“Papá, ¿este año tampoco cenarás con nosotros en Nochebuena?”, me decía esta mañana mi hijo al despedirme de él para venir a la guardia. A pesar de que ya se lo había avisado durante estos días se agarraba a su última oportunidad, el “chantaje emocional”.
Con un nudo en la garganta, como si no tuvieses saliva sino piedras en la boca: “No, hijo. Este año tampoco puedo. Este año también hay niños que están malitos y necesitan que los médicos los sigan cuidando todas las noches, también la de Nochebuena”.
Cada año se me hace más difícil responder a esta pregunta. Él puede llegar a entender que hay niños malitos y que hay que cuidarlos pero, lógicamente, quiere hacer una cena en familia como todo el mundo. No quiere que haya “sillas vacías” en la mesa.
Precisamente, cuando empiezo a pensar en las sillas vacías que habrá en cada casa es cuando soy consciente de muchas situaciones. En el fondo soy muy afortunado, tengo una familia sana y con una gran sensibilidad.
Un año más, desde Cuidar Mi Bebe, quiero desearos una FELIZ NOCHEBUENA Y UN FELIZ DÍA DE NAVIDAD a todas las familias pero especialmente a las que tendrán “sillas vacías”:
Quiero felicitar:
- A todas las familias que actualmente tienen atodos sus miembros en un buen estado de salud, pero especialmente las que pasarán esta noche en el hospital porque tienen alguno de sus miembros ingresado.
- A todas las familias que se reuniráncompletas porque todos sus miembros pueden disfrutar de unas merecidas vacaciones, pero especialmente a las que no podrán hacerlo porque su trabajo no se puede quedar “descubierto” (médic@s, enfermer@s, celador@s, auxiliares, bomber@s, policias, conductores de metro o autobús,…)
- A todas las familias quehan sumado un miembro nuevo este año(afortunadamente yo soy una de esas familias y qué grande son las alegrías que nos dan), pero especialmente a las que perdieron un ser querido (desgraciadamente también soy una de esas familias)
- A todas las familias que cenarán cosas extraordinarias porque uno de sus miembrosencontró trabajo este año, pero especialmente a las que no podrán hacerlo porque alguno de sus miembros continúa en paro.
- A todas las familias que mayor o menor humildad celebrarán la cenaen su hogar, pero especialmente a la gente que está en la calle, a los “sin techo”, a los refugiados, …
- A todas las personas que cenarán encomedores sociales (algunos de ellos dejando su “silla vacia” en su casa), pero también a la gente que colaboró con alimentos y a todos los voluntarios que harán posible que cenen “en familia”.
Mi deseo para estos días es que descubramos la grandeza de LA FAMILIA.
Comparte.
A ti, madre, madre de tu criatura, déjame decirte una cosa:
¡No tienes que demostrar nada a nadie!
¡Perdónate! ¡Quiérete! ¡Acéptate!
¡No tienes que demostrar nada a nadie!
Ni al papá, ni a tu bebé, ni a la pediatra, ni a la matrona, ni a la enfermera, ni a la abuela, ni a cada una de las personas que vendrán a la maternidad a visitarte.
Todos te darán lecciones de una “maternidad perfecta”, pero nadie te enseñara a ser madre.
A ser madre se aprende siendo madre, y tú ya lo eres. Eso es ya inevitable. Ya eres madres, aunque no quisieras.
Y, por cierto, eres la mejor madre para tu hijo.
No tienes que demostrárselo a nadie, simplemente lo eres.
¡No te sientas culpable!
¡Perdónate! ¡Quiérete! ¡Acéptate!
Eso sí, el miedo es libre. Tienes derecho a tener miedo.
¡Claro que tienes derecho a tener miedo durante el embarazo a que no todo salga bien!
¡Claro que tienes derecho a tener miedo a parir!
¡Claro que tienes derecho a tener miedo a no ser capaz de amamantarlo!
Déjame, también, decirte otra cosa:
Lo que ha ocurrido es algo grande, muy grande. Parte de ti ya no está en ti pero seguirá siendo, para siempre, parte de ti. Y a ti permanecerá conectada para siempre. Y esa conexión es muy especial. Esa conexión es muy íntima.
No tengas prisa por vivir toda tu maternidad en un día. Se vive poco a poco. Eso sí, no dejes de sentirte madre ni un solo día.
No tengas prisa por cuidarlo todo en un día. Se va cuidando poco a poco. Eso sí, no dejes de cuidarlo ni un solo día.
No tengas prisa por educarlo desde el primer día. Lo irás educando poco a poco. Eso sí, no dejes de educarlo ni un solo día.
No tengas prisa por quererlo infinito desde el primer día. Lo irás queriendo más cada día. Eso sí, no dejes de quererlo ni un solo día.
Te diré una última cosa:
Simplemente sé madre como tú quieras serlo.
Comparte.
Muchas preguntas son las que surgen alrededor del baño de los bebés. Ya vimos el post de ¿el baño de los bebés debe ser a diario? Podéis repasarlo pinchando aquí.
Hoy aclararé una duda que tienen muchos padres.
En verano esta pregunta es un clásico, pero en invierno, sigue siendo frecuente porque complica la “logística familiar”.
Me dicen: “Es que como tenemos que esperar dos horas para el baño, pues al final se nos hace tarde y se nos junta con la siguiente toma”.
Yo: “¿¿¡¡Dos horas!!??”
Y ahora ya casi mirando al suelo (o uno de los padres mirando al otro con una mirada de “ves, lo que te decía”): “Sí, dos horas. Para que no se le corte la digestión, ¿no?”
Si eres de los que no lees los post hasta el final decirte que: “NO HAY QUE ESPERAR NINGÚN TIEMPO DESDE QUE UNO COME HASTA QUE PUEDE BAÑARSE, PEROS ES CONVENIENTE NO HACERLO SÚBITAMENTE EN AGUA MUY FRÍA O HACER GRANDES ESFUERZOS DESPUÉS DE LA COMIDA”.
Aclaremos el tema. ¿Por qué surge el mito?
Es frecuente que con el calor del verano aumente la temperatura corporal. Si de pronto hacemos una inmersión en el agua, especialmente si esta está bastante fría, la diferencia de temperatura provoca una reacción tal en el cuerpo que se inhibe la respiración y la circulación sanguínea, que puede provocar un síncope (Todo el mundo hemos tenido la experiencia de que de pronto el agua de la ducha esté “helada” y tener la sensación de que no podemos respirar).
Esto puede ocurrir a en cualquier momento pero es especialmente frecuente después de las comidas porque por lo propia digestión aumenta la temperatura corporal (especialmente si nos damos “un homenaje”).
Además, tras las comidas, gran parte de la sangre se desvía hacia el abdomen para hacer la digestión. Si en ese momento hacemos un gran esfuerzo muscular, la sangre tendrá que ir hacia los músculos y se “corta la digestión”.
Por tanto las conclusiones son:
- Pueden bañar a sus bebés sin tener en cuenta cuánto tiempo hace desde que se bañó, pero utilicen agua “calentita”, o al menos que no haya una gran diferencia entre la temperatura corporal y la del agua.
- No “amarguen” las tardes de piscina o playa a sus hijos haciendo que esperen las “malditas dos horas” pero sí aconséjeles que, al principio, al entrar en el agua, no hagan grandes esfuerzos.
Comparte esta información con otras familias si piensas que puede alegrarle las tardes de playa a muchos niños o mejorar la “logística familiar” de muchas familias.
Comparte.
Muchas veces he pensado en escribir esta entrada porque considero que es muy importante pero fue ayer, tras recibir en la consulta a dos madres sumamente angustiadas, cuando pensé que ya no podía esperar más.
En su cara aún se podía intuir el susto que se habían llevado:
“No te puedes imaginar el susto que nos llevamos. El niño estaba jugando y, de repente, comenzó a ponerse morado y se llevaba la mano al cuello. Nosotros no sabíamos qué hacer y él cada vez más morado. Sabíamos que algo se había tragado porque se llevaba la mano al cuello y veíamos que se estaba asfixiando pero no sabíamos qué hacer. Afortunadamente con un golpe de tos consiguió expulsarlo pero desde entonces no se me esa imagen de la cabeza…”
Empezaré diciendo que, como todo en medicina, “más vale prevenir que curar”.
Tengo que señalar que la edad de máximo riesgo para este tipo de eventos son los niños menores de 2 años (por esos ya en este post recordaba que “debe estar prohibido darle cacahuetes u otros frutos secos similares a los niños menores de 4 años”)
Con respecto a los “objetos” con los que se producen mayor número de atragantamientos con riesgo de asfixia les dedicaré un post completo pero debo advertir que hay que tener especial cuidado con pequeñas piezas de juguetes, cacahuetes (u otros frutos secos similares), caramelos (duros y blandos), carne (especial atención a las salchichas y pollo sin hueso), huesos y espinas, palomitas de maíz, zanahoria y manzana.
Yendo al grano de esta entrada:
¿Qué hacer ante un niño que esta sufriendo un atragantamiento?
Recordad que reconoceremos la situación porque se llevan bruscamente la mano al cuello, con cara de mucha angustia y se pueden poner morados.
En primer lugar, aunque esto parezca muy difícil, es importante mantener la calma ya que si no difícilmente podremos actuar de forma adecuada.
Debemos valorar en cual de las siguientes 3 situaciones se encuentra el niño:
- Si el niño está consciente pero tiene una tos débil, poco efectiva, es incapaz de hablar o la dificultad para respirar es muy importante: debemos llamar al teléfono de emergencias 112 y mientras debemos proceder de la siguiente manera: observar la boca y, si el objeto está visible, extraerlo con cuidado de no empujarlo hacia dentro. Si no vemos nada en la boca o no podemos extraerlo, con el talón de la mano dar 5 golpes (fuertes y secos) en la parte alta de la espalda, entre los omóplatos. Posteriormente, si no lo ha expulsado, se le debe dar la vuelta y realizar 5 compresiones torácicas (fuertes y secas) en el centro del pecho (justo debajo de la línea que une ambos pezones), si es un niño menor de 1 año, ó 5 compresiones abdominales en la boca del estómago (maniobra de Heimlich), si tiene un año o más. Este ciclo lo repetiremos tantas veces como sea necesario, hasta que el niño expulse el objeto, respire mejor o pierda la conciencia
- El niño es capaz de toser adecuadamente, de forma eficaz: debemos animarlo a toser, sin hacer ninguna otra maniobra. No golpear en la espalda, ni intentar sacarle el cuerpo extraño de la boca a ciegas.
- Si el niño está inconsciente, o durante las maniobras pierde la conciencia: en este caso actuaremos como si el niño hubiese sufrido una parada cardiorrespiratoria. Dedicaré también una entrada completa a esto pero resumiendo: Colocar al niño sobre una superficie dura y comprobar si hay algún objeto en la boca; si es accesible, debe extraerse. Se recomienda abrir la vía aérea sujetando con una mano la frente del niño y tirando ligeramente de la barbilla hacia arriba y comprobar luego si respira:
- Si respira, colocaremos al niño de costado, vigilando que no deje de respirar hasta que llegue el servicio de emergencias.
- Si no respira, acto seguido, cerrando la nariz del niño con dos dedos de la mano que ha colocado sobre la frente, poner boca sobre la de él e insuflar aire dentro del niño, observando si se mueve el pecho (si el niño es pequeño se puede abarcar con la boca del reanimador la boca y la nariz del niño). Realizar esta maniobra 5 veces. Si no se eleva el tórax, se comenzará con las maniobras de resucitación, dando 30 compresiones torácicas en el centro del tórax, alternando con 2 respiraciones boca a boca. Cada dos minutos se debe comprobar la respiración y si hay algún objeto visible en la vía aérea.
Recordad, para evitar todo esto “más vale prevenir que curar”.
De todas maneras, si consideras que esta información es útil, compártela.
Comparte.
Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez,
nunca serás la misma persona.
Ya nada vuelve a ser igual.
En muchas ocasiones decides renunciar a una parte de ti,
otras veces no, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Puede que sigas yendo al gimnasio, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Puede que sigas saliendo con tus amigas, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Puede que sigan disfrutando de tus aficiones, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Puede que no tengas que renunciar a tus aspiraciones profesionales, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Porque por encima del deseo de
ir al gimnasio,
salir con tus amigas,
disfrutar de tus aficiones
mantener tus aspiraciones profesionales,…
está tu sentimiento de
MADRE.
Comparte.
Ayer fue un día raro en cuanto a mis sentimientos…
Por un lado recibí el calor y la alegría de cientos de felicitaciones por mi cumpleaños. De amigos, de familiares, de compañeros de trabajo, de seguidores de este blog,…
Pero por otro lado recibí el frío y la triste noticia del fallecimiento de un hombre bueno.
No puedo por menos que dedicar unas líneas de este blog de pediatría a una persona muy importante en el mundo de la Pediatría.
Es un casi un tópico hablar de las virtudes de una persona en las primeras horas tras su fallecimiento, pero este no es el caso del Dr. José Santos de Soto.
Pepe Santos, que así es como lo conocíamos todos, no es flor de un día. De Pepe no se ha empezado a hablar bien ahora, de Pepe se ha hablado bien siempre.
Su legado va más allá de lo que profesionalmente nos enseñó a muchas generaciones de médicos en formación del Hospital Infantil Virgen del Rocío.
De Pepe aprendí que primero se es persona, luego pediatra y finalmente, en su caso, cardiólogo infantil. Porque los niños que atendemos son primero personas, luego pacientes y, si acaso, puede que además tengan una dolencia en el corazón. Pero de nada sirve tratar sólo el corazón si no humanizamos ese acto.
Pepe ha sido una de las figuras nacionales e internacionales de la Cardiología Pediátrica. Pionero en muchísimas técnicas como el cateterismo. Puede contar por cientos, quizás por miles, las vidas salvadas con sus actos médicos. Pero Pepe seguirá salvando vidas porque supo enseñarnos a muchos médicos a curar: primero el alma y luego el corazón.
Pepe ha ostentado multitud de cargos muy importante. Fue el primer presidente de la Asociación Española de Cardiología Pediátrica y, sin embargo, un hombre sencillo, accesible, docente, generoso,… en fin UN HOMBRE BUENO.
Hoy la pediatría en general, y la cardiología pediátrica en particular están de luto.
Pero Pepe, como todos los hombres buenos, no se ha ido del todo. Su cuerpo ya no está con nosotros pero su manera de curar, su manera de entender la medicina siempre estará viva en todos los que fuimos sus pupilos.
Un abrazo, maestro.
Un abrazo, amigo.
Comparte.
No, esta noche no puedo sonreírte cuando tú me provocas con tu sonrisa. No, no es fácil.
Hay noches, y hoy es una de ellas, en las que en tu mirada se me cruza la mirada de tantos y tantos niños que he visto sufrir.
He visto a muchos niños sufrir y otras tantas familias que esperan, como quien se agarra a un clavo ardiendo, una palabra de aliento, un gesto de esperanza,…
Tú me sonríes, ajena a ese sufrimiento, inocente, feliz,… y casi me siento culpable por verte sonreír.
Balbuceas y repites “pa-pá, pa-pá,…” Mirándome, sonriéndome,… Es inevitable no cogerte en brazos y achucharte. Pero al tiempo que te cojo pienso en cada una de esas madres que nunca pudieron escuchar ese “ma-má”. Pienso en todas esas madres que no pudieron nunca escuchar la voz de su hijo. La imaginaron. Sí, la imaginaron durante mucho tiempo pero nunca la escucharon. Y la sueñan. Sí, me contáis que habéis soñado con su voz. Y pienso, también, en esos padres que sufren porque tampoco escucharon ese “pa-pá”. No lo escucharon y eso me imagino que duele, duele mucho. Esos padres me cuentan que hubiesen conformado, al menos, con escuchar cómo dicen “ma-má”. Al menos eso les habría liberado de la parte de sentimiento de culpa por no haberle dado un hijo a esa madre como ella lo había soñado. A veces, sólo una mirada habría bastado. Pero no, en ocasiones ni esa mirada. No llegar a conectar nunca con la mirada de tu hijo es terrible.
Me comprometes, pequeña, para que te coja. Cuando te cojo te calmas. Sí, es fácil entenderte. Te comunicas muy bien. Eso me llena. Flujo recíproco de felicidad. Miradas con muchas complicidad con sólo nueve meses.
¡Cuánto se siente con un abrazo inocente, puro, verdadero, desinteresado,…!
Hoy quiero abrazar a todos esos niños que he conocido y cuyas familias sienten muchas dificultades para conectar con ellos
Miguel, Carmen, Mario, Carlota, Javier, Lucía, Aaron, Luis, Salvador, … y tantos otros que en muchos momentos, sin venir a cuento, cuando más tranquilo estoy, os cruzáis en mi mente . Un abrazo muy fuerte de mi parte.
Podéis estar seguros que vuestras familias os quisieron, os quieren y os siguirán queriendo infinito.
Este es mi homenaje a todos vosotros y a vuestras familias, por su lucha.
Comparte.
La fiebre sigue siendo el principal motivo de consulta en Urgencias.
Ya he escrito varias entradas en este blog sobre la fiebre y no me cansaré de recordar (aunque lo repita en la consulta más de cien veces todos los días) que “tratamos al niño, no a la temperatura del niño”. Que “la fiebre es un mecanismo de defensa. No debemos temerla. Gracias a la fiebre se lo ponemos difícil a los virus. A la temperatura corporal normal, los virus campan a sus anchas en nuestro cuerpo, replicándose e invadiéndonos, pero si el cuerpo aumenta su temperatura fríe al virus”.
Acerca de la fiebre existen muchos falsos mitos. Uno de los principales es que los niños con fiebre alta pueden convulsionar (ya aclaré esto en este post). Esto hace que la fiebre sea un síntoma muy temido entre los padres y me repetís continuamente: “es que llevo toda la noche alternando ibuprofeno con paracetamol y no consigo bajarle la temperatura de 38ºC”.
Pues eso, esta es la cuestión de hoy: ¿Es recomendable alternar el uso de paracetamol e ibuprofeno para bajar la fiebre?
Esta es una costumbre hiperextendida entre los padres y, sí, también entre muchos compañeros pediatras.
Pues tengo que decir que esa práctica no tiene ninguna justificación. No existen estudios científicos que avalen esa práctica. Sin embargo, sí está demostrado que combinar varios medicamentos aumenta el riesgo de efectos secundarios por interacciones en el metabolismo y porque si combinamos varios medicamentos estamos más expuestos a confundirnos con la dosis. Me he encontrado muchas veces que erróneamente se le estaba dando al niño ibuprofeno con la dosis de paracetamol y viceversa.
Por tanto mi recomendación es:
- Debemos tratar el disconfort del niño, no la temperatura. Es decir, aunque un niño tenga 39ºC de fiebre, si está corriendo, jugando y “dando la lata” no debemos dar ningún medicamento antitérmico. Si acaso, desabrigarlo un poco para que se encuentre más confortable.
- De entrada, esmejor utilizar un solo antitérmico. Normalmente paracetamol cada 4-6 horas. Aunque si el niño es mayor de 6 meses y no tolera el paracetamol (lo siento, pero hay que decir que el apiretal está más malo que el dalsy) se puede utilizar ibuprofeno.
- Sólo en casos puntuales, en los cuales el niño se encuentre muy afectado por la fiebre utilizaremos losantitérmicos de forma combinada.
Comparte esta información para acabar con uno de los falsos mitos del manejo de la fiebre.
Comparte.
Llega el frío y con él, inevitablemente, los resfriados. Una de las complicaciones más frecuentes de éstos es la otitis media aguda.
Siendo muy simples podemos dividir la otitis en dos grupos:
- Otitis externas: son las otitis propias del verano, también llamadas otitis del nadador. En este post ya hablé de ellas.
- Otitis media aguda: son las otitis propias del invierno. A estas va dedicado este post.
Responderé a las preguntas más frecuentes que me hacéis:
¿Qué es una otitis media?
Es la infección aguda del oído medio, es decir, la parte del oído que está situado justo por detrás del tímpano.
¿Es frecuente?
Es una de las infecciones infantiles más frecuentes. Durante los primeros años de la vida un 80%-90% habrá padecido al menos un episodio de otitis.
¿Cual es la causa de la otitis media aguda?
La otitis media aguda puede ser producida tanto por virus como por bacterias. De éstas las más frecuentes son: es una infección en la que pueden estar implicados tanto virus como bacterias: El neumococo, el Haemophilus influenzae no tipable y la Moraxella catarrhalis.
¿Por qué se producen?
La mayoría de las veces se produce porque parte del moco que presenta un niño cuando está resfriado, a través de trompa de Eustaquio (conducto que comunica la garganta con el oído medio), pasa al oído medio y se infecta.
Una secuencia de hechos muy frecuente es la siguiente: un niño se acatarra, presentando abundante mucosidad nasal, y al cabo de unos pocos días puede quejarse de dolor de oído.
¿Cómo se diagnostica?
La mayoría de las veces los pediatras lo podemos sospechar simplemente por la historia clínica: es muy típico que un niño que se encuentra muy acatarrado, al cabo de 2-3 días comience a quejarse de dolor de oídos. Suele ocurrir por la noche ya que en la posición de tumbado se facilita que el moco que está en la garganta pase al oído.
Normalmente los pediatras confirmaremos el diagnóstico al observar con el otoscopio el tímpano inflamado y abombado, ya que el oído medio estará lleno de moco.
¿Es grave la otitis?
Es muy raro que las otitis medias se compliquen. En los países desarrollados, hasta un 80% se resuelven espontáneamente, sin necesidad de tener que tomar un antibiótico.
¿Cómo? Entonces, ¿los antibióticos son útiles?
Los estudios más recientes demuestran que el porcentaje de curaciones es similar, tanto si se toma un antibiótico como si no. Aunque se ha visto que al tomar antibióticos mejora más rápidamente el dolor de oídos.
Entonces, ¿cuál es el mejor tratamiento?
1.- Si el niño padece un dolor de oídos moderado, que se alivia fácilmente: dar analgésicos habituales (paracetamol o ibuprofeno) y vigilar los 2-3 días siguientes si desaparecen los síntomas. Esto es lo más frecuente.
2- Si el dolor de oídos no mejora con analgésicos habituales, la otitis lleva más de tres días, el niño se encuentra muy decaído o la otitis media es bilateral (de los dos oídos) o supurada (sale pus a través de conducto auditivo): en este caso puede ser que desde el principio el pediatra decida poner antibióticos desde el principio. Pero no debemos olvidar que la parte más importante del tratamiento, al menos inicialmente, es aliviar las molestias con analgésicos.
¿Se puede bañar el niño si tiene una otitis?
Debido a que las otitis externas (otitis del verano) se producen los el baño, por el exceso de humedad, se tiende a pensar que con una otitis un niño no puede bañarse. Pero en el caso de las otitis medias sí pueden bañarse ya que con el baño se facilita, incluso, la expulsión del moco. En el caso de que haya supuración (eso implica que el tímpano está perforado) no conviene que se humedezca el oído ya que el agua podría entrar dentro del oído medio.
Comparte esta información.
Comparte.
No te reprochará que no lo cogieras en brazos cuando pedía protección…
pero te lo habrás perdido.
No te tendrá en cuenta que no lo metieras en la cama de madrugada…
pero te lo habrás perdido.
No te acusará por no haber jugado con él al “cucu-trás”…
pero te lo habrás perdido.
No te rechazará por no haberlo acompañado en su primer día de cole…
pero te lo habrás perdido.
No te echará en cara que no hicieras con él castillos de arena…
pero te lo habrás perdido.
No se enfadará contigo por no haber jugado con él a las guerras de almohadas…
pero te lo habrás perdido.
No te despreciará porque no le leyeras un cuanto cada noche…
pero te lo habrás perdido.
No te recriminará que no lo enseñaras a montar en bicicleta…
pero te lo habrás perdido.
¡Disfruta de cada momento, de cada etapa de tu hijo porque si no…
te lo habrás perdido!
Comparte.
Comparte.
CuidarMiBebe – Página 12 de 31 – en buenas manos
“Papá, ¿este año tampoco cenarás con nosotros en Nochebuena?”, me decía esta mañana mi hijo al despedirme de él para venir a la guardia. A pesar de que ya se lo había avisado durante estos días se agarraba a su última oportunidad, el “chantaje emocional”.
Con un nudo en la garganta, como si no tuvieses saliva sino piedras en la boca: “No, hijo. Este año tampoco puedo. Este año también hay niños que están malitos y necesitan que los médicos los sigan cuidando todas las noches, también la de Nochebuena”.
Cada año se me hace más difícil responder a esta pregunta. Él puede llegar a entender que hay niños malitos y que hay que cuidarlos pero, lógicamente, quiere hacer una cena en familia como todo el mundo. No quiere que haya “sillas vacías” en la mesa.
Precisamente, cuando empiezo a pensar en las sillas vacías que habrá en cada casa es cuando soy consciente de muchas situaciones. En el fondo soy muy afortunado, tengo una familia sana y con una gran sensibilidad.
Un año más, desde Cuidar Mi Bebe, quiero desearos una FELIZ NOCHEBUENA Y UN FELIZ DÍA DE NAVIDAD a todas las familias pero especialmente a las que tendrán “sillas vacías”:
Quiero felicitar:
Mi deseo para estos días es que descubramos la grandeza de LA FAMILIA.
Comparte.
A ti, madre, madre de tu criatura, déjame decirte una cosa:
¡No tienes que demostrar nada a nadie!
¡Perdónate! ¡Quiérete! ¡Acéptate!
¡No tienes que demostrar nada a nadie!
Ni al papá, ni a tu bebé, ni a la pediatra, ni a la matrona, ni a la enfermera, ni a la abuela, ni a cada una de las personas que vendrán a la maternidad a visitarte.
Todos te darán lecciones de una “maternidad perfecta”, pero nadie te enseñara a ser madre.
A ser madre se aprende siendo madre, y tú ya lo eres. Eso es ya inevitable. Ya eres madres, aunque no quisieras.
Y, por cierto, eres la mejor madre para tu hijo.
No tienes que demostrárselo a nadie, simplemente lo eres.
¡No te sientas culpable!
¡Perdónate! ¡Quiérete! ¡Acéptate!
Eso sí, el miedo es libre. Tienes derecho a tener miedo.
¡Claro que tienes derecho a tener miedo durante el embarazo a que no todo salga bien!
¡Claro que tienes derecho a tener miedo a parir!
¡Claro que tienes derecho a tener miedo a no ser capaz de amamantarlo!
Déjame, también, decirte otra cosa:
Lo que ha ocurrido es algo grande, muy grande. Parte de ti ya no está en ti pero seguirá siendo, para siempre, parte de ti. Y a ti permanecerá conectada para siempre. Y esa conexión es muy especial. Esa conexión es muy íntima.
No tengas prisa por vivir toda tu maternidad en un día. Se vive poco a poco. Eso sí, no dejes de sentirte madre ni un solo día.
No tengas prisa por cuidarlo todo en un día. Se va cuidando poco a poco. Eso sí, no dejes de cuidarlo ni un solo día.
No tengas prisa por educarlo desde el primer día. Lo irás educando poco a poco. Eso sí, no dejes de educarlo ni un solo día.
No tengas prisa por quererlo infinito desde el primer día. Lo irás queriendo más cada día. Eso sí, no dejes de quererlo ni un solo día.
Te diré una última cosa:
Simplemente sé madre como tú quieras serlo.
Comparte.
Muchas preguntas son las que surgen alrededor del baño de los bebés. Ya vimos el post de ¿el baño de los bebés debe ser a diario? Podéis repasarlo pinchando aquí.
Hoy aclararé una duda que tienen muchos padres.
En verano esta pregunta es un clásico, pero en invierno, sigue siendo frecuente porque complica la “logística familiar”.
Me dicen: “Es que como tenemos que esperar dos horas para el baño, pues al final se nos hace tarde y se nos junta con la siguiente toma”.
Yo: “¿¿¡¡Dos horas!!??”
Y ahora ya casi mirando al suelo (o uno de los padres mirando al otro con una mirada de “ves, lo que te decía”): “Sí, dos horas. Para que no se le corte la digestión, ¿no?”
Si eres de los que no lees los post hasta el final decirte que: “NO HAY QUE ESPERAR NINGÚN TIEMPO DESDE QUE UNO COME HASTA QUE PUEDE BAÑARSE, PEROS ES CONVENIENTE NO HACERLO SÚBITAMENTE EN AGUA MUY FRÍA O HACER GRANDES ESFUERZOS DESPUÉS DE LA COMIDA”.
Aclaremos el tema. ¿Por qué surge el mito?
Es frecuente que con el calor del verano aumente la temperatura corporal. Si de pronto hacemos una inmersión en el agua, especialmente si esta está bastante fría, la diferencia de temperatura provoca una reacción tal en el cuerpo que se inhibe la respiración y la circulación sanguínea, que puede provocar un síncope (Todo el mundo hemos tenido la experiencia de que de pronto el agua de la ducha esté “helada” y tener la sensación de que no podemos respirar).
Esto puede ocurrir a en cualquier momento pero es especialmente frecuente después de las comidas porque por lo propia digestión aumenta la temperatura corporal (especialmente si nos damos “un homenaje”).
Además, tras las comidas, gran parte de la sangre se desvía hacia el abdomen para hacer la digestión. Si en ese momento hacemos un gran esfuerzo muscular, la sangre tendrá que ir hacia los músculos y se “corta la digestión”.
Por tanto las conclusiones son:
Comparte esta información con otras familias si piensas que puede alegrarle las tardes de playa a muchos niños o mejorar la “logística familiar” de muchas familias.
Comparte.
Muchas veces he pensado en escribir esta entrada porque considero que es muy importante pero fue ayer, tras recibir en la consulta a dos madres sumamente angustiadas, cuando pensé que ya no podía esperar más.
En su cara aún se podía intuir el susto que se habían llevado:
“No te puedes imaginar el susto que nos llevamos. El niño estaba jugando y, de repente, comenzó a ponerse morado y se llevaba la mano al cuello. Nosotros no sabíamos qué hacer y él cada vez más morado. Sabíamos que algo se había tragado porque se llevaba la mano al cuello y veíamos que se estaba asfixiando pero no sabíamos qué hacer. Afortunadamente con un golpe de tos consiguió expulsarlo pero desde entonces no se me esa imagen de la cabeza…”
Empezaré diciendo que, como todo en medicina, “más vale prevenir que curar”.
Tengo que señalar que la edad de máximo riesgo para este tipo de eventos son los niños menores de 2 años (por esos ya en este post recordaba que “debe estar prohibido darle cacahuetes u otros frutos secos similares a los niños menores de 4 años”)
Con respecto a los “objetos” con los que se producen mayor número de atragantamientos con riesgo de asfixia les dedicaré un post completo pero debo advertir que hay que tener especial cuidado con pequeñas piezas de juguetes, cacahuetes (u otros frutos secos similares), caramelos (duros y blandos), carne (especial atención a las salchichas y pollo sin hueso), huesos y espinas, palomitas de maíz, zanahoria y manzana.
Yendo al grano de esta entrada:
¿Qué hacer ante un niño que esta sufriendo un atragantamiento?
Recordad que reconoceremos la situación porque se llevan bruscamente la mano al cuello, con cara de mucha angustia y se pueden poner morados.
En primer lugar, aunque esto parezca muy difícil, es importante mantener la calma ya que si no difícilmente podremos actuar de forma adecuada.
Debemos valorar en cual de las siguientes 3 situaciones se encuentra el niño:
Recordad, para evitar todo esto “más vale prevenir que curar”.
De todas maneras, si consideras que esta información es útil, compártela.
Comparte.
Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez,
nunca serás la misma persona.
Ya nada vuelve a ser igual.
En muchas ocasiones decides renunciar a una parte de ti,
otras veces no, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Puede que sigas yendo al gimnasio, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Puede que sigas saliendo con tus amigas, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Puede que sigan disfrutando de tus aficiones, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Puede que no tengas que renunciar a tus aspiraciones profesionales, pero…
ya nada vuelve a ser igual.
Porque por encima del deseo de
ir al gimnasio,
salir con tus amigas,
disfrutar de tus aficiones
mantener tus aspiraciones profesionales,…
está tu sentimiento de
MADRE.
Comparte.
Ayer fue un día raro en cuanto a mis sentimientos…
Por un lado recibí el calor y la alegría de cientos de felicitaciones por mi cumpleaños. De amigos, de familiares, de compañeros de trabajo, de seguidores de este blog,…
Pero por otro lado recibí el frío y la triste noticia del fallecimiento de un hombre bueno.
No puedo por menos que dedicar unas líneas de este blog de pediatría a una persona muy importante en el mundo de la Pediatría.
Es un casi un tópico hablar de las virtudes de una persona en las primeras horas tras su fallecimiento, pero este no es el caso del Dr. José Santos de Soto.
Pepe Santos, que así es como lo conocíamos todos, no es flor de un día. De Pepe no se ha empezado a hablar bien ahora, de Pepe se ha hablado bien siempre.
Su legado va más allá de lo que profesionalmente nos enseñó a muchas generaciones de médicos en formación del Hospital Infantil Virgen del Rocío.
De Pepe aprendí que primero se es persona, luego pediatra y finalmente, en su caso, cardiólogo infantil. Porque los niños que atendemos son primero personas, luego pacientes y, si acaso, puede que además tengan una dolencia en el corazón. Pero de nada sirve tratar sólo el corazón si no humanizamos ese acto.
Pepe ha sido una de las figuras nacionales e internacionales de la Cardiología Pediátrica. Pionero en muchísimas técnicas como el cateterismo. Puede contar por cientos, quizás por miles, las vidas salvadas con sus actos médicos. Pero Pepe seguirá salvando vidas porque supo enseñarnos a muchos médicos a curar: primero el alma y luego el corazón.
Pepe ha ostentado multitud de cargos muy importante. Fue el primer presidente de la Asociación Española de Cardiología Pediátrica y, sin embargo, un hombre sencillo, accesible, docente, generoso,… en fin UN HOMBRE BUENO.
Hoy la pediatría en general, y la cardiología pediátrica en particular están de luto.
Pero Pepe, como todos los hombres buenos, no se ha ido del todo. Su cuerpo ya no está con nosotros pero su manera de curar, su manera de entender la medicina siempre estará viva en todos los que fuimos sus pupilos.
Un abrazo, maestro.
Un abrazo, amigo.
Comparte.
No, esta noche no puedo sonreírte cuando tú me provocas con tu sonrisa. No, no es fácil.
Hay noches, y hoy es una de ellas, en las que en tu mirada se me cruza la mirada de tantos y tantos niños que he visto sufrir.
He visto a muchos niños sufrir y otras tantas familias que esperan, como quien se agarra a un clavo ardiendo, una palabra de aliento, un gesto de esperanza,…
Tú me sonríes, ajena a ese sufrimiento, inocente, feliz,… y casi me siento culpable por verte sonreír.
Balbuceas y repites “pa-pá, pa-pá,…” Mirándome, sonriéndome,… Es inevitable no cogerte en brazos y achucharte. Pero al tiempo que te cojo pienso en cada una de esas madres que nunca pudieron escuchar ese “ma-má”. Pienso en todas esas madres que no pudieron nunca escuchar la voz de su hijo. La imaginaron. Sí, la imaginaron durante mucho tiempo pero nunca la escucharon. Y la sueñan. Sí, me contáis que habéis soñado con su voz. Y pienso, también, en esos padres que sufren porque tampoco escucharon ese “pa-pá”. No lo escucharon y eso me imagino que duele, duele mucho. Esos padres me cuentan que hubiesen conformado, al menos, con escuchar cómo dicen “ma-má”. Al menos eso les habría liberado de la parte de sentimiento de culpa por no haberle dado un hijo a esa madre como ella lo había soñado. A veces, sólo una mirada habría bastado. Pero no, en ocasiones ni esa mirada. No llegar a conectar nunca con la mirada de tu hijo es terrible.
Me comprometes, pequeña, para que te coja. Cuando te cojo te calmas. Sí, es fácil entenderte. Te comunicas muy bien. Eso me llena. Flujo recíproco de felicidad. Miradas con muchas complicidad con sólo nueve meses.
¡Cuánto se siente con un abrazo inocente, puro, verdadero, desinteresado,…!
Hoy quiero abrazar a todos esos niños que he conocido y cuyas familias sienten muchas dificultades para conectar con ellos
Miguel, Carmen, Mario, Carlota, Javier, Lucía, Aaron, Luis, Salvador, … y tantos otros que en muchos momentos, sin venir a cuento, cuando más tranquilo estoy, os cruzáis en mi mente . Un abrazo muy fuerte de mi parte.
Podéis estar seguros que vuestras familias os quisieron, os quieren y os siguirán queriendo infinito.
Este es mi homenaje a todos vosotros y a vuestras familias, por su lucha.
Comparte.
La fiebre sigue siendo el principal motivo de consulta en Urgencias.
Ya he escrito varias entradas en este blog sobre la fiebre y no me cansaré de recordar (aunque lo repita en la consulta más de cien veces todos los días) que “tratamos al niño, no a la temperatura del niño”. Que “la fiebre es un mecanismo de defensa. No debemos temerla. Gracias a la fiebre se lo ponemos difícil a los virus. A la temperatura corporal normal, los virus campan a sus anchas en nuestro cuerpo, replicándose e invadiéndonos, pero si el cuerpo aumenta su temperatura fríe al virus”.
Acerca de la fiebre existen muchos falsos mitos. Uno de los principales es que los niños con fiebre alta pueden convulsionar (ya aclaré esto en este post). Esto hace que la fiebre sea un síntoma muy temido entre los padres y me repetís continuamente: “es que llevo toda la noche alternando ibuprofeno con paracetamol y no consigo bajarle la temperatura de 38ºC”.
Pues eso, esta es la cuestión de hoy: ¿Es recomendable alternar el uso de paracetamol e ibuprofeno para bajar la fiebre?
Esta es una costumbre hiperextendida entre los padres y, sí, también entre muchos compañeros pediatras.
Pues tengo que decir que esa práctica no tiene ninguna justificación. No existen estudios científicos que avalen esa práctica. Sin embargo, sí está demostrado que combinar varios medicamentos aumenta el riesgo de efectos secundarios por interacciones en el metabolismo y porque si combinamos varios medicamentos estamos más expuestos a confundirnos con la dosis. Me he encontrado muchas veces que erróneamente se le estaba dando al niño ibuprofeno con la dosis de paracetamol y viceversa.
Por tanto mi recomendación es:
Comparte esta información para acabar con uno de los falsos mitos del manejo de la fiebre.
Comparte.
Llega el frío y con él, inevitablemente, los resfriados. Una de las complicaciones más frecuentes de éstos es la otitis media aguda.
Siendo muy simples podemos dividir la otitis en dos grupos:
Responderé a las preguntas más frecuentes que me hacéis:
¿Qué es una otitis media?
Es la infección aguda del oído medio, es decir, la parte del oído que está situado justo por detrás del tímpano.
¿Es frecuente?
Es una de las infecciones infantiles más frecuentes. Durante los primeros años de la vida un 80%-90% habrá padecido al menos un episodio de otitis.
¿Cual es la causa de la otitis media aguda?
La otitis media aguda puede ser producida tanto por virus como por bacterias. De éstas las más frecuentes son: es una infección en la que pueden estar implicados tanto virus como bacterias: El neumococo, el Haemophilus influenzae no tipable y la Moraxella catarrhalis.
¿Por qué se producen?
La mayoría de las veces se produce porque parte del moco que presenta un niño cuando está resfriado, a través de trompa de Eustaquio (conducto que comunica la garganta con el oído medio), pasa al oído medio y se infecta.
Una secuencia de hechos muy frecuente es la siguiente: un niño se acatarra, presentando abundante mucosidad nasal, y al cabo de unos pocos días puede quejarse de dolor de oído.
¿Cómo se diagnostica?
La mayoría de las veces los pediatras lo podemos sospechar simplemente por la historia clínica: es muy típico que un niño que se encuentra muy acatarrado, al cabo de 2-3 días comience a quejarse de dolor de oídos. Suele ocurrir por la noche ya que en la posición de tumbado se facilita que el moco que está en la garganta pase al oído.
Normalmente los pediatras confirmaremos el diagnóstico al observar con el otoscopio el tímpano inflamado y abombado, ya que el oído medio estará lleno de moco.
¿Es grave la otitis?
Es muy raro que las otitis medias se compliquen. En los países desarrollados, hasta un 80% se resuelven espontáneamente, sin necesidad de tener que tomar un antibiótico.
¿Cómo? Entonces, ¿los antibióticos son útiles?
Los estudios más recientes demuestran que el porcentaje de curaciones es similar, tanto si se toma un antibiótico como si no. Aunque se ha visto que al tomar antibióticos mejora más rápidamente el dolor de oídos.
Entonces, ¿cuál es el mejor tratamiento?
1.- Si el niño padece un dolor de oídos moderado, que se alivia fácilmente: dar analgésicos habituales (paracetamol o ibuprofeno) y vigilar los 2-3 días siguientes si desaparecen los síntomas. Esto es lo más frecuente.
2- Si el dolor de oídos no mejora con analgésicos habituales, la otitis lleva más de tres días, el niño se encuentra muy decaído o la otitis media es bilateral (de los dos oídos) o supurada (sale pus a través de conducto auditivo): en este caso puede ser que desde el principio el pediatra decida poner antibióticos desde el principio. Pero no debemos olvidar que la parte más importante del tratamiento, al menos inicialmente, es aliviar las molestias con analgésicos.
¿Se puede bañar el niño si tiene una otitis?
Debido a que las otitis externas (otitis del verano) se producen los el baño, por el exceso de humedad, se tiende a pensar que con una otitis un niño no puede bañarse. Pero en el caso de las otitis medias sí pueden bañarse ya que con el baño se facilita, incluso, la expulsión del moco. En el caso de que haya supuración (eso implica que el tímpano está perforado) no conviene que se humedezca el oído ya que el agua podría entrar dentro del oído medio.
Comparte esta información.
Comparte.
No te reprochará que no lo cogieras en brazos cuando pedía protección…
pero te lo habrás perdido.
No te tendrá en cuenta que no lo metieras en la cama de madrugada…
pero te lo habrás perdido.
No te acusará por no haber jugado con él al “cucu-trás”…
pero te lo habrás perdido.
No te rechazará por no haberlo acompañado en su primer día de cole…
pero te lo habrás perdido.
No te echará en cara que no hicieras con él castillos de arena…
pero te lo habrás perdido.
No se enfadará contigo por no haber jugado con él a las guerras de almohadas…
pero te lo habrás perdido.
No te despreciará porque no le leyeras un cuanto cada noche…
pero te lo habrás perdido.
No te recriminará que no lo enseñaras a montar en bicicleta…
pero te lo habrás perdido.
¡Disfruta de cada momento, de cada etapa de tu hijo porque si no…
te lo habrás perdido!
Comparte.
Comparte.