Muchas mamás recibirán hoy un regalo y miles de mensajes de “cuánto te quiero y lo buena que eres” por parte de sus parejas pero mañana…
… mañana vuelta a la realidad.
Vuelta al maravilloso mundo de teta, pañales, biberones, llantos, canciones infantiles, berrinches, vestir al niño mientras cocinas, no encontrar el comento de darte una ducha de tres minutos, no encontrar una conversación más interesante que los problemas de la familia de Pepa Pig … y aguantar, además, que papá diga al llegar “no te quejes que yo llevo todo el día trabajando para que tú puedas estar aquí con los niños”. Y además sé buena amante y esposa. Y más aún, en ocasiones, aguantar la crítica de todas las buenasmadres (abuelas, primas, vecinas, “amigas” y de tu propia pareja de pareja) “ a este niño lo tienes malacostumbrado”
¡Ay, qué fácil es ver los toros desde la barrera!
No faltará quien salga hoy a decir “pues se equivoca, en mi caso no es así”.
Efectiva y afortunadamente, sé que no siempre es así. Pero creedme, trato con varios miles de familias a lo largo del año y esto me da una visión bastante real de los modelos familiares. Ni pretendo ser ejemplo ni dar lecciones a nadie de modelo familiar y de crianza pero sí puedo decir, por lo que me da la experiencia de mi trabajo, queel peso duro de la crianza recae muy desigualmente sobre las madres.
Ellas son las que mayoritariamente renuncian:
– renuncian a su tiempo,
-renuncian a su libertad,
-renuncian a sus aspiraciones profesionales,
-renuncian, incluso, a su libertad económica.
Así que pensemos que un día como hoy no es sólo un día de felicitaciones sino de reconocimiento.
Felicitaciones a LO GRANDE QUE ES UNA MADREy reconocimiento a TODAS LAS RENUNCIAS QUE SUPONE SER MADRE.
Y sobre todo pensemos que NO SÓLO HOY ES DÍA DE LAS MADRES.
Cuando veas a una madre triste, cansada, agobiada, desesperada, temerosa, ansiosa, deprimida, nerviosa, agotada o asustada
…
… porque le cuesta asumir su nuevo rol después del parto,
… porque tiene miedo de no poder amamantar a su hijo,
… porque piensa que su leche es insuficiente,
… porque lleva cogido todo el día a su bebé en brazos,
… porque su bebé duerme toda la noche en su cama,
… porque su hijo no quiere comer sólido,
… porque su bebé no gatea,
… porque su bebe no duerme toda la noche,
… porque su hijo le está montando un berrinche,
… porque a su hijo no le baja la fiebre,
…
En todas esas y otras situaciones,
antes dar tus “sabios” consejos,
PONTE EN SU LUGAR.
No juzgues precipitadamente ninguna situación.
Tu vivencia o experiencia de esa situación, si la tuviste,
no es necesariamente igual que la suya.
Piensa qué puede estar haciendo que viva esa situación de esa manera.
Trata de comprender siempre a una madre antes de juzgarla.
Trata siempre de ponerte en su lugar.
Con el título sé que más de un@, de manera inconsciente, ha supuesto que me refería a la lactancia materna.
Pues no, precisamente eso es lo que quiero aclarar en este artículo.
Lo de “a demanda” no es sólo aplicable a la lactancia materna. Es aplicable a la lactancia mixta, a la lactancia artificial y, en general, a cualquier alimentación. Y no sólo para los bebés. Es aplicable el razonamiento para cualquier edad. Para niños pequeños, adolescentes, adultos y ancianos.
Esta misma mañana una madre me volvía a soltar la frase que tod@s habréis escuchado mil veces:
“Doctor, como mi bebé va a dejar de tomar el pecho y va a empezar a tomar el bibe, a partir de ahora las tomas deben ser cada tres horas, ¿verdad?”.
¡Qué manía! Insisto, alto y claro: LA ALIMENTACIÓN (materna o artificial, con teta o con bibe, con cuchara o con palillos, en la China o en Japón, …) DEBE SER A DEMANDA.
Precisamente ayer veía un meme de un político en tono jocoso por decir obviedades tales como: “Un plato es un plato y un vaso es un vaso”. Pues creo que por esa regla de tres deberían hacer un meme de mi repitiendo en la consulta obviedades del calibre “Si el bebé tiene hambre debe comer y si no tiene hambre no debe comer”. Parece de Perogrullo, ¿verdad? Pues no sabéis el trabajo que cuesta convencer a muchas familias de ese razonamiento.
¿Alguien ha visto a alguna vaca mirando un reloj o preguntando la hora para ver si es la hora de dar de mamar al ternero? Pues eso. Así de sencillo. Si el ternero tiene hambre mamará.
Otra cosa: los primeros relojes mecánicos capaces de funcionar de día y de noche datan de mil y pico años después de Cristo. Mi pregunta es: ¿Cómo habrán sabido todas las madres que existieron previamente al invento del reloj cuándo tenían que dar de comer sus bebés?
Cuando comemos, y sobre todo dejamos comer, a demanda estamos simplemente respetando las señales internas que disponemos para regular el apetito. Esa “señal interna” se llama hambre.
“Entonces, doctor, ¿está diciendo que puede comer cada vez que lo pida?”
Sí, eso estoy diciendo. Y también estoy diciendo que no hay que obligarlo a comer si no tiene hambre, aunque “sea la hora de comer”.
Es evidente que estamos tan condicionados por los horarios de trabajo que desgraciadamente los adultos tenemos que comer en los periodos que en nuestros trabajos se establecen para ello, pero eso no significa que haya que comer “obligatoriamente” a esa hora. ¿Acaso en los días libre o periodos vacacionales no comemos cuando nos da la gana?
“Doctor, todo eso está muy bien con respecto a los horarios pero, ¿y respecto a la cantidad?”
Pues exactamente igual. Si dejamos a un bebé alimentarse libremente tomará exactamente lo que necesita. Si en una toma (o comida) no tiene mucho apetito comerá menos. Probablemente si ha comido menos en esa toma, en la siguiente, o come más o pedirá antes. Así de sencillo.
Los niños, afortunadamente, tienen una mente más libre que la nuestra. Ellos no piensan si les va a entrar el traje de flamenca ni saben qué es la operación bikini. Simplemente comen cuando tiene hambre y la cantidad necesaria para saciar su hambre.
Precisamente por eso no es recomendable distraer con móviles o tablets a los niños mientras comen porque lo que provocamos con eso son comedores pasivos. Con esta autorregulan la sensación de saciedad porque con el móvil o la tablets estamos engañando o distrayendo dicha sensación. De esto ya hablaré en otra entrada porque esto da para escribir un libro.
Haré una última reflexión, contando una anécdota, con respecto a las cantidad de comida que ingerimos los adultos. En general los adultos nos quejamos amargamente del problema contrario del que vemos en nuestros hijos: tenemos más peso del que queremos y nos cuesta mucho trabajo perder esos kilos de más.
“Hace unos meses me encontré en el comedor de la guardia a un compañero médico que hacía unos meses que no veía. Me llamó la atención desde el principio que lo vi bastante más delgado que la última vez. Por prudencia no quise decir nada y seguimos hablando de “la vida”. Cuando apenas había empezado a comer el segundo plato dijo “Ya no tengo más hambre, ya no voy a comer más. Me llevaré esta manzana por si más tarde me entra algo de hambre”. En ese momento me di cuenta que yo estaba comiendo sin hambre, como un autómata, simplemente por terminar la ración que me habían puesto.
Moraleja: ciertamente, si sólo comiésemos hasta que dejamos de tener hambre, es decir, A DEMANDA, no tendríamos que ser esclavos después de hacer ninguna dieta por haber comido de manera automática para terminar el plato.
Si te gustó esta entrada o piensas que puede ayudar a algunas familias que están muy agobiadas con la alimentación de sus hijos, COMPÁRTELA.
Esta mañana recibía una llamada de una amiga fotógrafa que más que una llamada me pareció un grito de auxilio.
Un grito de auxilio de ella pero en nombre de todos los niños, SOBRE TODO NIÑAS, que tiene que soportar comentarios negativos y menosprecio de sus propios padres, SOBRE TODO MADRES.
Me contaba cómo los padres, SOBRE TODO LAS MADRES, en las sesiones de fotos en su estudio (ahora que estamos en pleno auge con el tema de las Comuniones) hacen comentarios del tipo “¡Hija, mete esa barriguita que se te ve muy gorda!”, “¡No sonrías así, que se te ve muy fea!”, ¡Por Dios, esa pose no, que la hace muy gorda!”,…
Estas son algunas de las perlas que los padres, Y SOBRE TODO LAS MADRES, soltamos a nuestros hijos, SOBRE TODO A NUESTRAS HIJAS. Supongo que estos comentarios son inconscientes, eso espero. Pero precisamente el hecho de que se “escapen” esos comentarios de manera inconscientes habla de una sociedad enferma, muy enferma. No nos sorprendamos después de que nuestros hijos, SOBRE TODO NUESTRAS HIJAS, tengan entre sus máximas aspiraciones “meterse” en una talla 34 de ZARA, ser de “las populares”, ser una youtuber o buscar los “me gusta” en las fotos de facebook o instagram con más ahínco que quien busca una vacuna contra el cáncer.
Por favor os pido a todos los padres, Y SODRE TODO A LAS MADRES, que enseñéis a vuestros hijos, Y SOBRE TODOS VUETRAS HIJAS, a valorarse como personas. La grandeza de una persona no está en la talla de su ropa sino en el tamaño de su corazón.
No haced a vuestros hijos, Y SOBRE TODO A VUESTRAS HIJAS, esclavos de su cuerpo. Los niños, Y LAS NIÑAS, no nacen odiando sus cuerpos. Os lo pido ESPECIALMENTE A LAS MADRES porque sois el espejo sobre el que se miran VUESTRAS HIJAS. Enseñadles, Y SOBRE TODO ENSEÑADLAS, a valorarse por todas sus virtudes como personas y no por el tamaño de sus muslos ni de su barriga.
De manera “incosnciente” hablamos delante de nuestros hijos, Y DE NUESTRAS HIJAS, de nuestras dietas. Estamos con eso transmitiéndoles, Y SOBRE TODO TRANSMITIÉNDOLAS, la importancia de los efectos de los alimentos sobre nuestra imagen y no sobre nuestra salud.
Quiero especialmente que hoy llegue este mensaje a todos los niños, Y SOBRE TODO LAS NIÑAS, y a todos sus padres, SOBRE TODO SUS MADRES.
ACLARACIÓN: Perdonad los laísmos y leísmos, son simplemente para resaltar el mensaje. Quiero aclarar que haber señalado continuamente al sexo femenino en esta entrada es porque desgraciadamente está claramente más afectado por este tema. Por supuesto que todos los mismos razonamientos sirven para los niños y sus padres pero creo que debo hacer especial hincapié en las niñas porque creo que con este tipo de comentarios lo único que hacemos es tirar por la borda toda la lucha de millones de mujeres durante muchos años que se partieron la crisma para acabar con la imagen de mujer floreo y la discriminación de la mujer.
Comparte y difunde si está de acuerdo.
“Doctor, ¿qué hago ahora con la lactancia? Me acabo de enterar de que estoy embarazada, vengo ahora mismo del ginecólogo y me ha dicho que deje el pecho. ¿Usted qué me dice?”
Pues yo lo que le digo, en primer lugar, es: “¡¡¡Enhorabuena!!!”
Con respecto a las dudas sobre cómo mantener la lactancia en el embarazo lo explico a continuación.
A pesar de que las hormonas liberadas en la lactancia inhiben la liberación de las hormonas de la ovulación, a modo de “anticonceptivo” natural, puede ocurrir que una madre se quede nuevamente embarazada durante su lactancia y las dudas y miedos no tardan en surgir. Si la lactancia materna en sí misma encierra un montón de falsos mitos como ya he contado en otras ocasiones (podéis leerlos pinchando aquí), más aún cuando ocurre en “circunstancias especiales”.
¿Qué es la lactancia en tándem?
Se llama lactancia en tándem cuando una madre que está amamantando, vuelve a quedarse embarazada, decide seguir dando el pecho durante todo el embarazo y, una vez nacido el pequeño, amamanta a los dos.
Es una situación que en ocasiones es difícil de mantener porque a las dudas que le surgen a las madres por “tener que mantener a dos” hay que sumar el desánimo y rechazo que, en general, transmiten la mayoría de los profesionales sanitarios ante esta estrategia de alimentación. Afortunadamente se ha visto en algunos estudios recientes que cada vez son menos los sanitarios que desaconsejan abandonar la lactancia durante el embarazo, aunque este porcentaje sigo siendo alto.
¿Por qué en la consulta de ginecología me han dicho que “dejara el pecho” al diagnosticarme el embarazo?
Al mamar se libera oxitocina, que es una hormona que puede producir contracciones uterinas. De hecho, se ha visto en algunos estudios que más de la mitad de mujeres tenían contracciones mientras amamantaban pero que cedían espontáneamente cuando el niño soltaba el pecho. En ese mismo estudio se constató que no había diferencia en cuanto a la duración de los embarazos comparando embarazo sin lactancia con embarazo con lactancia materna. Aun así, por prudencia en algunas situaciones especiales (embarazos múltiples, antecedentes de abortos o partos prematuros), sí puede ser aconsejable abandonar la lactancia por el riesgo de la pérdida del embarazo.
Doctor, ¿es cierto que muchos niños dejan el pecho cuando su madre se queda embarazada?
Es cierto que aun cuando la madre se “empeñe” mantener la lactancia en tándem se ha visto que en más de la mitad de los casos son los propios niños los que deciden destetarse de manera natural.
Antes se pensaba que lo dejaban por el cambio de sabor pero hoy día se sabe que es debido a la caída de la producción de leche.
Pero un si recién nacido necesita calostro, ¿qué tipo de leche tendré tras dar a luz, calostro o leche madura?
Por todos los cambios hormonales que ocurren alrededor del parto la leche madura pasará nuevamente a ser calostro. “La naturaleza protege al más débil”. Es decir, el recién nacido tendrá u calostro disponible desde el minuto cero.
La subida de la leche se producirá de igual forma con la ventaja de que además el hijo mayor puede ayudar a descongestionar los pechos en el caso de ser molesta la congestión mamaria.
¿Tendré suficiente leche para los dos? ¿El mayor no le robará la leche al pequeño?
Con la lactancia en tándem siempre parece haber leche materna de sobre, de hecho, la pérdida de peso fisiológica de los primeros días es menor en los casos con lactancia en tándem. Y las crisis de lactancia también son menos llamativas en estos casos.
¿Puede ser el pecho una vía de contagio para el recién nacido?
La lactancia en tándem no favorece el contagio de enfermedades entre hermanos. Para llevarla. acabo sólo se requiere el mantenimiento de las medidas habituales de higiene. Sólo si el lactante mayor presenta una lesión por herpes (labial o en otra localización), no debe ser amamantado, para evitar el contagio del recién nacido.
¿Cómo me organizo? ¿Quién debe mamar primero?
La madre tendrá que organizar las tomas entre ambos hijos. Los primeros días de calostro son clave para el recién nacido y la producción del mismo tiene un límite, por lo que el recién nacido debe ser amamantado en primer lugar.
Comparte esta información si piensas que puede ser útil a alguna familia que se encuentre en estas circunstancias.
A la pregunta del título: Pues claro que no, afortunadamente. Eso sí deberíamos ser iguales en derechos, en oportunidades, …
Ahora que ya han pasado unos días desde el pasado 8 de marzo me gustaría señalar que , independientemente de cómo pueda utilizar o no desde el punto de vista político el tema de la huelga de las mujeres, lo cierto es que el “ambiente” creado demuestra que después de muchísimos años de una sociedad patriarcal y machista parece que la cosa, por fin, comienza a tomar visos de igualdad. O al menos el primer paso, la sociedad mayoritariamente comienza a tomar conciencia de la necesidad de esta igualdad.
Pero creo que luchar por disminuir la brecha salarial, por acabar con el acoso sexual en el ámbito laboral, por romper el techo de cristal que existe en la mayoría de los sectores, por acabar con la inestabilidad laboral y con el reparto desigual de las tareas de cuidado familiar,… es como frustrarse porque los olmos den peras. ¡claro que los olmos no dan peras! Si siembras un manzano lo normal es que recojas manzanas. Si quieres recoger melocotones lo mejor es sembrar melocotoneros.
Por tanto, si quieres que tu hija o hijo no sea machista no la eduques en un ambiente machista. Si lo haces, después que no te sorprendas que tu hija es machista.
Me explico.
Todas esas desigualdades son el fruto de la educación y la educación empieza en cada casa, en cada hogar. El problema es que los micromachismos están tan presentes en nuestra sociedad que no los notamos. Hasta las feministas más recalcitrantes tiene en su subsconsciente una parte machista que mamaron o más bien que la sociedad les hizo mamar. Y eso es lo que debemos cambiar. Afortunadamente, cada vez son menos.
Pero no puedo dejar de decir que como siempre nos apuntamos a algunas modas simplemente por eso, porque son moda. Conozco a muchas mujeres confesas feministas que se quejan amargamente de lo machista que es esta sociedad mientras llevan a sus hijas a un colegio “de niñas”. O en su intento de defender su libertad se apunta a reuniones de mujeres donde la presencia de un hombre sería recibida como un zorro en un gallinero. ¿Dónde esta ahí la diferencia con el machismo?
Insisto una vez más, como en otras muchas entradas, no pretendo ser pastor espiritual de ninguna familia ni un líder de tendencias sociales. Allá cada familia con lo que hace, con lo que dice y con lo que piensa. Y allá cada uno con la coherencia entre lo que hace, dice y piensa. Pero sí advierto una cosa, está demostrado que uno es más feliz cuanta más coherente es en su vida con lo que hace, con lo que dice y con lo que piensa.
Conviene aclarar, también, que no podemos pretender que los hombres y las mujeres sean iguales. Habríamos acabado con la esencia de la especie humana.
La igualdad es a igualdad de condiciones igualdad de derechos, pero los hombres no son iguales a las mujeres
Creo también que el feminismo radical que intenta imponer “la supremacía” de la mujer destruye a la propia mujer. Lo iguala al más atroz de los machismos.
Pero creo que el verdadero problema es que, como sociedad, no hemos sabido integrar la incorporación de la mujer al trabajo y la maternidad. Todo lo demás creo que es secundario. Para mi lo más llamativo es lo siguiente: El mayor enemigo de las mujeres son las propias mujeres. No he visto a una madre ser más criticada que por otra madre.
Una última cosa: Mientras ser madre se siga viendo o viviendo como una carga nada habremos avanzado como sociedad.
Querido hijo José, queridas hijas Victoria y María, ojalá nunca entandáis porqué papá escribía sobre el machismo y el feminismo si eso ya lo tenéis más que superado. Ojalá os parezca cosas de “trogloditas”.
“Doctor estoy hecha un lío. Yo siento que mi bebé sigue necesitando mi pecho. Me lo pide frecuentemente. Él mama y se queda tranquilo. Yo siento que se sacia, pero como no paran de decirme que eso ya es por vicio… que ya no le alimenta nada, que lo único que quiere es tener la teta de chupete y que mi leche es aguachilrri…
Para colmo ayer fui a mi médico y me dijo que si estaba dando el pecho no podía recetarme nada para mis dolores de cabeza.”
No voy a entrar a juzgar hoy los “consejos” de muchas de las personas que nos rodean y que supuestamente son los que nos ayudan en la crianza. Hoy me centraré en un grupo especialmente influyente: los sanitarios y más concretamente, los médicos.
Ya he hablado en otras ocasiones de la “fuerza “ que pueden tener ciertos mensajes dichos por médicos. Para mucha gente son “palabra de dios”.
Yendo al tema de la lactancia he de decir que durante la carrera de medicina la formación sobre lactancia materna es muy escasa (por no decir nula). Y podría decir casi lo mismo para la especialidad de pediatría. Durante la especialización de pediatría los futuros pediatras aprendemos mucho sobre diagnóstico y tratamiento de todo tipo de enfermedades pediátricas, muchas de ellas muy infrecuentes, pero la formación en lactancia materna, en general, brilla por su ausencia salvo que te cruces, de casualidad, con algún maestro (casi siempre, maestra) que “controle” el tema.
Es por eso que la mayoría de las opiniones, incluso de los médicos, respecto a la lactancia materna no difiere demasiado a la de la vecina del quinto.
Eso hace que no haya ni un solo día que en la consulta me encuentre que alguna madre haya abandonado su lactancia por “consejo médico”.
Frases de mi día a día:
“Me ha dicho mi médico que si tomo antibióticos no puedo dar el pecho.”
“Le quité el pecho porque como estuve tomando paracetamol para un dolor de cabeza…”
Desde aquí quiero hoy lanzar un mensaje sencillo:
“Manolete, si no sabes torear pa que te metes”
Pues eso, que no aconsejemos sobre lo que no conocemos.
Invitad a las madres que están dando el pecho a asesorarse sobre qué cosas se pueden hacer mientras se da el pecho (que son prácticamente todas) y qué cosas no se pueden hacer (que son prácticamente ninguna).
No quiero ahora entrar en la polémica de si es mejor dar el pecho o bibi (para eso ya escribí este post), sólo quiero insistir en la pena que me da que una mamá llegue frustrada porque le han cortado su lactancia por un mal consejo.
Si fue la propia madre la que libremente decidió dejar la lactancia, ahí debemos también saber apoyar. “Ánimo, la maternidad es más que la lactancia. Si la lactancia estaba interfiriendo en el disfrute pleno de la maternidad está justificado el abandono de la misma”
Nada de culpa. Mejor la botella siempre medio llena. Es mejor sentirse orgullosa del tiempo que le diste que culpable por el tiempo que no le diste.
En cualquier caso os invito a todas las madres que tengáis dudas sobre qué medicamentos se pueden o no pueden tomar dando el pecho a consultarlo en la página de total fiabilidad www.e-lactancia.org.
Esta niña es la culpable de muchas cosas.
En primer lugar es culpable de hacerme profundamente feliz cada día. Es culpable de volverme hacer sentir como un niño y, sobre todo, es culpable de hacerme entender qué es lo que realmente valora un hijo de sus padres.
Es culpable también de haberme vuelto a sensibilizar con todo el mundo de la maternidad-paternidad, de hecho fue de su embarazo de donde surgieron la sensibilidad, las ganas y la empatía suficiente para empezar este blog.
La primera vez que me quemé fue, obviamente, muy especial. Pero la crianza del primero la vives con tantos miedos (sí, los pediatras también tenemos miedos porque antes de ser pediatras somos personas y padres) que no te dejan disfrutarla del todo.
La segunda también me quemó cuando nació pero en mi caso el haber tenido los dos primeros tan seguidos hizo que la maternidad-paternidad se convirtiesecasi en una cuestión de supervivencia. Físicamente mi mujer y yo estábamos agotados (¡cuántas mañanas amanecía la pequeña con los pañales del grande y viceversa…!). Pañales de todas las tallas, bodies de todos los tamaños, carros por un lado y por otro, juguetes por todos lados… Había días que las rutinas parecían una cadena de montaje… Ahora el baño, ahora la cena, ahora la canción, ahora el cuento,… Como he dicho, era prácticamente una cuestión de supervivencia y esto tampoco te permite disfrutar adecuadamente de todos los detalles de la crianza.
Pero con Victoria la crianza ha sido diferente. Desde luego mucho más fácil y, por supuesto, mucho más natural y relajada.
La óptica de un tercer hijo te hace relativizar absolutamente las dificultades de la crianza. Hace que valores de verdad lo que de verdad importa.
Tonterías las justas. Lo importante es lo importante.
Entiendes, también, que cada niño es diferente y que lo que te sirvió para uno no te vale para los otros. Esto te hace ser mucho más tolerante con cada niño y con cada familia (esto me hace entender en mi trabajo que existen millones de modelos familiares, millones de modelos de crianza y todos perfectamente válidos).
Cada niño es un ser único e irrepetible y sólo por ello ya merece ser amado.
Desde luego, hija mía, así lo eres. Eres una niña muy especial.
Hoy, en tu segundo cumpleaños quiero darte las gracias por todo lo que me has enseñado.
Porque sin ti no habría sabido cómo de grande es el sentimiento de ser padre.
No sabes hija mía cuánto te quiero.
¡¡Muchas felicidades!!
“Jolines pues si que es complicado esto de la crianza. Un montón de meses esperando a que echa a andar esta criatura y ahora va y empieza a andar puntillas, ¿esto es normal, doctor?”
Aclararé el tema.
En primer lugar conviene saber que la edad a la que los niños empiezan a andar es muy variable. Aunque lo más frecuentes es que comiencen a caminar entre los 12-14 meses, hay niños que comienzan a andar con 9 meses y otros que hasta los 15-16 meses no “arrancan. Obviamente los que más suelen tardar en andar son los niños que gatean ya que han encontrado un método alternativo y “mas seguro” para desplazarse.
Por si no había sido suficiente la preocupación de esperar a ver cuándo comenzaba a andar ahora resulta que la princesa cuando empieza a andar pone los pies muy raros.
La pregunta no se hace esperar: “unas veces los mete para dentro, otro día parece que los saca hacia fuera, unos días mete uno y saca el otro,… Y como la tía mete los pies para adentro y tuvo plantillas…”
Como suelo decir en la consulta: “mientras no los ponga para atrás…”
Con eso quiero decir que en esa primera etapa es muy común que pongan los pies en diferentes posiciones para caminar.
Cabe señalar que casi un 25% (y sobre todo en varones) en los primeros seis meses tras el inicio de la marcha presentan marcha en puntillas.
¿Por qué se produce esta marcha en puntillas?
Pues como muchas cosas en medicina no se sabe la causa aunque se ha demostrado una flexibilidad reducida de la articulación del tobillo. Hasta la tercera parte tienen algún antecedente en la familia, así que hay también parece haber un componente genético.
¿Me puedo quedar tranquilo o debo de acudir a mi pediatra?
Como siempre, si hay algo que te preocupa, debes consultárselo a tu pediatra pero hay algunos datos que son tranquilizadores, ya que son típicos de la marcha en puntillas idiopática.
Pensaremos en una marcha en puntillas transitoria si se trata de un niño pequeño (menor de 2-3 añitos) y es un niño sano, sin ningún antecedente llamativo en el parto , con un desarrollo psicomotor normal hasta la fecha y la exploración es normal (tono muscular adecuado, reflejos normales,..), simplemente habrá que seguir observándolo porque en pocos meses debe desparecer la marcha en puntillas.
Otro dato típico la marcha en puntillas transitoria es que existen determinadas superficies que pueden acentuarla (baldosas frías, hierba,…).
Entonces, ¿cuáles son los datos que deben preocuparme?
Debemos prestar especial atención y quizás sea necesaria una valoración más exhaustiva si se sale de la edad típica, es decir, si aparece la marcha de puntillas en un niño mayor de 3 años y, sobre todo, si es asimétrico (anda de puntillas sólo con un pie)
En resumen:
Si tu niño es un niño sano, pequeño (menor de 3 años), hace poco tiempo que comenzó a andar y anda de puntillas de manera simétrica (con los dos pies) en principio no debes preocuparte.
Si aún te quedan dudas debes comentárselo a tu pediatra.
Hijo mío,
no te doy el pecho para que tengas las defensas más altas,
ni para que se desarrolle mejor tu vista o tu oído.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no te porteo para disminuir tus cólicos,
ni para favorecer el apego.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no duermo contigo para desarrollar más el apego,
ni para calmar tus miedos.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no te leo cuentos cada noche para desarrollar tu imaginación,
ni tu lenguaje.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no te enseño a montar en bici para hacerte más independiente,
ni para que hagas más deporte.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no te llevo cada tarde al parque para que aprendas a relacionarte,
ni para enseñarte a compartir.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
¡Que pena que a veces sólo vi el esfuerzo!
Quiero decirte que ha sido un placer.
Minientrada archivos – Página 2 de 19 – CuidarMiBebe
Muchas mamás recibirán hoy un regalo y miles de mensajes de “cuánto te quiero y lo buena que eres” por parte de sus parejas pero mañana…
… mañana vuelta a la realidad.
Vuelta al maravilloso mundo de teta, pañales, biberones, llantos, canciones infantiles, berrinches, vestir al niño mientras cocinas, no encontrar el comento de darte una ducha de tres minutos, no encontrar una conversación más interesante que los problemas de la familia de Pepa Pig … y aguantar, además, que papá diga al llegar “no te quejes que yo llevo todo el día trabajando para que tú puedas estar aquí con los niños”. Y además sé buena amante y esposa. Y más aún, en ocasiones, aguantar la crítica de todas las buenasmadres (abuelas, primas, vecinas, “amigas” y de tu propia pareja de pareja) “ a este niño lo tienes malacostumbrado”
¡Ay, qué fácil es ver los toros desde la barrera!
No faltará quien salga hoy a decir “pues se equivoca, en mi caso no es así”.
Efectiva y afortunadamente, sé que no siempre es así. Pero creedme, trato con varios miles de familias a lo largo del año y esto me da una visión bastante real de los modelos familiares. Ni pretendo ser ejemplo ni dar lecciones a nadie de modelo familiar y de crianza pero sí puedo decir, por lo que me da la experiencia de mi trabajo, queel peso duro de la crianza recae muy desigualmente sobre las madres.
Ellas son las que mayoritariamente renuncian:
– renuncian a su tiempo,
-renuncian a su libertad,
-renuncian a sus aspiraciones profesionales,
-renuncian, incluso, a su libertad económica.
Así que pensemos que un día como hoy no es sólo un día de felicitaciones sino de reconocimiento.
Felicitaciones a LO GRANDE QUE ES UNA MADREy reconocimiento a TODAS LAS RENUNCIAS QUE SUPONE SER MADRE.
Y sobre todo pensemos que NO SÓLO HOY ES DÍA DE LAS MADRES.
Cuando veas a una madre triste, cansada, agobiada, desesperada, temerosa, ansiosa, deprimida, nerviosa, agotada o asustada
…
… porque le cuesta asumir su nuevo rol después del parto,
… porque tiene miedo de no poder amamantar a su hijo,
… porque piensa que su leche es insuficiente,
… porque lleva cogido todo el día a su bebé en brazos,
… porque su bebé duerme toda la noche en su cama,
… porque su hijo no quiere comer sólido,
… porque su bebé no gatea,
… porque su bebe no duerme toda la noche,
… porque su hijo le está montando un berrinche,
… porque a su hijo no le baja la fiebre,
…
En todas esas y otras situaciones,
antes dar tus “sabios” consejos,
PONTE EN SU LUGAR.
No juzgues precipitadamente ninguna situación.
Tu vivencia o experiencia de esa situación, si la tuviste,
no es necesariamente igual que la suya.
Piensa qué puede estar haciendo que viva esa situación de esa manera.
Trata de comprender siempre a una madre antes de juzgarla.
Trata siempre de ponerte en su lugar.
Con el título sé que más de un@, de manera inconsciente, ha supuesto que me refería a la lactancia materna.
Pues no, precisamente eso es lo que quiero aclarar en este artículo.
Lo de “a demanda” no es sólo aplicable a la lactancia materna. Es aplicable a la lactancia mixta, a la lactancia artificial y, en general, a cualquier alimentación. Y no sólo para los bebés. Es aplicable el razonamiento para cualquier edad. Para niños pequeños, adolescentes, adultos y ancianos.
Esta misma mañana una madre me volvía a soltar la frase que tod@s habréis escuchado mil veces:
“Doctor, como mi bebé va a dejar de tomar el pecho y va a empezar a tomar el bibe, a partir de ahora las tomas deben ser cada tres horas, ¿verdad?”.
¡Qué manía! Insisto, alto y claro: LA ALIMENTACIÓN (materna o artificial, con teta o con bibe, con cuchara o con palillos, en la China o en Japón, …) DEBE SER A DEMANDA.
Precisamente ayer veía un meme de un político en tono jocoso por decir obviedades tales como: “Un plato es un plato y un vaso es un vaso”. Pues creo que por esa regla de tres deberían hacer un meme de mi repitiendo en la consulta obviedades del calibre “Si el bebé tiene hambre debe comer y si no tiene hambre no debe comer”. Parece de Perogrullo, ¿verdad? Pues no sabéis el trabajo que cuesta convencer a muchas familias de ese razonamiento.
¿Alguien ha visto a alguna vaca mirando un reloj o preguntando la hora para ver si es la hora de dar de mamar al ternero? Pues eso. Así de sencillo. Si el ternero tiene hambre mamará.
Otra cosa: los primeros relojes mecánicos capaces de funcionar de día y de noche datan de mil y pico años después de Cristo. Mi pregunta es: ¿Cómo habrán sabido todas las madres que existieron previamente al invento del reloj cuándo tenían que dar de comer sus bebés?
Cuando comemos, y sobre todo dejamos comer, a demanda estamos simplemente respetando las señales internas que disponemos para regular el apetito. Esa “señal interna” se llama hambre.
“Entonces, doctor, ¿está diciendo que puede comer cada vez que lo pida?”
Sí, eso estoy diciendo. Y también estoy diciendo que no hay que obligarlo a comer si no tiene hambre, aunque “sea la hora de comer”.
Es evidente que estamos tan condicionados por los horarios de trabajo que desgraciadamente los adultos tenemos que comer en los periodos que en nuestros trabajos se establecen para ello, pero eso no significa que haya que comer “obligatoriamente” a esa hora. ¿Acaso en los días libre o periodos vacacionales no comemos cuando nos da la gana?
“Doctor, todo eso está muy bien con respecto a los horarios pero, ¿y respecto a la cantidad?”
Pues exactamente igual. Si dejamos a un bebé alimentarse libremente tomará exactamente lo que necesita. Si en una toma (o comida) no tiene mucho apetito comerá menos. Probablemente si ha comido menos en esa toma, en la siguiente, o come más o pedirá antes. Así de sencillo.
Los niños, afortunadamente, tienen una mente más libre que la nuestra. Ellos no piensan si les va a entrar el traje de flamenca ni saben qué es la operación bikini. Simplemente comen cuando tiene hambre y la cantidad necesaria para saciar su hambre.
Precisamente por eso no es recomendable distraer con móviles o tablets a los niños mientras comen porque lo que provocamos con eso son comedores pasivos. Con esta autorregulan la sensación de saciedad porque con el móvil o la tablets estamos engañando o distrayendo dicha sensación. De esto ya hablaré en otra entrada porque esto da para escribir un libro.
Haré una última reflexión, contando una anécdota, con respecto a las cantidad de comida que ingerimos los adultos. En general los adultos nos quejamos amargamente del problema contrario del que vemos en nuestros hijos: tenemos más peso del que queremos y nos cuesta mucho trabajo perder esos kilos de más.
“Hace unos meses me encontré en el comedor de la guardia a un compañero médico que hacía unos meses que no veía. Me llamó la atención desde el principio que lo vi bastante más delgado que la última vez. Por prudencia no quise decir nada y seguimos hablando de “la vida”. Cuando apenas había empezado a comer el segundo plato dijo “Ya no tengo más hambre, ya no voy a comer más. Me llevaré esta manzana por si más tarde me entra algo de hambre”. En ese momento me di cuenta que yo estaba comiendo sin hambre, como un autómata, simplemente por terminar la ración que me habían puesto.
Moraleja: ciertamente, si sólo comiésemos hasta que dejamos de tener hambre, es decir, A DEMANDA, no tendríamos que ser esclavos después de hacer ninguna dieta por haber comido de manera automática para terminar el plato.
Si te gustó esta entrada o piensas que puede ayudar a algunas familias que están muy agobiadas con la alimentación de sus hijos, COMPÁRTELA.
Esta mañana recibía una llamada de una amiga fotógrafa que más que una llamada me pareció un grito de auxilio.
Un grito de auxilio de ella pero en nombre de todos los niños, SOBRE TODO NIÑAS, que tiene que soportar comentarios negativos y menosprecio de sus propios padres, SOBRE TODO MADRES.
Me contaba cómo los padres, SOBRE TODO LAS MADRES, en las sesiones de fotos en su estudio (ahora que estamos en pleno auge con el tema de las Comuniones) hacen comentarios del tipo “¡Hija, mete esa barriguita que se te ve muy gorda!”, “¡No sonrías así, que se te ve muy fea!”, ¡Por Dios, esa pose no, que la hace muy gorda!”,…
Estas son algunas de las perlas que los padres, Y SOBRE TODO LAS MADRES, soltamos a nuestros hijos, SOBRE TODO A NUESTRAS HIJAS. Supongo que estos comentarios son inconscientes, eso espero. Pero precisamente el hecho de que se “escapen” esos comentarios de manera inconscientes habla de una sociedad enferma, muy enferma. No nos sorprendamos después de que nuestros hijos, SOBRE TODO NUESTRAS HIJAS, tengan entre sus máximas aspiraciones “meterse” en una talla 34 de ZARA, ser de “las populares”, ser una youtuber o buscar los “me gusta” en las fotos de facebook o instagram con más ahínco que quien busca una vacuna contra el cáncer.
Por favor os pido a todos los padres, Y SODRE TODO A LAS MADRES, que enseñéis a vuestros hijos, Y SOBRE TODOS VUETRAS HIJAS, a valorarse como personas. La grandeza de una persona no está en la talla de su ropa sino en el tamaño de su corazón.
No haced a vuestros hijos, Y SOBRE TODO A VUESTRAS HIJAS, esclavos de su cuerpo. Los niños, Y LAS NIÑAS, no nacen odiando sus cuerpos. Os lo pido ESPECIALMENTE A LAS MADRES porque sois el espejo sobre el que se miran VUESTRAS HIJAS. Enseñadles, Y SOBRE TODO ENSEÑADLAS, a valorarse por todas sus virtudes como personas y no por el tamaño de sus muslos ni de su barriga.
De manera “incosnciente” hablamos delante de nuestros hijos, Y DE NUESTRAS HIJAS, de nuestras dietas. Estamos con eso transmitiéndoles, Y SOBRE TODO TRANSMITIÉNDOLAS, la importancia de los efectos de los alimentos sobre nuestra imagen y no sobre nuestra salud.
Quiero especialmente que hoy llegue este mensaje a todos los niños, Y SOBRE TODO LAS NIÑAS, y a todos sus padres, SOBRE TODO SUS MADRES.
ACLARACIÓN: Perdonad los laísmos y leísmos, son simplemente para resaltar el mensaje. Quiero aclarar que haber señalado continuamente al sexo femenino en esta entrada es porque desgraciadamente está claramente más afectado por este tema. Por supuesto que todos los mismos razonamientos sirven para los niños y sus padres pero creo que debo hacer especial hincapié en las niñas porque creo que con este tipo de comentarios lo único que hacemos es tirar por la borda toda la lucha de millones de mujeres durante muchos años que se partieron la crisma para acabar con la imagen de mujer floreo y la discriminación de la mujer.
Comparte y difunde si está de acuerdo.
“Doctor, ¿qué hago ahora con la lactancia? Me acabo de enterar de que estoy embarazada, vengo ahora mismo del ginecólogo y me ha dicho que deje el pecho. ¿Usted qué me dice?”
Pues yo lo que le digo, en primer lugar, es: “¡¡¡Enhorabuena!!!”
Con respecto a las dudas sobre cómo mantener la lactancia en el embarazo lo explico a continuación.
A pesar de que las hormonas liberadas en la lactancia inhiben la liberación de las hormonas de la ovulación, a modo de “anticonceptivo” natural, puede ocurrir que una madre se quede nuevamente embarazada durante su lactancia y las dudas y miedos no tardan en surgir. Si la lactancia materna en sí misma encierra un montón de falsos mitos como ya he contado en otras ocasiones (podéis leerlos pinchando aquí), más aún cuando ocurre en “circunstancias especiales”.
¿Qué es la lactancia en tándem?
Se llama lactancia en tándem cuando una madre que está amamantando, vuelve a quedarse embarazada, decide seguir dando el pecho durante todo el embarazo y, una vez nacido el pequeño, amamanta a los dos.
Es una situación que en ocasiones es difícil de mantener porque a las dudas que le surgen a las madres por “tener que mantener a dos” hay que sumar el desánimo y rechazo que, en general, transmiten la mayoría de los profesionales sanitarios ante esta estrategia de alimentación. Afortunadamente se ha visto en algunos estudios recientes que cada vez son menos los sanitarios que desaconsejan abandonar la lactancia durante el embarazo, aunque este porcentaje sigo siendo alto.
¿Por qué en la consulta de ginecología me han dicho que “dejara el pecho” al diagnosticarme el embarazo?
Al mamar se libera oxitocina, que es una hormona que puede producir contracciones uterinas. De hecho, se ha visto en algunos estudios que más de la mitad de mujeres tenían contracciones mientras amamantaban pero que cedían espontáneamente cuando el niño soltaba el pecho. En ese mismo estudio se constató que no había diferencia en cuanto a la duración de los embarazos comparando embarazo sin lactancia con embarazo con lactancia materna. Aun así, por prudencia en algunas situaciones especiales (embarazos múltiples, antecedentes de abortos o partos prematuros), sí puede ser aconsejable abandonar la lactancia por el riesgo de la pérdida del embarazo.
Doctor, ¿es cierto que muchos niños dejan el pecho cuando su madre se queda embarazada?
Es cierto que aun cuando la madre se “empeñe” mantener la lactancia en tándem se ha visto que en más de la mitad de los casos son los propios niños los que deciden destetarse de manera natural.
Antes se pensaba que lo dejaban por el cambio de sabor pero hoy día se sabe que es debido a la caída de la producción de leche.
Pero un si recién nacido necesita calostro, ¿qué tipo de leche tendré tras dar a luz, calostro o leche madura?
Por todos los cambios hormonales que ocurren alrededor del parto la leche madura pasará nuevamente a ser calostro. “La naturaleza protege al más débil”. Es decir, el recién nacido tendrá u calostro disponible desde el minuto cero.
La subida de la leche se producirá de igual forma con la ventaja de que además el hijo mayor puede ayudar a descongestionar los pechos en el caso de ser molesta la congestión mamaria.
¿Tendré suficiente leche para los dos? ¿El mayor no le robará la leche al pequeño?
Con la lactancia en tándem siempre parece haber leche materna de sobre, de hecho, la pérdida de peso fisiológica de los primeros días es menor en los casos con lactancia en tándem. Y las crisis de lactancia también son menos llamativas en estos casos.
¿Puede ser el pecho una vía de contagio para el recién nacido?
La lactancia en tándem no favorece el contagio de enfermedades entre hermanos. Para llevarla. acabo sólo se requiere el mantenimiento de las medidas habituales de higiene. Sólo si el lactante mayor presenta una lesión por herpes (labial o en otra localización), no debe ser amamantado, para evitar el contagio del recién nacido.
¿Cómo me organizo? ¿Quién debe mamar primero?
La madre tendrá que organizar las tomas entre ambos hijos. Los primeros días de calostro son clave para el recién nacido y la producción del mismo tiene un límite, por lo que el recién nacido debe ser amamantado en primer lugar.
Comparte esta información si piensas que puede ser útil a alguna familia que se encuentre en estas circunstancias.
A la pregunta del título: Pues claro que no, afortunadamente. Eso sí deberíamos ser iguales en derechos, en oportunidades, …
Ahora que ya han pasado unos días desde el pasado 8 de marzo me gustaría señalar que , independientemente de cómo pueda utilizar o no desde el punto de vista político el tema de la huelga de las mujeres, lo cierto es que el “ambiente” creado demuestra que después de muchísimos años de una sociedad patriarcal y machista parece que la cosa, por fin, comienza a tomar visos de igualdad. O al menos el primer paso, la sociedad mayoritariamente comienza a tomar conciencia de la necesidad de esta igualdad.
Pero creo que luchar por disminuir la brecha salarial, por acabar con el acoso sexual en el ámbito laboral, por romper el techo de cristal que existe en la mayoría de los sectores, por acabar con la inestabilidad laboral y con el reparto desigual de las tareas de cuidado familiar,… es como frustrarse porque los olmos den peras. ¡claro que los olmos no dan peras! Si siembras un manzano lo normal es que recojas manzanas. Si quieres recoger melocotones lo mejor es sembrar melocotoneros.
Por tanto, si quieres que tu hija o hijo no sea machista no la eduques en un ambiente machista. Si lo haces, después que no te sorprendas que tu hija es machista.
Me explico.
Todas esas desigualdades son el fruto de la educación y la educación empieza en cada casa, en cada hogar. El problema es que los micromachismos están tan presentes en nuestra sociedad que no los notamos. Hasta las feministas más recalcitrantes tiene en su subsconsciente una parte machista que mamaron o más bien que la sociedad les hizo mamar. Y eso es lo que debemos cambiar. Afortunadamente, cada vez son menos.
Pero no puedo dejar de decir que como siempre nos apuntamos a algunas modas simplemente por eso, porque son moda. Conozco a muchas mujeres confesas feministas que se quejan amargamente de lo machista que es esta sociedad mientras llevan a sus hijas a un colegio “de niñas”. O en su intento de defender su libertad se apunta a reuniones de mujeres donde la presencia de un hombre sería recibida como un zorro en un gallinero. ¿Dónde esta ahí la diferencia con el machismo?
Insisto una vez más, como en otras muchas entradas, no pretendo ser pastor espiritual de ninguna familia ni un líder de tendencias sociales. Allá cada familia con lo que hace, con lo que dice y con lo que piensa. Y allá cada uno con la coherencia entre lo que hace, dice y piensa. Pero sí advierto una cosa, está demostrado que uno es más feliz cuanta más coherente es en su vida con lo que hace, con lo que dice y con lo que piensa.
Conviene aclarar, también, que no podemos pretender que los hombres y las mujeres sean iguales. Habríamos acabado con la esencia de la especie humana.
La igualdad es a igualdad de condiciones igualdad de derechos, pero los hombres no son iguales a las mujeres
Creo también que el feminismo radical que intenta imponer “la supremacía” de la mujer destruye a la propia mujer. Lo iguala al más atroz de los machismos.
Pero creo que el verdadero problema es que, como sociedad, no hemos sabido integrar la incorporación de la mujer al trabajo y la maternidad. Todo lo demás creo que es secundario. Para mi lo más llamativo es lo siguiente: El mayor enemigo de las mujeres son las propias mujeres. No he visto a una madre ser más criticada que por otra madre.
Una última cosa: Mientras ser madre se siga viendo o viviendo como una carga nada habremos avanzado como sociedad.
Querido hijo José, queridas hijas Victoria y María, ojalá nunca entandáis porqué papá escribía sobre el machismo y el feminismo si eso ya lo tenéis más que superado. Ojalá os parezca cosas de “trogloditas”.
“Doctor estoy hecha un lío. Yo siento que mi bebé sigue necesitando mi pecho. Me lo pide frecuentemente. Él mama y se queda tranquilo. Yo siento que se sacia, pero como no paran de decirme que eso ya es por vicio… que ya no le alimenta nada, que lo único que quiere es tener la teta de chupete y que mi leche es aguachilrri…
Para colmo ayer fui a mi médico y me dijo que si estaba dando el pecho no podía recetarme nada para mis dolores de cabeza.”
No voy a entrar a juzgar hoy los “consejos” de muchas de las personas que nos rodean y que supuestamente son los que nos ayudan en la crianza. Hoy me centraré en un grupo especialmente influyente: los sanitarios y más concretamente, los médicos.
Ya he hablado en otras ocasiones de la “fuerza “ que pueden tener ciertos mensajes dichos por médicos. Para mucha gente son “palabra de dios”.
Yendo al tema de la lactancia he de decir que durante la carrera de medicina la formación sobre lactancia materna es muy escasa (por no decir nula). Y podría decir casi lo mismo para la especialidad de pediatría. Durante la especialización de pediatría los futuros pediatras aprendemos mucho sobre diagnóstico y tratamiento de todo tipo de enfermedades pediátricas, muchas de ellas muy infrecuentes, pero la formación en lactancia materna, en general, brilla por su ausencia salvo que te cruces, de casualidad, con algún maestro (casi siempre, maestra) que “controle” el tema.
Es por eso que la mayoría de las opiniones, incluso de los médicos, respecto a la lactancia materna no difiere demasiado a la de la vecina del quinto.
Eso hace que no haya ni un solo día que en la consulta me encuentre que alguna madre haya abandonado su lactancia por “consejo médico”.
Frases de mi día a día:
“Me ha dicho mi médico que si tomo antibióticos no puedo dar el pecho.”
“Le quité el pecho porque como estuve tomando paracetamol para un dolor de cabeza…”
Desde aquí quiero hoy lanzar un mensaje sencillo:
“Manolete, si no sabes torear pa que te metes”
Pues eso, que no aconsejemos sobre lo que no conocemos.
Invitad a las madres que están dando el pecho a asesorarse sobre qué cosas se pueden hacer mientras se da el pecho (que son prácticamente todas) y qué cosas no se pueden hacer (que son prácticamente ninguna).
No quiero ahora entrar en la polémica de si es mejor dar el pecho o bibi (para eso ya escribí este post), sólo quiero insistir en la pena que me da que una mamá llegue frustrada porque le han cortado su lactancia por un mal consejo.
Si fue la propia madre la que libremente decidió dejar la lactancia, ahí debemos también saber apoyar. “Ánimo, la maternidad es más que la lactancia. Si la lactancia estaba interfiriendo en el disfrute pleno de la maternidad está justificado el abandono de la misma”
Nada de culpa. Mejor la botella siempre medio llena. Es mejor sentirse orgullosa del tiempo que le diste que culpable por el tiempo que no le diste.
En cualquier caso os invito a todas las madres que tengáis dudas sobre qué medicamentos se pueden o no pueden tomar dando el pecho a consultarlo en la página de total fiabilidad www.e-lactancia.org.
Esta niña es la culpable de muchas cosas.
En primer lugar es culpable de hacerme profundamente feliz cada día. Es culpable de volverme hacer sentir como un niño y, sobre todo, es culpable de hacerme entender qué es lo que realmente valora un hijo de sus padres.
Es culpable también de haberme vuelto a sensibilizar con todo el mundo de la maternidad-paternidad, de hecho fue de su embarazo de donde surgieron la sensibilidad, las ganas y la empatía suficiente para empezar este blog.
La primera vez que me quemé fue, obviamente, muy especial. Pero la crianza del primero la vives con tantos miedos (sí, los pediatras también tenemos miedos porque antes de ser pediatras somos personas y padres) que no te dejan disfrutarla del todo.
La segunda también me quemó cuando nació pero en mi caso el haber tenido los dos primeros tan seguidos hizo que la maternidad-paternidad se convirtiesecasi en una cuestión de supervivencia. Físicamente mi mujer y yo estábamos agotados (¡cuántas mañanas amanecía la pequeña con los pañales del grande y viceversa…!). Pañales de todas las tallas, bodies de todos los tamaños, carros por un lado y por otro, juguetes por todos lados… Había días que las rutinas parecían una cadena de montaje… Ahora el baño, ahora la cena, ahora la canción, ahora el cuento,… Como he dicho, era prácticamente una cuestión de supervivencia y esto tampoco te permite disfrutar adecuadamente de todos los detalles de la crianza.
Pero con Victoria la crianza ha sido diferente. Desde luego mucho más fácil y, por supuesto, mucho más natural y relajada.
La óptica de un tercer hijo te hace relativizar absolutamente las dificultades de la crianza. Hace que valores de verdad lo que de verdad importa.
Tonterías las justas. Lo importante es lo importante.
Entiendes, también, que cada niño es diferente y que lo que te sirvió para uno no te vale para los otros. Esto te hace ser mucho más tolerante con cada niño y con cada familia (esto me hace entender en mi trabajo que existen millones de modelos familiares, millones de modelos de crianza y todos perfectamente válidos).
Cada niño es un ser único e irrepetible y sólo por ello ya merece ser amado.
Desde luego, hija mía, así lo eres. Eres una niña muy especial.
Hoy, en tu segundo cumpleaños quiero darte las gracias por todo lo que me has enseñado.
Porque sin ti no habría sabido cómo de grande es el sentimiento de ser padre.
No sabes hija mía cuánto te quiero.
¡¡Muchas felicidades!!
“Jolines pues si que es complicado esto de la crianza. Un montón de meses esperando a que echa a andar esta criatura y ahora va y empieza a andar puntillas, ¿esto es normal, doctor?”
Aclararé el tema.
En primer lugar conviene saber que la edad a la que los niños empiezan a andar es muy variable. Aunque lo más frecuentes es que comiencen a caminar entre los 12-14 meses, hay niños que comienzan a andar con 9 meses y otros que hasta los 15-16 meses no “arrancan. Obviamente los que más suelen tardar en andar son los niños que gatean ya que han encontrado un método alternativo y “mas seguro” para desplazarse.
Por si no había sido suficiente la preocupación de esperar a ver cuándo comenzaba a andar ahora resulta que la princesa cuando empieza a andar pone los pies muy raros.
La pregunta no se hace esperar: “unas veces los mete para dentro, otro día parece que los saca hacia fuera, unos días mete uno y saca el otro,… Y como la tía mete los pies para adentro y tuvo plantillas…”
Como suelo decir en la consulta: “mientras no los ponga para atrás…”
Con eso quiero decir que en esa primera etapa es muy común que pongan los pies en diferentes posiciones para caminar.
Cabe señalar que casi un 25% (y sobre todo en varones) en los primeros seis meses tras el inicio de la marcha presentan marcha en puntillas.
¿Por qué se produce esta marcha en puntillas?
Pues como muchas cosas en medicina no se sabe la causa aunque se ha demostrado una flexibilidad reducida de la articulación del tobillo. Hasta la tercera parte tienen algún antecedente en la familia, así que hay también parece haber un componente genético.
¿Me puedo quedar tranquilo o debo de acudir a mi pediatra?
Como siempre, si hay algo que te preocupa, debes consultárselo a tu pediatra pero hay algunos datos que son tranquilizadores, ya que son típicos de la marcha en puntillas idiopática.
Pensaremos en una marcha en puntillas transitoria si se trata de un niño pequeño (menor de 2-3 añitos) y es un niño sano, sin ningún antecedente llamativo en el parto , con un desarrollo psicomotor normal hasta la fecha y la exploración es normal (tono muscular adecuado, reflejos normales,..), simplemente habrá que seguir observándolo porque en pocos meses debe desparecer la marcha en puntillas.
Otro dato típico la marcha en puntillas transitoria es que existen determinadas superficies que pueden acentuarla (baldosas frías, hierba,…).
Entonces, ¿cuáles son los datos que deben preocuparme?
Debemos prestar especial atención y quizás sea necesaria una valoración más exhaustiva si se sale de la edad típica, es decir, si aparece la marcha de puntillas en un niño mayor de 3 años y, sobre todo, si es asimétrico (anda de puntillas sólo con un pie)
En resumen:
Si tu niño es un niño sano, pequeño (menor de 3 años), hace poco tiempo que comenzó a andar y anda de puntillas de manera simétrica (con los dos pies) en principio no debes preocuparte.
Si aún te quedan dudas debes comentárselo a tu pediatra.
Hijo mío,
no te doy el pecho para que tengas las defensas más altas,
ni para que se desarrolle mejor tu vista o tu oído.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no te porteo para disminuir tus cólicos,
ni para favorecer el apego.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no duermo contigo para desarrollar más el apego,
ni para calmar tus miedos.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no te leo cuentos cada noche para desarrollar tu imaginación,
ni tu lenguaje.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no te enseño a montar en bici para hacerte más independiente,
ni para que hagas más deporte.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
Hijo mío,
no te llevo cada tarde al parque para que aprendas a relacionarte,
ni para enseñarte a compartir.
Simplemente te doy las gracias por habérmelo permitido.
¡Que pena que a veces sólo vi el esfuerzo!
Quiero decirte que ha sido un placer.