La respuesta a esta pregunta, como en todo lo relativo al desarrollo psico-motor no se trata de un cifra concreta, sino de un intervalo de tiempo. Es más, conforme más niños veo, más claro tengo que ese intervalo es muy variable.

Es obvio que si un niño de 1 mes de vida hablase no sería “normal”. De la misma manera que no lo sería si su primera palabra la dijese con 22 años.

El problema real surge por dos circunstancias:

1.- Los padres empiezan a comparar con otros niños de su edad: “Es que la niña de mi vecina, que tiene un mes menos que ella, dice más palabras que mi hija”.

2.- Los sanitarios intentamos establecer pautas de desarrollo muy estrictas que los niños deben cumplir a rajatabla: “A los 8 meses ya debe gatear”.

El intervalo de normalidad para el desarrollo del lenguaje puede ser muy amplio, pero…

¿Qué podemos hacer para valorar si sólo existe un retraso en el desarrollo del lenguaje que acabará igualando con el resto de los niños o realmente existe algún problema?

En primer lugar lo que debemos hacer es valorar el desarrollo del niño en su conjunto, dejando el lenguaje a un lado. Es decir, si no fuera por el lenguaje, cómo vemos a nuestro hijo con respecto al resto de los niños de su edad: se comporta igual que ellos, juega igual que ellos, comprende órdenes sencillas (“tira esto a la basura”, “coge los zapatos”,…).

Si existe una diferencia clara en estos comportamientos con respecto a los niños de su edad debe ser valorado por el neurólogo, pero si al compararlo “en general” no vemos diferencias con respecto a otros niños de su edad lo siguiente que debemos plantearnos es si oye bien.

Para entender hay que escuchar y para escuchar hay que oír.

Si niño de 2 años, en general, se comporta normal pero no es capaz de obedecer órdenes debe ser valorado por el otorrino. Casi siempre las familias suelen tener bastante claro si su hijo oye o no por la reacción ante determinados ruidos, pero en un niño con que sospechamos un retraso en el lenguaje debemos tener muy claro que escucha las frecuencias conversacionales normales.

Una manera rápida de saber si un niño escucha es ver si sabe decir alguna palabra con sentido. Si la dice es porque la ha escuchado alguna vez y si es capaz de decirla es porque todos los órganos implicados en el lenguaje funcionan.

Una razón que puede hacer que el niño tarde más tiempo en comenzar a hablar es que consiga todo lo que quiere simplemente señalando. En este sentido yo les explico a las familias en mi consulta mis anécdotas en mi primer viaje a Inglaterra. En mis primeros días de estancia allí el único que hablaba inglés era mi dedo índice y, hasta que no me vi en situaciones que no se podían resolver señalando, no dije ni «pío» en inglés. 

Si queremos estimular el desarrollo del lenguaje simplemente debemos hacerlo ver que no lo entendemos cuando señala sino cuando habla, pero sin que esto llegue a generar un conflicto en su relación con nosotros.

Resumiendo, un niño que dice algunas palabras con sentido y su comportamiento global es normal, es sólo cuestión de paciencia.

Si consideras útil esta información, compártela.

El autismo es un trastorno que afecta a la comunicación del lenguaje, el interés por otras personas y las relaciones sociales.

Hay que saber que el desarrollo psicomotor de un niño es muy variable y, por tanto, las fechas o plazos que voy a dar son orientativos. No todos los niños hablan a la misma edad, unos niños andan antes que otros,… Además hay que considerar que son especialmente difíciles de valorar estos logros en los menores de 2 años. Por tanto, este artículo debe ser leído e interpretado con mucha cautela

Pero sí quiero dar una serie de signos que, como padres, deben hacernos sospechar que pudiera existir un trastorno en el desarrollo. La mayoría de los padres suelen comenzar a sospechar cuando empiezan a comparar el desarrollo de su hijo con el de otros niños de similar edad o al comparar las cosas que hacía su hermanito con esas edad.

Son muchos más signos los que valoramos los pediatras pero en este artículo quiero resaltar los que creo que a cada edad son más fáciles de detectar por los padres:

Antes de los 12 meses:

  • No suele dirigir la mirada a las personas.
  • No se anticipa, es decir, no nos echa los brazos cuando lo vamos a coger.
  • No muestra interés por los juegos interactivos («cucu-tras»).
  • No se asustan ante los extraños sobre los 9 meses.

Después de los 12 meses:

  • No suelen mantener la mirada.
  • No responden a su nombre.
  • No señalan para pedir las cosas y no miran hacia donde otros les señalan.
  • No imitan.
  • No muestra interés por los juegos interactivos («cucu-tras»).
  • No balbucea como si conversara con el adulto.

Entre los 18-24 meses:

  • No suelen mantener la mirada.
  • No responden a su nombre.
  • No señalan para pedir las cosas y no miran hacia donde otros les señalan.
  • Tienen un retraso en el lenguaje comprensivo. No entienden bien órdenes sencillas. Ej: “Trae los zapatos”, “Tira ese papel a la basura”,…
  • Suelen hacer una regresión del lenguaje: empiezan usando algunas palabras y progresivamente, en vez de decir más palabras, dicen menos.
  • No suelen hacer juegos simbólicos (por ejemplo curar una muñeca que tiene fiebre, …)
  • Suelen hacer juegos con actividades muy repetitivas (encender y apagar,…)
  • No muestran interés por otros niños o hermanos
  • No imita.
  • Pocas expresiones para compartir afecto positivo.

Insisto que estos signos, por separado, pueden no significar nada. Pero si detectamos alguno de ellos conviene que se lo comentemos a su pediatra para que éste valore el desarrollo psicomotor e inicie, si es necesario, el estudio o seguimiento pertinente.

Si piensas que esta información es útil, compártela.