El problema fundamental de la mononucleosis infecciosa es que presenta síntomas comunes con algunas infecciones de garganta que mejoran con antibióticos. En este caso, es necesario hacer un diagnóstico correcto para evitar la toma de antibióticos, ya que podrían incluso empeorar los síntomas.

¿Qué es la mononucleosis infecciosa?

Es una enfermedad VÍRICA y muy frecuente en la edad pediátrica debido a su mecanismo de transmisión.

¿Cuál es la causa?

Puede ser producida por muchos virus pero los más frecuentes son el Virus de Epstein Barr (VEB) y el citomegalovirus (CMV).

¿Cuáles son los síntomas?

Aunque en muchas ocasiones, especialmente en los niños más pequeños,  puede pasar desapercibida, los síntomas de la mononucleosis infecciosa son:
   – La fiebre es más prolongada que en otras virasis (suele durar entre una y dos semanas).
   – El cansancio, la falta de apetito,…son síntomas inespecíficos y comunes a otras virasis pero, en este caso, suelen ser más marcadas.
   – También es frecuente el aumento del tamaño de los ganglios (especialmente los del cuello) y en ocasiones, del hígado o del bazo.
   – Pero quizás, lo más característico, es dolor de garganta y un exudado faríngeo (“placas en la garganta”) que no responden a la toma de los antibióticos habituales. Es más, a veces, la toma de antibióticos provoca un exantema (manchas en la piel) o hace que empeore si ya estaba presente.

¿Cómo se diagnostica?

En la mayoría de las ocasiones no es necesario realizar ninguna prueba. Suele diagnosticarse sólo con una adecuada historia clínica y la exploración del médico.
A veces, puede ser necesario la realización de una analítica sanguínea, donde podemos observar unos glóbulos blancos característicos (los médicos los llamamos “linfocitos atípicos o activados”) y elevación de las transaminasas.
En casos más confusos, se puede pedir una analítica sanguínea más especial para demostrar el contacto con los virus que más frecuentemente la provocan (CMV o VEB).

¿Cómo se transmite?

De aquí el nombre característico de enfermedad del beso ya que se transmite persona a persona a través de las secreciones de la vías respiratorias, fundamentalmente la saliva. Se requiere que el contacto sea estrecho, por eso es más frecuentes entre adolescentes y en niños pequeños, que comparten objetos (chupetes, botellas, juguetes, …) que previamente han chupado.

¿Se puede prevenir, existe vacuna?

No existe vacuna para esta enfermedad.
La manera de evitar el contagio es, como la de la mayoría de las enfermedades respiratorias, evitando compartir objetos que se introducen en la boca, y evitando el contacto estrecho.

¿Cómo se trata?

No existe un tratamiento específico. Todo lo que hacemos es tratamiento sintomático, para aliviar. Es recomendable una buena hidratación, y normalmente se prescribirán analgésicos-antiinflamatorios como el ibuprofeno, especialmente para aliviar el malestar general y el dolor de garganta.

Comparte esta información si piensas que puede ser útil para otros padres.

La fiebre es, sin duda, el motivo de consulta más frecuente en las consultas de pediatría. Es, también, uno de los síntomas que más preocupan a los padres. Esto es así porque, como ya vimos en otro post, existen muchos falsos mitos respecto a la fiebre.

Aclararé ciertos aspectos:

¿Qué es la fiebre?

Es una reacción del cuerpo que consiste en elevar la temperatura del mismo, que nos proteje, generalmente debida a infecciones por virus o bacterias. Existen otras causas de fiebre pero son muy poco frecuentes.

¿Cuál es la temperatura corporal normal?

La temperatura corporal normal es variable de unas personas a otras, e incluso depende del momento de día. Normalmente por la tarde la temperatura corporal aumenta y por la noche suele bajar.

¿Cuando consideramos que existe fiebre?

En general, y esta respuesta sirve tanto para bebés como para adultos, consideramos que existe febrícula (“destemplanza”) cuando la temperatura corporal se encuentra entre 37,5ºC y 38ºC y fiebre cuando supera los 38ºC.

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

La mayoría de los padres y/o cuidadores de un niño podrían detectar la fiebre sin llegar a tocar al niño, simplemente,  por los síntomas que suelen acompañar a ésta. La mayoría de los niños con fiebre disminuyen su grado de actividad, se les enrojecen las mejillas, los ojos se les ponen brillosos, aumentan las pulsaciones y las respiraciones,…
Pero el método objetivo de comprobar la temperatura y confirmar o descartar la fiebre es utilizar un termómetro.

¿Hay que tratar la fiebre?

El objetivo, en sí mismo, no es tratar la fiebre para bajar la temperatura corporal (puesto que eso hemos dicho que es un mecanismo defensa) sino mejorar el estado general del niño. De hecho, si el niño sigue con su actividad normal, jugando,… no hay por qué administrar ningún medicamento.

¿Cómo se trata la fiebre?

Antes de utilizar cualquier medicamento, lo primero es optimizar las medidas físicas, es decir, desabrigarlo un poco para que pierda calor, pero siempre buscando el confort del niño. Dentro de las medidas físicas podemos utilizar también un baño de agua templada (¡nunca fría!). NO se recomiendan las antiguamente utilizadas friegas con alcohol. También es importante mantenerlo bien hidratado, ofreciéndoles líquidos frecuentemente, para evitar la deshidratación.
Si el niño se encuentra muy incómodo, podemos utilizar algún medicamento para aliviar y mejorar su estado general. Los más utilizados son el ibuprofeno y el paracetamol.
Si el niño se encuentra plácidamente dormido, aunque tenga fiebre, no es necesario despertarlo para darle el antitérmico.

¿Es mejor alternar el ibuprofeno y el paracetamol?

No se ha demostrado ninguna ventaja al alternar dos antitérmicos diferentes y, sin embargo, puede favorecer los errores de dosificación y aumenta el riesgo de interacción con otros fármacos por lo que, en general, NO SE RECOMIENDA UTILIZAR DE FORMA ALTERNA EL PARACETAMOL Y EL IBUPROFENO.

¿Cuándo debo consultar al pediatra?

En general, y como siempre, el motivo de consulta al pediatra es suficiente con que los padres se encuentren angustiados o sientan que no controlan bien la situación.
Pero es conveniente consultar al pediatra si:
– la fiebre dura ya más de 48 horas o es alta (39,5-40ºC).
– el niño tiene “mala pinta”, le cuesta muco trabajo respirar o se encuentra excesivamente adormilado o irritable.
le aparece alguna erupción (“manchas”) en la piel.
– el bebé tiene menos de 3 meses debe ser valorado SIEMPRE por el pediatra.

Comparte esta información si piensas que puede ser útil para otros padres.

Si tienes un minuto te agradezco que reconozcas mis cientos de horas dedicadas a este blog.

¡¡Vótame a los premios Bitácoras 2016 pinchando debajo!!

Cada vez que les decimos a los padres que su hijo tiene un soplo en el corazón salen de la consulta “con las piernas temblando”. Cualquier cosa del corazón, piensan, debe ser grave, ¿verdad?

Pero, ¿qué es un soplo?

Es el ruido que hace la sangre al pasar por el corazón (de la misma forma que suena el agua al pasar por una manguera).

¿Son muy frecuentes?

. Aproximadamente en el 50% de los niños, a lo largo de la infancia, se les auscultará en algún momento un soplo. En  la mayoría de las ocasiones serán lo que los médicos llamamos soplo “inocente” o funcional, que son totalmente benignos.

Entonces, ¿un soplo funcional es signo de una enfermedad cardiaca?

NO. Como hemos dicho, un soplo, es simplemente el ruido que se produce al pasar la sangre a través del corazón. Este tipo de soplos son más frecuentes en niños mayorcitos. Puede ser que unos días se escuchen y otros días no, porque dependen de la postura en que auscultemos al niño e incluso de la frecuencia cardiaca. Cuanto más rápido va el corazón, más frecuente es que se escuche el soplo. Por eso, no es raro, que cuando un niño va a Urgencias por fiebre, y por tanto el corazón va más rápido, el médico le diga que le ha auscultado un soplo que hasta el momento su pediatra nunca le había auscultado.

Pero, si mi hijo tiene un soplo, ¿hay que hacerle pruebas?

Si es un soplo funcional, NO. Las características de la auscultación y otros datos de la exploración, así como la edad del niño, harán que el pediatra determine si es un soplo funcional.
Las cardiopatías congénitas en los niños son muy poco frecuentes (menos del 1%) pero hay determinados signos en la exploración o la edad del paciente que obligan a descartarlas. Cuanto más pequeño es un bebé (recién nacido o pocos meses de vida) menos probable es que se trate de un soplo funcional.
En estos casos, probablemente, el pediatra derive al niño al cardiólogo infantil. Éste, lo más probable, es que le realice algunas pruebas  como la toma de la tensión arterial, electrocardiograma,…  pero actualmente la ecografía cardiaca es la técnica más utilizada para ver la estructura del corazón.

Entonces, volviendo a la pregunta inicial, si mi hijo tiene un soplo funcional, ¿puede hacer vida normal?

Rotundamente SÍ, como ya hemos repetido un soplo funcional no es ninguna enfermedad del corazón, sólo el ruido de la sangre pasando a través de él.

Comparte esta información si piensas que puede ser útil para otros padres.
.

Durante muchos años el miedo a comer jamón durante el embarazo, por el riesgo de transmitir una infección por toxoplasma al bebé, ha martirizado a muchas futuras mamás.

Intentaré aclarar esto:

La toxoplasmosis es una infección casi siempre sin importancia, tanto en niños como en adultos. Suele pasar desapercibida y, en la mayoría de las ocasiones, se confunde con una virasis por los síntomas que provoca (fiebre, malestar general,…). El problema ocurre cuando quien padece esta infección es una embarazada y se lo transmite a su feto, el cual sí puede tener graves secuelas (ceguera, convulsiones,…).

Actualmente, para controlar esto, en la mayoría de los centros, los ginecólogos, en el control analítico del primer trimestre del embarazo, solicitarán una prueba para conocer la situación inmunológica de la futura madre con respecto al toxoplasma. Con el resultado de esta analítica existen dos situaciones claramente distintas:
1.- Las embarazadas que están inmunizadas frente al toxoplasma: en este caso no hay ningún riesgo para el feto.
2.- Las embarazadas que NO están inmunizadas: en este caso sí existe riesgo y por tanto el ginecólogo recomendará lavar bien las frutas, verduras y hortalizas, lavarse bien las manos después de manipular carne cruda, evitar el contacto con gatos y sus excrementos, … y hasta no hace mucho tiempo (incluso muchos ginecólogos lo siguen recomendando) evitar comer jamón.

El mito surge por ser esta una enfermedad mucho más frecuente en la antigüedad, cuando se comía carne cruda (chacinas, jamón, …) de elaboración casera, la cual casi nunca pasaba los controles de calidad necesarios.
Afortunadamente para las embarazadas, el mito ha ido perdiendo fuerza medida que han ido apareciendo estudios elaborados por el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico en colaboración con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) que han concluido que este parásito se extingue por el proceso de curación al que se somete esta carne, la cantidad de sal utilizada y también por las características de la grasa del jamón. En 2011, la Universidad de Zaragoza, realizó un estudio sobre una amplia muestra de jamones, y demostraba que a los 14 meses de curación no se encontraba ninguna traza viable que pudiera suponer un riesgo de contraer toxoplasmosis para la madre. El problema actual, quizás,  está en que no todas las marcas de jamones ponen en el etiquetado el tiempo de curación y, por tanto, las madres deben seguir recurriendo a la estrategia segura de congelar el jamón a -20 ºC durante 2 días o -10ºC y posteriormente descongelarlo lentamente.

Comparte esta información con otras madres (o futuras madres) si piensas que puede ser útil para ellas.

La actancia materna es algo instintivo para una madre. En los años 70, determinados condicionamientos sociales, junto con el boom de las leches de fórmula, hicieron que la enseñanza de la técnica de lactancia de madres a hijas se fuera perdiendo y surgieran muchos falsos mitos sobre la lactancia materna.

Aclararé diez falsos mitos muy frecuentes sobre la lactancia materna:

1- “No me sube la leche porque me han hecho cesárea”.

El reflejo de la lactancia se produce desde el momento en que la placenta sale del útero (alumbramiento), independientemente del tipo de parto. El falso mito surge fundamentalmente por dos motivos. Por un lado, antiguamente, las cesáreas se hacían con anestesia general y, por tanto, las madres y el bebé (al cual le pasaba parte de la anestesia) estaban muy adormilados en las primeras horas. Por este motivo, el bebé nacido por cesárea, se enganchaba menos al pecho y, por tanto, tardaba más tiempo en subir la leche materna. Por otro lado, en la mayoría de los hospitales, tras las cesáreas, se continúa separando en el postoperatorio inmediato a las madres de sus bebés y esto dificulta el enganche inicial del bebé al pecho.

Recuerda: ¡¡ TENDRÉ LA SUBIDA DE LA LECHE INDEPENDIENTEMENTE DEL TIPO DE PARTO!!

2- “No tengo leche suficiente, mi bebé necesita una ayuda”.

El falso mito surge porque, muchas veces, tras intentar en los primeros días de vida del bebé hacer lactancia materna exclusiva, se constata en el primer control de peso que el bebé ha perdido peso. Hay que saber, para desterrar este mito, que durante la primera semana de vida, es normal que el niño pierda hasta un 10-12% de su peso al nacimiento. Esto es lo que llamamos “pérdida fisiológica” y no se debe a la lactancia, sino a que el bebé va deshaciéndose de los líquidos de su etapa gestacional. En la siguiente semana, el bebé habrá recuperado esa pérdida de peso. Además, si comenzamos a darle las mal llamadas “ayudas” el bebé se sentirá más saciado y reclamará menos tomas y, por tanto, se pondrá menos veces al pecho y, consecuentemente, se dejará de producir leche.

Recuerda: ¡¡ SI PERMITO A MI BEBÉ MAMAR A DEMANDA, MI PECHO LE PROPORCIONARÁ TODO EL ALIMENTO QUE NECESITA!!

3- “No tengo leche suficiente porque mis pechos son pequeños”.

El tamaño del pecho de una mujer depende fundamentalmente del tejido graso de la mama. La grasa no es la que produce la leche sino el tejido glandular estimulado por las hormonas, que se liberan fundamentalmente a base de ponerse frecuentemente el bebé al pecho.

Recuerda: ¡¡ TENDRÉ MÁS LECHE CUANTAS MÁS VECES ME PONGA MI BEBÉ AL PECHO, INDEPENDIENTEMENTE DEL TAMAÑO DE MI PECHO!!

4- “Mi leche es aguada y no le alimenta”.

No existe leche materna de mala calidad. Todas las leches maternas son de excelente calidad. De hecho, la leche de cada madre, es la mejor en cada momento para su bebé. Se adapta a cada circunstancia. Incluso la leche de las madres desnutridas de tercer mundo es de excelente calidad para sus bebés, a costa incluso de sus reservas. Es cierto,  que en la fase inicial de la tetada la leche es más acuosa, pero eso es una ventaja más de la leche materna, que es una “leche viva” y se adapta incluso al momento de la toma.

Recuerda: ¡¡ MI LECHE ES LA MEJOR PARA MI BEBÉ!!

5- “Mi bebé necesita una ayuda porque no está 10 minutos en el pecho”.

La alimentación al pecho debe ser siempre “a demanda”, es decir, el bebé decide cuándo y cuánto quiere comer. Habitualmente las primeras tetadas son muy prolongadas (y eso es bueno para establecer el reflejo de la lactancia). Posteriormente, en las siguientes semanas, el tiempo de la toma disminuye hasta durar  aproximadamente 10 minutos y continúa disminuyendo hasta durar 3-4 minutos. Es en este momento cuando las madres piensan que no tienen leche suficiente porque vacían el pecho demasiado rápido.

Recuerda: ¡¡ LA LACTANCIA ES A DEMANDA, MI BEBÉ ES QUIEN DECIDE CUANTO Y CUANDO QUIERE COMER!!

6- “Ya no tengo leche suficiente para mi bebé de 3 meses porque ya no pone peso como antes”.

El patrón de crecimiento de los niños alimentados al pecho es diferente al de los niños alimentados con leche de fórmula. No existen curvas de percentiles elaboradas para niños alimentados con lactancia materna exclusiva. Los pediatras sabemos que en los niños alimentados a pecho se produce un aumento rápido de peso hasta los tres meses, pero después el ritmo baja aproximadamente a la mitad (empiezan a poner cada dos semanas lo que hasta ahora ponían en una). Esto, por tanto, no debe preocupar puesto que supone una protección contra la obesidad futura.

Recuerda: ¡¡CUANDO A PARTIR DE LOS 2-3 MESES EL RITMO DE CRECIMIENTO DE MI BEBÉ BAJA, NO SIGNIFICA QUE HAYA QUE SUPLEMENTAR CON BIBERONES LA LACTANCIA!!

7- “Ya no tengo leche suficiente porque se me han quedado los pechos flojos”.

Aproximadamente entre el segundo y el cuarto día tras el parto se produce lo que comúnmente se llama la “subida de la leche”. En este momento, las madres se notan un aumento rápido del volumen del pecho, con calor e incluso con sensación de hormigueo. Posteriormente, precisamente porque la naturaleza es sabia, la producción de leche se adapta a la demanda y esa sensación del pecho congestionado y duro se va haciendo menor. Aproximadamente a los tres meses, el pecho estará mucho más flojo porque el grado de adaptación es tal que la subida de la leche se produce mientras el niño está mamando. De hecho, mientras mama de uno se puede tener la sensación de subida en el otro.

Recuerda: ¡¡ LA TENSIÓN DE MI PECHO NO ES INDICATIVA DEL VOLUMEN DE LECHE QUE PRODUZCO!!

8- “Yo no produzco leche porque no tomo leche”.

La única manera de aumentar la producción de leche es que el bebé mame de forma correcta y frecuente. Que yo sepa, las vacas lecheras, se alimentan de hierba y producen gran cantidad de leche. Si algo hacen los granjeros para aumentar la producción de leche es ponerles música clásica ya que, efectivamente, la tranquilidad aumenta la producción. Por tanto, el estrés y la desconfianza, hacen que se disminuya la producción de leche.

Recuerda: ¡¡ SI QUIERO AUMENTAR MI PRODUCCIÓN DE LECHE ESTARÉ TRANQUILA Y CONFÍARÉ EN MI, Y ADEMÁS ME PONDRÉ EL BEBÉ FRECUENTEMENTE AL PECHO!!

9- “No quiero dar de mamar a mi bebé porque se me caerá el pecho”.

Es cierto que tras el parto, por todos los cambios hormonales que supone el embarazo, el aspecto físico de una mujer puede variar. Estos cambios son independientes de la lactancia. Precisamente la lactancia materna es el factor que más contribuye a que la mujer vuelva a recuperar su figura previa al embarazo ya que la grasa acumulada durante el embarazo es utilizada por el organismo para fabricar la leche materna.

Recuerda: ¡¡ SI QUIERO MEJORAR MI FIGURA DESPUES DEL PARTO DARÉ EL PECHO A MI BEBÉ!!

10- “Le he retirado el pecho porque estoy tomando medicamentos”.

La mayoría de los medicamentos, y sobre todo los de uso más común, analgésicos y antibióticos, son compatibles con la lactancia materna. Estos fármacos no pasan, o lo hacen mínimamente, a través de la leche materna. Si tienes dudas puedes consultar en www.e-lactancia.org o a tu pediatra.
Recuerda: ¡¡ LOS BENEFICIOS DE LA LACTANCIA MATERNA COMPENSAN INCLUSO AUNQUE ESTÉ TOMANDO MEDICAMENTOS!!

Comparte esta información con otras madres, especialmente si están dando el pecho (o están teniendo dificultades para darlo). Te lo van a agradecer.

Con la llegada del verano se multiplican las consultas por dolor de oídos. En esta época del año son muy frecuentes las otitis externas, también llamada otitis del nadador o de las piscinas. Estas otitis no tienen nada que ver con las otitis medias, más propias del invierno, cuando en  el contexto de un catarro se acumula moco “dentro del oído”.

Aclararé algunas dudas sobre las otitis externas:

Se producen porque un exceso de humedad favorece que la piel del conducto auditivo se irrite y, la flora del conducto, produzca una infección. Por tanto, son otitis más propias del verano, por pasar demasiado tiempo “a remojo”, especialmente en niños con el conducto irritado por el rascado o por el uso de bastoncillos.

¿Cuáles son los síntomas?

Aunque a veces va precedido de picor de oídos, el síntoma principal es el DOLOR DE OÍDO, que generalmente es MUY INTENSO. El dolor aparece o empeora simplemente con rozar la oreja, o al masticar. Puede existir mucha inflamación del conducto y por tanto tener sensación de taponamiento o sordera.
A veces aparecen ganglios en la zona de delante de la oreja  y, en ocasiones, puede salir una secreción acuosa a través del conducto auditivo que posteriormente se puede espesar, con aspecto de pus.
Las otitis externas no suelen producir fiebre y no son contagiosas.

Para aliviar el dolor se pueden utilizar analgésicos habituales como el ibuprofeno y el paracetamol, pero el tratamiento consiste en gotas antibióticas (casi siempre ciprofloxacino) que pueden asociar  corticoides si el conducto está muy inflamado. En raras ocasiones es necesario recurrir a antibióticos por vía oral.

Durante los días de tratamiento es importante que el oído no se moje.

Tras sumergirse en el agua conviene que los niños se sequen bien las orejas utilizando una toalla.
¡¡NO UTILIZAR BASTONCILLOS!! Los oídos se limpian solos, tienden a expulsar la cera espontáneamente y además, conviene recordar, que la cera tiene una función protectora.
En niños propensos a este tipo de otitis puede recomendable el uso de tapones (aunque no les suelen gustar mucho) y se debe ser especialmente obsesivo con el secado del oído, incluso con un secador si hace falta.
También se puede utilizar como medida preventiva vinagre de manzana (ácido acético al 2%) diluido a la mitad con suero fisiológico, siempre y cuando el niño no tenga una perforación timpánica ni sea portador de tubos de ventilación.

Comparte esta información si piensas que puede ser útil para otros padres.

Quería hacer una puntualización sobre la edad de introducción de los frutos secos.
Una cosa es tomar los frutos secos enteros o a trozos (y a eso se refiere todo el post anterior). En ese caso se debe esperar hasta los 4 años, al menos, por el riesgo se atragantamiento. Otra cosa es la edad a la que se puede introducir los frutos secos en la alimentación complementaria de un bebé.

Los frutos secos son un buen alimento porque contienen ácidos grasos mono y poliinsaturados. El problema es que son alimentos que tienen más tendencia a provocar alergias alimentarias que otros grupos. Sobre esto existe mucha controversia , que además es muy diferente de unos países a otros. Por ejemplo, en Francia o Estados Unidos, donde utilizan con mucha frecuencia la crema de cacahuete en la alimentación, existen muchos niños alérgicos al cacahuete. Pero también existen estudios donde se intentaba demostrar que la introducción precoz de los cacahuetes evitaba la aparición de esa y otras alergias.

En España no es tan común el uso de cacahuetes en la alimentación y existe un menor porcentaje de niños alérgicos a los frutos secos. Existe una mayor tendencia a alergia a los frutos secos en niños alérgicos a la proteína de la leche de vaca y a otros frutos como el melocotón.

Con todo esto debemos considerar que los frutos secos, SIEMPRE QUE SEAN MOLIDOS (por ejemplo mezclado con los cereales o en la masa de un bizchoco,…), se pueden utilizar a partir de los 15-18 meses, aunque en niños con mayor riesgo se suelen introducir más tarde.

Comparte esta información con otros padres si piensas que puede ser útil.

Los menores de 4 años aún no mastican bien y existe riesgo de aspiración pulmonar. Un 70% de los atragantamientos está causado por frutos secos.
El atragantamiento debido a trozos de alimentos u objetos es una preocupación muy generalizada entre padres, madres y otros cuidadores. En concreto, los frutos secos son una de las causas más frecuentes de atragantamiento. Por ello, los médicos recomiendan no dar frutos secos a los menores de 4 años. Según los pediatras españoles, entre el 60% y el 80% de los atragantamientos se producen por culpa de los frutos secos, encabezados por los cacahuetes (que causan casi la mitad de los accidentes). Pese a que las cifras de mortalidad infantil por atragantamiento y asfixia han descendido en los últimos años, el ahogamiento causado por alimentos u objetos representa nada menos que el 40% de las muertes en menores de un año.

Los niños de uno a cuatro años son los que presentan mayor riesgo y, como alertan los especialistas, a menudo son los propios familiares quienes les ofrecen estos alimentos sin conocer su peligro.

Desde la Asociación Española de Pediatría aclaran que los frutos secos NO son malos. De hecho, los niños pueden consumirlos si están bien molidos o como ingredientes de tartas, por ejemplo. El problema aparece cuando se desprenden trozos más grandes que pueden obstruir las vías aéreas.
El Dr. Jordi Pou, pediatra del Hospital Sant Joan de Déu y coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones Accidentales de la Asociación Española de Pediatría (AEPED), recuerda que los niños no mastican bien antes de los tres años y, por ello, pequeños trozos de frutos secos pueden pasar accidentalmente a los bronquios o a los pulmones. A veces, el cuerpo extraño puede atascarse en una zona intermedia de los bronquios y, aunque al principio deje pasar el aire, puede ocurrir que se mueva y tape completamente las vías aéreas.

Comparte esta información si piensas que puede ser útil para otros padres.

Que yo sepa no ha habido ningún informe científico nuevo que aconseje una cambio en la pauta de vacunación. La decisión ayer tomada es la que la Asociación Española de Pediatría ya venía defendiendo hace muchos meses. Copio literalmente: “los datos científicos nos muestran que en aquellos países en los que se administra la vacuna de la varicela desde el segundo año de vida, con altas coberturas de vacunación, se consigue prácticamente hacer desaparecer la enfermedad y sus complicaciones, con impacto protector incluso en personas no vacunadas. Países de alto nivel sociosanitario, como Estados Unidos (desde el año 1995), Canadá, Australia, Alemania, están comprobando este fenómeno. Estos datos, sin duda deben servir de ejemplo para otros. En Navarra, donde se lleva vacunando en la primera infancia desde 2007, los datos son sencillamente espectaculares, habiéndose casi eliminado la enfermedad y sus complicaciones”,

En cualquier caso CELEBRO la decisión tomada ayer en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) : a partir de 2016 se administrará a todos los niños en la edad pediátrica temprana: la primera dosis a los 12-15 meses y la segunda entre los 3 y 4 años.

De todas maneras quiero quedar algunos puntos claros:
La inclusión de la vacuna de la varicela será a partir de 2016, por tanto, a día de hoy la situación de la vacuna de la varicela sigue siendo la misma que hasta ahora.
Hay algunos puntos que no quedan claros en la decisión de ayer. Por ejemplo ¿qué pasará con los niños que en 2016 tengan ya 2 años? Se supone que será cada comunidad autónoma la que decida qué hacer en estos casos. Estaré pendiente e informaré puntualmente si existe algún cambio.

Comparte esta información si piensas que puede ser de utilidad para otros padres.

¿Tiene mi hijo fimosis?
Esta es una preocupación muy frecuentes desde los primeros controles de salud. En ocasiones, alentada por las generaciones más mayores, debido a costumbre antiguas que consistían en dar “un tirón” desde los primeros meses, los padres de hoy día se sienten perdido sobre qué hacer con los genitales de su hijo.

La fimosis es un estrechamiento de la abertura del prepucio (la piel que recubre el glande del pene), con imposibilidad de descubrir el glande.

La mayoría de los niños cuando nacen tienen el prepucio tan adherido que es imposible descubrir el glande, es decir, la mayoría de los niños nacen como si tuviesen fimosis.

A lo largo de los primeros años de la vida esa situación suele ir mejorando espontáneamente y comienza a dejar al descubierto parte del glande. A esta situación la llamamos adherencias balano-prepuciales y también es normal.

Durante el desarrollo estas adherencias se suelen ir despegando espontáneamente. Los factores que contribuyen a este despegamiento son el propio crecimiento del pene, las erecciones espontáneas y la liberación de una sustancia blanquecina (llamada esmegma) que es lubricante y, por tanto, ayuda a este despegamiento.
En algunos niños en los que aun no se ha producido el despegamiento completo del prepucio se producen acúmulos de esta sustancia blanquecina que es lo que llamamos quistes de esmegma.

Por tanto, como vemos, el despegamiento del prepucio es un proceso que se produce espontáneamente, de manera natural. De tal manera que aproximadamente el 75% de los niños de 4 años pueden retraerse el prepucio con facilidad. En el resto este proceso se produce más lentamente, y se completará entre los 5 y los 14 años, de tal manera que a los 16 años quedará solo un 1% que no se podrá retraer el prepucio.

Entonces, ¿no debo dar “un  tirón”?

Rontundamente NO. Esa era una costumbre muy extendida antiguamente que posteriormente se ha visto que es innecesaria (ya hemos dicho que el despegamiento se produce solo) e incluso contraproducente, ya que al retraer fuertemente podemos provocar alguna herida que al cicatrizar cierre aun más provocando una fimosis cicatricial.
En ocasiones, para acelerar y favorecer el despegamiento, su pediatra le indicará una crema con corticoides.
Realmente en la fimosis patológica la piel del prepucio se vuelve dura y no se retrae por cicatrices en su extremo distal, formándose un anillo fibroso blanco.

¿Cómo debo lavarle los genitales?

El prepucio del bebé no requiere un cuidado especial. Si está adherido, hay que lavarlo como el resto del cuerpo con agua y jabón, sin forzar la retracción. Conforme se vaya despegando, deslizar suavemente el prepucio en la higiene diaria (¡¡NO realizar retracciones fuertes!!) y conforme el niño vaya creciendo enseñarle a retraer el prepucio y lavar el glande a diario.

Comparte esta información si piensas que puede ser útil para otros padres.