cole y ya no tendré que madrugar, pero por otro lado estoy triste porque durante el verano no veré a algunos de mis amigos del cole”. Eso debería ser lo normal, ¿no?

Mientras me lo decía esta mañana me vino a la memoria Diego, el niño de 11 años de Madrid que el pasado 20 de enero de 2016 se suicidaba dejando una carta. ¿Os acordáis de esa carta?

Es tremenda, ¿verdad?

¡¡¿¿Cómo se ha de llegar a sentir en el colegio un niño de tan solo 11 años para llegar a la conclusión de que la única solución es esa??!!

Por favor, HABLEMOS MUCHO CON NUESTROS HIJOS.

Que a un niño le digan gordo o cuatro-ojos (pondré insultos suaves para no ser malsonante) a los adultos nos puede parecer una tontería, pero para ellos no es ninguna tontería. Es sentirse rechazados por su grupo de iguales.

Es fundamental que reforcemos el autoestima de nuestros hijos desde los primeros meses de la vida y es fundamental, también, crear momentos de diálogo con nuestros hijos, a diario, precisamente para que nos cuenten sus problemas y podamos reforzar su autoestima.

Trabajemos con ellos para que no niños no tengan que esperar a que se acabe el cole para no quejarse de la barriga y estemos atentos ante síntomas que no parecen estar muy justificados.