Tranquila mamá.

No todo tengo que aprenderlo hoy.

Me enseñan más tus gestos que tus discursos.

Relájate. No me grites. No te enfades conmigo, ni contigo.

Eres mi madre y yo te quiero.

No te quiero perfecta, te quiero conmigo.

Mañana también podré aprender a hablar en inglés, a tocar el piano, a jugar al tenis…

… pero mañana yo ya no seré un niño.

Mañana podrás fregar esos platos, limpiar la casa, ordenarlo todo…

… pero mañana yo ya no seré un niño.

Siéntate conmigo un momento y acaríciame.

Escúchame. Escucha lo que me preocupa hoy.

No, no es una tontería. Estas son mis preocupaciones.

Sé que estás muy cansada pero necesito contártelo, necesito que me escuches.

Tranquila mamá.

No te quiero perfecta, te quiero conmigo.

Comparte.