El problema fundamental de la mononucleosis infecciosa es que presenta síntomas comunes con algunas infecciones de garganta que mejoran con antibióticos. En este caso, es necesario hacer un diagnóstico correcto para evitar la toma de antibióticos, ya que podrían incluso empeorar los síntomas.

¿Qué es la mononucleosis infecciosa?

Es una enfermedad VÍRICA y muy frecuente en la edad pediátrica debido a su mecanismo de transmisión.

¿Cuál es la causa?

Puede ser producida por muchos virus pero los más frecuentes son el Virus de Epstein Barr (VEB) y el citomegalovirus (CMV).

¿Cuáles son los síntomas?

Aunque en muchas ocasiones, especialmente en los niños más pequeños,  puede pasar desapercibida, los síntomas de la mononucleosis infecciosa son:
   – La fiebre es más prolongada que en otras virasis (suele durar entre una y dos semanas).
   – El cansancio, la falta de apetito,…son síntomas inespecíficos y comunes a otras virasis pero, en este caso, suelen ser más marcadas.
   – También es frecuente el aumento del tamaño de los ganglios (especialmente los del cuello) y en ocasiones, del hígado o del bazo.
   – Pero quizás, lo más característico, es dolor de garganta y un exudado faríngeo (“placas en la garganta”) que no responden a la toma de los antibióticos habituales. Es más, a veces, la toma de antibióticos provoca un exantema (manchas en la piel) o hace que empeore si ya estaba presente.

¿Cómo se diagnostica?

En la mayoría de las ocasiones no es necesario realizar ninguna prueba. Suele diagnosticarse sólo con una adecuada historia clínica y la exploración del médico.
A veces, puede ser necesario la realización de una analítica sanguínea, donde podemos observar unos glóbulos blancos característicos (los médicos los llamamos “linfocitos atípicos o activados”) y elevación de las transaminasas.
En casos más confusos, se puede pedir una analítica sanguínea más especial para demostrar el contacto con los virus que más frecuentemente la provocan (CMV o VEB).

¿Cómo se transmite?

De aquí el nombre característico de enfermedad del beso ya que se transmite persona a persona a través de las secreciones de la vías respiratorias, fundamentalmente la saliva. Se requiere que el contacto sea estrecho, por eso es más frecuentes entre adolescentes y en niños pequeños, que comparten objetos (chupetes, botellas, juguetes, …) que previamente han chupado.

¿Se puede prevenir, existe vacuna?

No existe vacuna para esta enfermedad.
La manera de evitar el contagio es, como la de la mayoría de las enfermedades respiratorias, evitando compartir objetos que se introducen en la boca, y evitando el contacto estrecho.

¿Cómo se trata?

No existe un tratamiento específico. Todo lo que hacemos es tratamiento sintomático, para aliviar. Es recomendable una buena hidratación, y normalmente se prescribirán analgésicos-antiinflamatorios como el ibuprofeno, especialmente para aliviar el malestar general y el dolor de garganta.

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Con la llegada del verano se multiplican las consultas por dolor de oídos. En esta época del año son muy frecuentes las otitis externas, también llamada otitis del nadador o de las piscinas. Estas otitis no tienen nada que ver con las otitis medias, más propias del invierno, cuando en  el contexto de un catarro se acumula moco “dentro del oído”.

Aclararé algunas dudas sobre las otitis externas:

Se producen porque un exceso de humedad favorece que la piel del conducto auditivo se irrite y, la flora del conducto, produzca una infección. Por tanto, son otitis más propias del verano, por pasar demasiado tiempo “a remojo”, especialmente en niños con el conducto irritado por el rascado o por el uso de bastoncillos.

¿Cuáles son los síntomas?

Aunque a veces va precedido de picor de oídos, el síntoma principal es el DOLOR DE OÍDO, que generalmente es MUY INTENSO. El dolor aparece o empeora simplemente con rozar la oreja, o al masticar. Puede existir mucha inflamación del conducto y por tanto tener sensación de taponamiento o sordera.
A veces aparecen ganglios en la zona de delante de la oreja  y, en ocasiones, puede salir una secreción acuosa a través del conducto auditivo que posteriormente se puede espesar, con aspecto de pus.
Las otitis externas no suelen producir fiebre y no son contagiosas.

Para aliviar el dolor se pueden utilizar analgésicos habituales como el ibuprofeno y el paracetamol, pero el tratamiento consiste en gotas antibióticas (casi siempre ciprofloxacino) que pueden asociar  corticoides si el conducto está muy inflamado. En raras ocasiones es necesario recurrir a antibióticos por vía oral.

Durante los días de tratamiento es importante que el oído no se moje.

Tras sumergirse en el agua conviene que los niños se sequen bien las orejas utilizando una toalla.
¡¡NO UTILIZAR BASTONCILLOS!! Los oídos se limpian solos, tienden a expulsar la cera espontáneamente y además, conviene recordar, que la cera tiene una función protectora.
En niños propensos a este tipo de otitis puede recomendable el uso de tapones (aunque no les suelen gustar mucho) y se debe ser especialmente obsesivo con el secado del oído, incluso con un secador si hace falta.
También se puede utilizar como medida preventiva vinagre de manzana (ácido acético al 2%) diluido a la mitad con suero fisiológico, siempre y cuando el niño no tenga una perforación timpánica ni sea portador de tubos de ventilación.

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Existe la falsa creencia de que una vez que se termina el curso escolar desaparecen los piojos.
Nada más lejos de realidad. Muchas veces las actividades del verano (baño en piscina, campamentos escolares, …) hacen que el contacto de los niños sea más estrecho y, por tanto, aumentan las posibilidades de trasmisión.

Intentaré aclarar ciertas dudas y desterrar ciertos mitos:

¿Qué son los piojos?

Son unos insectos que infectan EXCLUSIVAMENTE a los humanos. Realmente existe más de 300 especies de piojos pero cuando habitualmente hablamos de los piojos nos referimos a la pediculosis capitis, es decir, a los piojos que infectan la cabeza de los humanos.
Existen otros dos tipos de piojos que infectan a los humanos: piojos del pubis (ladillas) y piojos del cuerpo.

¿Cómo se transmiten?

Los piojos no saltan, ni vuelan, ni infectan a otros animales.
Se desplazan rápidamente por el cabello de un pelo a otro si está seco. En el pelo húmedo se mueven más torpemente y son más fáciles de eliminar. Por tanto se transmiten por el contacto directo del pelo de dos personas, aunque se pueden transmitir por peines, gorros, toallas, ropa de cama, …

¿Cómo se reproducen?

Los piojos adultos ponen los huevos cerca del cuero cabelludo, ya que el calor y la humedad de éste ayudan a la incubación del huevo. A los 7-10 días, de ese huevo, saldrá un piojo joven. La capacidad multiplicativa es muy alta ya que aproximadamente una de cada diez liendres es hembra, y cada hembra pone unos diez huevos al día durante 3-4 semanas.
Necesitan ingerir sangre humana varias veces al día y NO pueden vivir fuera del cuerpo humano más de uno o dos días.

¿Cuáles son los síntomas?

El síntoma típico es el PICOR, especialmente en la zona retroauricular, en la nuca y en la coronilla. A veces se producen pequeñas heridas por el rascado que pueden incluso sobreinfectarse.
Afectan principalmente a las niñas y especialmente entre los 3-8 años.

¿Cómo se diagnostica?

Se diagnostica por la visualización directa del piojo. Es conveniente buscarlos con el pelo húmedo ya que así se mueven más lentamente.

¿Cómo se trata? 

Existen múltiples maneras de tratar los piojos desde los remedios más caseros (vinagre, …) hasta tratamientos farmacológicos (antibióticos, …).

Ante la confirmación de la infección por piojos, el tratamiento más utilizado, consiste en aplicar permetrina al 1% y pasar la lendrera tras la aplicación y 12 horas después. Después se debe continuar durante 2 semanas pasando la lendrera a diario y volver a aplicar permetrina al 1%.
De esta manera suelen controlarse la mayoría de las pediculosis. De hecho, si no se controla, se debe acudir al pediatra porque pueden ser necesarios otros tratamiento más complejos.

¿Se pueden prevenir?

NO se debe prohibir a los niños infectados que vayan al colegio, club, … ni se deben administrar preventivamente lociones antipiojos (esto es una costumbre muy frecuente que es innecesaria).
Sólo deben tratarse los niños en los que se confirme la infección.
Se deben lavar con agua caliente la ropa, peines, … sospechosos de haber estado en contacto con los piojos y lo que no de pueda limpiarse de esa manera debe guardarse durante unos días en bolsas de plástico.

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Debido a las inmumerables visitas que he tenido que hacer estos días por este motivo “me veo obligado” a aclarar ciertas dudas:

¿Qué es la gastroenteritis?
La gastroenteritis es una de las enfermedades más comunes en la infancia, que consiste en la inflamación de la pared intestinal (enteritis) y, a veces también, de la pared del estómago (gastritis).

¿Cómo se transmite?
Aparece en brotes debido a su mecanismo de transmisión fecal-oral, es decir, se transmite a través de la saliva y de restos de las deposiciones. Por tanto, conviene para prevenir el contagio, que los niños no compartan biberones, botellitas, cañitas, … y que los adultos después de limpiar la diarrea a un niño se laven bien las manos para eliminar todas las partículas víricas que pudiesen haber quedado.

¿Cuál es la causa?
La causa más frecuente, con mucho, son los virus, especialmente el ROTAVIRUS. En muy pocas ocasiones se producen por bacterias, las más frecuentes y conocidas son SALMONELLA y SHIGELA.

¿Cuáles son los síntomas?
Se pueden manifestar con vómitos y diarrea o sólo diarrea. La diarrea suele ser muy acuosa. En ocasiones también se acompañan de dolor abdominal (retortijones) y fiebre, puesto que son producidas por virus.
Si la fiebre es muy alta o en las deposciones hay sangre, moco o pus hay que descartar que la causa en este caso sea una bacteria.

¿Qué debemos vigilar?
Ante una gastroenteritis lo único que debemos garantizar el es adecuado estado de hidratación del niño. Una manera fácil de asegurarnos de que el niño sigue bien hidratado es mirando su lengua, sus ojos y los pañales. El niño estará bien hidratado si su lengua está húmeda, sus ojos sueltan lágrimas cuando llora y moja los pañales de pipí. 
Si el niño se encuentra muy decaído, tiene los ojos hundidos, la lengua seca o no hace pipí, se encuentra deshidratado por lo debemos acudir rápidamente a su pediatra.

¿Cómo se trata? 
Se trata de un proceso autolimitado, es decir, que la mayoría de las veces se resuelven en pocas horas (o días) y casi nunca es necesario utilizar medicación. En ocasiones, como mediada de confort, utilizamos los analgésicos-antitérmicos (paracetamol) para aliviar el dolor abdominal y la fiebre. Pero casi nunca utilizamos fármacos para cortar los vómitos debido a que pueden tener efectos secundarios muy desagradables.

¿Le puedo dar aquarius, coca cola batida, zumos, …?
Afortunadamente la mayoría de los niños no se llegan a deshidratar en un proceso de gastroenteritis y por eso, aunque hayamos utilizado en ocasiones esas bebidas, no ha ocurrido nada, pero lo cierto es que NO deberíamos utilizarlas puesto que no están pensadas para estas situaciones. El aquarius está pensada para deportistas, para reponer las pérdidas que se tienen a través del sudor, aporta gran contenido de azúcar y pocas sales minerales. La coca cola, ni siquiera sabemos su composición (“el secreto mejor guardado”) pero lo que sí sabemos es que contiene igualmente mucha azúcar y pocas sales minerales y precisamente en la diarrea lo que se pierden son muchas sales minerales. Por tanto los correcto es utilizar SOLUCIONES DE REHIDRATACIÓN ORAL (afortunadamente hoy día disponemos de gran variedad de sabores e incluso de texturas), dándoselas en pequeños sorbitos cada 5-10 minutos y siempre habiendo esperado al menos media hora tras el último vómito.

¿Cuándo y qué podemos darles de comer?
La reintroducción de la alimentación habitual debe ser precoz, es decir, en no más de 4-6 horas conviene que le niño esté comenzando a comer su comida habitual. De esta manera la mucosa intestinal se recuperará antes. En el caso de los bebés que estén tomando lactancia materna lo único que hay que hacer es fraccionar las tomas, es decir, darle más veces pero tomas más pequeñas. De igual forma los bebés que tomen leche de fórmula deben sólo fraccionar la toma pero no debemos utilizar leches especiales ni aguar la toma.

En el caso de los niños más grandecitos conviene que hagan una dieta normal pero sin grasas y azucares refinados. Algunos de los alimentos más adecuados, más apetecibles y que mejor se suelen tolerar son el pan, las galletas,…

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Esta parasitosis es muy frecuente en todas las zonas del mundo y continúa afectando a muchos niños independientemente de la clase social. Como la contagiosidad en escuelas y guarderías es alta suele generar mucha angustia. Intentaré aclarar algunas dudas:

¿qué son las lombrices?

Son unos gusanos muy pequeños (4-5 mm), blanquecinos, llamados oxiuros, que sólo afectan a los humanos (el resto de los animales ni lo padecen ni lo transmiten).
¿cómo se transmite?
A través de las manos de las personas infectadas, casi siempre en las uñas. También a través de cualquier objeto las personas infectadas hayan  podido tocar (juguetes, ropa, toalla, vasos, …).
Varias semanas después de la infección las hembras ponen huevos, que llegan hasta el intestino delgado donde salen las larvas y éstas al llegar al intestino grueso adoptan el aspecto característico de “pequeñas lombrices blancas”.
Los huevos suelen ponerlos por la noche, alrededor del ano, produciendo un picor muy intenso que hace que el niño se rasque y por tanto se contaminan tanto la ropa interior, el pijama, la ropa de cama y sobre todo las uñas del niño, que hará que al día siguiente pueda transmitir esos huevos a cada objeto que toque.
¿cuáles son los síntomas?

El síntomas principal es el picor, fundamentalmente en la región anal, sobre todo por la noche, por lo que se suelen poner muy irritables, con sueño muy intranquilo.
A veces, en las niñas, también producen picor del área genital (vaginal). Otros síntomas, que clásicamente se han asociado a las lombrices,  como el rechinar de dientes (bruxismo) o el dolor abdominal, son realmente raros.

¿cómo se diagnostica?

Casi nunca se realizan pruebas para llegar al diagnóstico, ya que los síntomas suelen ser suficientes para hacer el diagnóstico. A veces son los propios cuidadores quienes refieren haber visto “unos hilillos blancos que se mueven” en el ano o en las deposiciones.

En pocas ocasiones hay que realizar el Test de Graham que consiste en poner un trozo de celofan en el ano, sobre todo a primera hora de la mañana, para ser después observarlos al microscopio.

¿se puede prevenir el contagio?
En ocasiones es difícil pero se ha de insistir mucho en la higiene de manos sobre todo tras ir al baño y, por supuesto, antes de comer. Además es conveniente también que los niños lleven las uñas muy cortas y limpias.
También hay que lavar la ropa interior y la ropa de cama con agua caliente.
En los niños más pequeños se pueden utilizar pijamas cerrados para evitar el rascado y los huevos no pasen a las uñas.

¿cómo se trata? 

El fármaco más utilizado es el mebendazol, que es muy eficaz para las lombrices adultas, pero ningún fármaco es eficaz para destruir los huevos. Es importante recordar, por tanto, que debemos utilizar una segunda dosis aproximadamente 2 semanas para matar las nuevas lombrices que hayan salido de los huevos que hubiesen quedado.
Conviene señalar la importancia de tratar a todos los convivientes del domicilio para cortar la cadena de contagio.

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Esta es una pregunta que me están haciendo los padres frecuentemente a raíz del caso del niño hospitalizado de 6 años de Olot (Girona).
Afortunadamente en mi vida profesional no he tenido que asistir ningún caso de difteria pero me gustaría aclarar que:
– Es una enfermedad infecto-contagiosa, producido una bacteria llamada Corynebacterium dihtheriae. – Se transmite a través de la saliva o a través de las gotas de Plfluge (gotitas de saliva que soltamos al estornudar o toser. – Es una enfermedad que afecta exclusivamente a los humanos, fundamentalmente a niños menores de 5 años y adultos mayores de 60.

– Existen básicamente 2 formas de presentarse, la difteria clásica que afecta fundamentalmente a la laringe y las amígdalas, produciendo gran inflamación del paladar unas pseudomembranas grisáceas que pueden obstruir la vía respiratoria y que además se puede acompañar de afectación del corazón, los riñones y de polineuritis (inflamación de los nervios) y la difteria cutánea en la que se produce una infección casi siempre leve de la piel.

– Los síntomas son inicialmente un fuerte dolor de garganta y posteriormente puede haber dificultad para respirar, tos y dificultad para tragar. También aparece fiebre e hinchazón de los ganglios del cuello

Dicho todo esto, ¿existen motivos para alarmarse? Afortunadamente,  NO.
El calendario de vacunación español incluye el toxoide de la difteria, casi siempre en combinación con la del tétanos y la tos ferina. Se administran 3 dosis en el primer año (a los 2, 4 y 6 meses), otra dosis entre los 15-18 meses.  Otra dosis a los 4 años y una de refuerzo a partir de los 12 años. Posteriormente, en adultos, se recomienda una dosis (junto con el tétanos) cada 10 años.

En España se calcula que alrededor del 95% de la población está protegida contra la enfermedad. Pero sí es el momento de recordar la IMPORTANCIA DE LA VACUNACIÓN. Afortunadamente se están consiguiendo tasas de vacunación muy altas, de tal manera que incluso los niños no vacunados se “aprovechan” de esa inmunidad de grupo, como comentamos en el artículo de la varicela. En España, a principios del siglo pasado morían cada año unas 5.000 personas a causa de la difteria y gracias a la vacunación masiva  se había conseguido que en España el último caso de difteria se produjese en 1987. Y así con otras tantas enfermedades como el tétanos, la tosferina, la polio, hepatitis, … que están incluidas en el calendario vacunal.

Son probablemente las vacunas los fármacos que más controles (ensayos clínicos) pasan antes de aprobarse para ser administradas por tanto animo a  COMPLETAR EL CALENDARIO VACUNAL  recomendado por el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

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