Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez,

nunca serás la misma persona.

Ya nada vuelve a ser igual.

En muchas ocasiones decides renunciar a una parte de ti,

 otras veces no, pero…

ya nada vuelve a ser igual.

Puede que sigas yendo al gimnasio, pero…

ya nada vuelve a ser igual.

Puede que sigas saliendo con tus amigas, pero…

 ya nada vuelve a ser igual.

Puede que sigan disfrutando de tus aficiones, pero…

ya nada vuelve a ser igual.

Puede que no tengas que renunciar a tus aspiraciones profesionales, pero…

ya nada vuelve a ser igual.

Porque por encima del deseo de

ir al gimnasio,

salir con tus amigas,

disfrutar de tus aficiones

mantener tus aspiraciones profesionales,…

está tu sentimiento de

MADRE.

Comparte.