Mi hijo/a no es como el de mi suegra que comía cada tres horas… mi hijo/a come sólo cuando le apetece, a demanda.

Mi hijo/a  no es como el de mi prima que dormía toda la noche del tirón… mi hijo se despierta muchas veces en la noche y quiere que lo acune. Mi hijo/a no es como el de mi amiga que no lo acostumbraron a los brazos… mi hijo/a sólo quiere brazos y más brazos. Mi hijo/a no es como el de mi vecina que no hacía berrinches… mi hijo/a llora, patalea y grita cuando no es capaz de gestionar sus emociones. Mi hijo/a no es como el de mi cuñada que se sentaba en la mesa hasta que todos terminaba de comer… mi hijo se levanta veinte veces durante la comida. Mi hijo/a no es un niño/a perfecto/a, un niño/a real, UN NIÑO/A FELIZ. Al fin y al cabo tampoco tiene un padre/madre perfecto/a, ¿Y tú, tienes hijos perfectos? Comparte.