No sé cuánto tiempo más desearás dormir en mi regazo.

No sé cuánto tiempo durará tu sonrisa inocente.

No sé cuánto tiempo más me dejarás acariciar tu pelo mientras duermes.

No sé cuánto tiempo seguiremos haciendo guerras de almohadas.

No sé cuánto tiempo más seguirás viniendo a mi cama porque tienes miedo.

No sé cuánto tiempo seguirás pidiéndome que te lleve al parque.

Sé que no durará para siempre.

Sé que puede llegará el momento en el que, quizás, hasta me rechaces.

Cuando llegue ese momento…

Me acordaré de estos momentos.

Miraré tus fotos, tu ropa, tus juguetes

Miraré tu cuarto, tus cuentos, tus

Tú ya no olerás a bebe y yo, con suerte, oleré a viejo.

Para entonces muchas cosas habrán cambiado.

Sólo una permanecerá para siempre:

Tú eres mi hijo y yo soy tu padre.

Pero por el momento disfruto con cada uno de estos detalles.

Gracias, hijo por todo lo que me das.

Comparte.