¿Tiene mi hijo fimosis? Esta es una preocupación muy frecuentes desde los primeros controles de salud. En ocasiones, alentada por las generaciones más mayores, debido a costumbre antiguas que consistían en dar “un tirón” desde los primeros meses, los padres de hoy día se sienten perdido sobre qué hacer con los genitales de su hijo.
La fimosis es un estrechamiento de la abertura del prepucio (la piel que recubre el glande del pene), con imposibilidad de descubrir el glande.
La mayoría de los niños cuando nacen tienen el prepucio tan adherido que es imposible descubrir el glande, es decir, la mayoría de los niños nacen como si tuviesen fimosis.
A lo largo de los primeros años de la vida esa situación suele ir mejorando espontáneamente y comienza a dejar al descubierto parte del glande. A esta situación la llamamos adherencias balano-prepuciales y también es normal.
Durante el desarrollo estas adherencias se suelen ir despegando espontáneamente. Los factores que contribuyen a este despegamiento son el propio crecimiento del pene, las erecciones espontáneas y la liberación de una sustancia blanquecina (llamada esmegma) que es lubricante y, por tanto, ayuda a este despegamiento.
En algunos niños en los que aun no se ha producido el despegamiento completo del prepucio se producen acúmulos de esta sustancia blanquecina que es lo que llamamos quistes de esmegma.
Por tanto, como vemos, el despegamiento del prepucio es un proceso que se produce espontáneamente, de manera natural. De tal manera que aproximadamente el 75% de los niños de 4 años pueden retraerse el prepucio con facilidad. En el resto este proceso se produce más lentamente, y se completará entre los 5 y los 14 años, de tal manera que a los 16 años quedará solo un 1% que no se podrá retraer el prepucio.
Entonces, ¿no debo dar “un tirón”?
Rontundamente NO. Esa era una costumbre muy extendida antiguamente que posteriormente se ha visto que es innecesaria (ya hemos dicho que el despegamiento se produce solo) e incluso contraproducente, ya que al retraer fuertemente podemos provocar alguna herida que al cicatrizar cierre aun más provocando una fimosiscicatricial.
En ocasiones, para acelerar y favorecer el despegamiento, su pediatra le indicará una crema con corticoides.
Realmente en la fimosis patológica la piel del prepucio se vuelve dura y no se retrae por cicatrices en su extremo distal, formándose un anillo fibroso blanco.
¿Cómo debo lavarle los genitales?
El prepucio del bebé no requiere un cuidado especial. Si está adherido, hay que lavarlo como el resto del cuerpo con agua y jabón,sin forzar la retracción. Conforme se vaya despegando, deslizar suavemente el prepucio en la higiene diaria (¡¡NO realizar retracciones fuertes!!) y conforme el niño vaya creciendo enseñarle a retraer el prepucio y lavar el glande a diario.
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Un agradable baño en la playa puede convertirse en una pesadilla si sufrimos la picadura de una medusa.
Aquí explico las 10 claves ante la picadura de una medusa:
1- Los síntomas típicos de una picadura son dolor intenso y picor inmediato, acompañado de enrojecimiento e inflamación de la zona ,y en muy pocas ocasiones, hemorragia.
2- NO TOCAR la medusa, ni ningún tentáculo aunque esté suelto, aunque esté muerta en la arena, porque sigue liberando líquido urticarizante.
3- Lo primero es LAVAR LA ZONA CON AGUA MARINA.
4- ¡¡NO utilizar nunca agua dulce para lavar!!
5- NO FROTAR la zona con toallas ni arena, ni dejar que el niño se rasque porque empeorarán las lesiones.
6- Aplicar durante 15 minutos hielo, pero siempre dentro de una bolsa de plástico (ya hemos dicho que el agua dulce empeora la situación).
7- Si queda el resto de algún tentáculo RETIRARLO, pero utilizando pinzas (o incluso algún plástico como una tarjeta de crédito) ya que si lo tocamos con las manos ya serán dos los afectados por la picadura.
8- Si el picor o el dolor es importante se puede dar, por vía oral, respectivamente antihistamínicos o analgésicoshabituales (paracetamol o ibuprofeno).
9- Por norma general, las picaduras de medusas no suelen ser graves, aunque siempre hay que tener especial cuidado en los niños con otras alergias (alimentarias, …).
10- Si el dolor es muy intenso, o el estado empeora (apareciendo cefalea, nauseas o vómitos, calambres), ACUDIR AL CENTRO MÉDICO MAS CERCANO.
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¿Qué son los repelentes?
Son compuestos químicos, que aplicados sobre la piel, impiden que los insectos se fijen en la piel para realizar la picadura.
¿Qué repelentes existen?
Existen muchos compuestos químicos como son el R–3535, piretrina, citridiol, citronela, picaridin/icaridin, pero quizás el más eficaz es el DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida), que es un repelente ampliamente utilizado en todo el mundo. Es eficaz contra la mayoría de mosquitos, garrapatas, pulgas y moscas. Los productos comercializados en España contienen desde un 15% hasta un 45% de DEET. Están disponibles en lociones, cremas y rociadores.
Podéis consultar los repelentes disponibles en España y las marcas comerciales en la siguiente tabla.
¿Se pueden utilizar en niños?
La mayoría SÍ, aunque NO se recomienda utilizar DEET en menores de 2 meses y se evitará en lo posible en niños menores de 2 años priorizando el uso de mosquiteras. El icaridín no se ha evaluado en menores de 6 meses, por lo que algunos organismos no lo recomiendan.
¿Y en embarazadas o durante la lactancia materna?
SÍ. Las sociedades de protección ambiental no establecen ninguna precaución especial para utilizar repelentes en embarazadas o durante el amamantamiento.
¿Cómo se aplican en niños?
– No dejar que los niños se lo apliquen solos. Un adulto debe aplicar un poco de producto en un área pequeña de la piel para ver si no produce reacción y posteriormente utilizar sólo lo suficiente para cubrir piel expuesta y la ropa.
– Si se utilizan aerosoles, no dirigirlos hacia la cara. Lo mejor es aplicarlos en las manos del adulto y éste luego lo extiende por la cara.
– Evitarojos y boca de los niños y utilizarlo con moderación alrededor de los oídos. No ponerlo en las manos de los niños (se las pueden llevar a la boca).
– No utilizarlos debajo de la ropa, en heridas, cortes o piel irritada.
Al volver a casa lavar la piel con agua y jabón, especialmente cuando se van a utilizar durante varios días.
¿Se pueden utilizar repelentes y protectores solares?
Sí. Se debe utilizar primero el protectorsolar y a continuación el repelente, ya que el protector solar puede tener sustancias que atraigan a determinados insectos.
Pero NO es recomendable que en un mismo producto esté el protector solar y el repelente ya que los repelentes, en general, no precisan ser aplicados con tanta frecuencia como los protectores.
Entonces, ¿qué otras precauciones podemos tener para evitar picaduras sin utilizar repelentes?
– Evitar los paseos a la caída del sol cerca del agua.
– Para ir al campo, sobre todo si hay agua cerca, utilizar camisetas de manga larga y pantalón largo, mejor si las prendas son de algodón y de colores claros. Los zapatos deben ser cerrados y con calcetín.
– Utilizarrepelentes eléctricos y mosquiteras para dormir y en los carritos de los bebés utilizar redes protectoras.
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Con la llegada del verano se multiplican las consultas por lesiones en la piel.
Muchas de ellas debidas a picaduras de insectos.
¿Puedo saber qué insecto ha sido?
No siempre es posible saber qué insecto produjo la picadura, pero el aspecto de la lesión, nos da algunas pistas:
– Mosquitos: suelen producir habones (mancha sobreelevada en la piel) que pican. Pocas veces producen vesículas en la zona de la picadura.
– Arañas: en el centro de la una mancha roja suele haber dos puntos centrales, y más que picor producen dolor.
– Abejas y avispas: en este caso el habón es MUY DOLOROSO. Se produce una gran inflamación que puede tardar horas en disminuir. Las avispas no dejan el aguijón clavado mientras que las abejas sí (por lo que una misma avispa puede producir varias picaduras).
– Chinches y pulgas: producen picaduras agrupadas en una zona del cuerpo, y el picor es inmediato.
¿Cuáles son los síntomas?
Además de la picadura en sí (con el picor o dolor que hemos dicho), algunas personas, pueden desarrollar una reacción cutánea más generalizada, con grandes habones y mucho picor (urticaria).
Sólo las abejas y las avispas pueden llegar a producir reacciones más graves (con dificultad respiratoria y fallo circulatorio) pero hay que saber que SON MUY POCO FRECUENTES EN NIÑOS.
¿Qué se debo hacer?
En general, ante una picadura, lo que debemos hacer es simplemente lavar con jabón y refrescar con agua fresca la zona de la picadura.
A veces, si el picor es mayor, se puede aplicar alguna barrita o roll-on con calamina o amoniaco.
En casos más exagerados, con picor muy intenso, puede ser necesario incluso la administración de antihistamínicos.
En el caso de las picaduras de abejas, para evitar la entrada del veneno, debemos intentar sacar el aguijón con unas pinzas, siempre y cuando esté visible y sea accesible, ya que si hurgamos mucho en la zona podemos aumentar la inoculación y producir una infección.
¿Cuándo debo consultar al médico?
Debemos consultar al médico:
– Si la zona de la picadura presenta una inflamación muy importante (si se produce en la boca o la nariz puede obstruir la entrada de aire).
– Si aparece una reacción generalizada con mucho picor (urticaria).
– Si la zona de la picadura se pone muy roja y caliente y, sobre todo, si aparece fiebre (ya que esto puede indicar que se ha sobreinfectado la zona).
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Existe la falsa creencia de que una vez que se termina el curso escolar desaparecen los piojos.
Nada más lejos de realidad. Muchas veces las actividades del verano (baño en piscina, campamentos escolares, …) hacen que el contacto de los niños sea más estrecho y, por tanto, aumentan las posibilidades de trasmisión.
Intentaré aclarar ciertas dudas y desterrar ciertos mitos:
¿Qué son los piojos?
Son unos insectos que infectan EXCLUSIVAMENTE a los humanos. Realmente existe más de 300 especies de piojos pero cuando habitualmente hablamos de los piojos nos referimos a la pediculosis capitis, es decir, a los piojos que infectan la cabeza de los humanos.
Existen otros dos tipos de piojos que infectan a los humanos: piojos del pubis (ladillas) y piojos del cuerpo.
¿Cómo se transmiten?
Los piojos no saltan, ni vuelan, ni infectan a otros animales.
Se desplazan rápidamente por el cabello de un pelo a otro si está seco. En el pelo húmedo se mueven más torpemente y son más fáciles de eliminar. Por tanto se transmiten por el contacto directo del pelo de dos personas, aunque se pueden transmitir por peines, gorros, toallas, ropa de cama, …
¿Cómo se reproducen?
Los piojos adultos ponen los huevos cerca del cuero cabelludo, ya que el calor y la humedad de éste ayudan a la incubación del huevo. A los 7-10 días, de ese huevo, saldrá un piojo joven. La capacidad multiplicativa es muy alta ya que aproximadamente una de cada diez liendres es hembra, y cada hembra pone unos diez huevos al día durante 3-4 semanas.
Necesitan ingerir sangre humana varias veces al día y NO pueden vivir fuera del cuerpo humano más de uno o dos días.
¿Cuáles son los síntomas?
El síntoma típico es el PICOR, especialmente en la zona retroauricular, en la nuca y en la coronilla. A veces se producen pequeñas heridas por el rascado que pueden incluso sobreinfectarse.
Afectan principalmente a las niñas y especialmente entre los 3-8 años.
¿Cómo se diagnostica?
Se diagnostica por la visualizacióndirecta del piojo. Es conveniente buscarlos con el pelo húmedo ya que así se mueven más lentamente.
¿Cómo se trata?
Existen múltiples maneras de tratar los piojos desde los remedios más caseros (vinagre, …) hasta tratamientos farmacológicos (antibióticos, …).
Ante la confirmación de la infección por piojos, el tratamiento más utilizado, consiste en aplicar permetrina al 1% y pasar la lendreratras la aplicación y 12 horas después. Después se debe continuar durante 2 semanas pasando la lendrera a diario y volver a aplicar permetrina al 1%.
De esta manera suelen controlarse la mayoría de las pediculosis. De hecho, si no se controla, se debe acudir al pediatra porque pueden ser necesarios otros tratamiento más complejos.
¿Se pueden prevenir?
NO se debe prohibir a los niños infectados que vayan al colegio, club, … ni se deben administrarpreventivamente lociones antipiojos (esto es una costumbre muy frecuente que es innecesaria). Sólo deben tratarse los niños en los que se confirme la infección.
Se deben lavar con agua caliente la ropa, peines, … sospechosos de haber estado en contacto con los piojos y lo que no de pueda limpiarse de esa manera debe guardarse durante unos días en bolsas de plástico.
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Más de una se habrá quedado impresionada de la afirmación del título del post. Pero es así de claro, es más, ya hemos recordado en algún post que la importancia del agua es mayor cuanto menor es la edad del bebé. El agua es el elemento primordial para la vida y ante la ola de calor que estamos “sufriendo” aumenta el interés por el aporte de agua a los niños. Intentaré aclarar cuál es la forma de darle agua a un bebé sin darle “agua extra”.
Las dudas más frecuentes son:
Si le estoy dando lactancia materna exclusiva, ¿debo ofrecerle agua extra?
NO, es suficiente con el agua que contiene la leche. En cualquier caso lo que se puede hacer es ofrecer el pecho más frecuentemente (aunque normalmente será el bebé quien lo reclame si tiene sed).
Y aquí viene el dato, casi el 90% de la leche materna es agua. Por eso es suficiente con ofrecerle el pecho.
¿Y si le estoy dando leche de fórmula o lactancia mixta?
La respuesta es igual de rotunda que la anterior y el motivo es el mismo. La leche de fórmula (leche de vaca) tiene también casi un 90% de agua en su composición.
Eso sí, para esa proporción de agua se mantenga, debemos preparar adecuadamente los biberones. Es decir, tal y como se explica en todos los envases, poner un cacito raso de polvo por cada 30 ml de agua y recordar poner siempre primero el agua, porque si no estaríamos añadiendo menos agua de la correspondiente. Y es precisamente ahí, en la deficiente preparación de los biberones, donde surge el falso mito de que a los bebés hay que ofrecerles agua además del biberón. Desgraciadamente, hace muchos años, era más frecuente esta deficiente preparación de los biberones (con menos agua de la necesaria) y esto provoca deshidratación hipernatrémica y por este motivo, la gente más mayor, tiene esa “obsesión por ofrecerles agua entre tomas”.
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Los grupos de edad más vulnerables a los efectos nocivos del calor son los ancianos y los niños.
La exposición a altas temperaturas puede tener consecuencias importantes como la deshidratación o el golpe de calor, especialmente en los niños pequeños, que son más susceptibles a sufrirlos.
Recordaré cinco consejos muy importantes y fáciles de seguir para evitar un golpe de calor en niños:
1.- Beber líquidos abundantemente.
Como mecanismo de refrigeración nuestro cuerpo en estos días genera muco sudor, por lo que debemos reponer líquidos con más frecuencia para evitar la deshidratación.
Debido a que en la composición corporal de los bebés la proporción de agua es mayor, es en este grupo de edad, donde debemos hacer especial hincapié en ofrecerles líquidos.
A los bebes que están siendo alimentados con lactancia materna exclusiva, en estos días, hay que ofrecerles el pecho más frecuentemente.
Para el resto se recomienda ingerir aproximadamente 50 ml por kilo de peso (es decir, para un bebe de 10 kg se recomienda una ingesta de agua de 500 ml).
Puesto que hay algunos niños a los que cuesta mucho trabajo darles agua, la hidratación se puede hacer a través de alimentos con alto contenido en agua como la fruta (en piezas o zumos naturales), las verduras y hortalizas frescas y cocidas. También helados, batidos fresquitos, sopas frías (como el gazpacho,…)
En estos días se recomiendan dar agua, zumos, batidos,… cada dos horas a los niños pequeños, especialmente a los menores de 3 años.
2.-Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día.
Es decir, evitar exponer el niño al sol entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde. Buscar siempre la sombra (debajo de un árbol, debajo de una sombrilla,…) y conviene además, de vez en cuando, refrescar al niño mojando la cabeza o humedeciendo los brazos y las piernas.
En casa conviene utilizar ventiladores o aires acondicionados (ajustar la temperatura entre 22-26ºC).
3.- Usar gorras o sombreros.
Los efectos del sol son especialmente desagradables y peligrosos si nos da directamente en la cabeza, provocando insolación con cefalea o desmayos.
4.- Usar protección solar.
Incluso aunque se éste a la sombra es fundamental recordar la importancia del uso de protectores solares para evitar quemaduras como ya insistí en otro artículo.
5.- No dejar NUNCA a los niños en el interior del coche.
Esta recomendación es extensible también al invierno, pero en los días de ola de calor las temperaturas que se alcanzan en el interior de un coche son «lo más parecido a un horno», pudiendo deshidratar a un niño y haciendo que sufra un golpe de calor grave en pocos minutos, que le puede llevar incluso a la muerte.
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En los últimos días, habéis visto cómo se ha viralizado un artículo en las redes sociales respecto al ahogamientosecundario. Pienso que con tintes más sensacionalistas que con ánimo de ayudar a los padres.
Pudiera dar la impresión de que es un problema muy frecuente, y lo que es peor, pudiese dar la impresión que ante el mínimo trago de agua de una piscina nuestro hijo pudiese morir por un ahogamiento secundario.
Como otras veces, intentaré aclarar ciertas dudas:
¿Qué es el ahogamiento secundario?
Se trata de un edema pulmonar que se produce como consecuencia de la aspiración de agua, especialmente de piscinas (ya que contiene fuertes irritantes para la vía respiratoria como puede ser el cloro). Este edema pulmonar dificulta el intercambio gaseoso en el pulmón y puede llevar a la muerte.
Pero, ¿esto es muy frecuente?
Afortunadamente NO. Es excepcional. Desgraciadamente a lo largo de mi vida profesional ya me he encontrado con varios casos de ahogamiento, pero nunca un ahogamiento secundario.
¿Si mi hijo traga agua de la piscina le puede ocurrir?
Rotundamente NO. Esta es la pregunta que debe quedar más clara puesto que es la que más angustia innecesaria genera. Cuando un niño traga agua, el agua va al estómago, y eso no tendrá ninguna consecuencia (en el peor de los casos si la cantidad de agua ingerida es muy grande puede provocar vómitos).
Para que se produzca un ahogamiento secundario el agua de la piscina debe llegar a los pulmones y eso es muy improbable, sólo ocurre en muy pocos casos de “semiahogamiento”, es decir cuando un niño se queda inconsciente y necesita una reanimación inmediata en la piscina.
Entonces, ¿qué debo hacer si mi hijo traga agua de la piscina?
Como ya hemos dicho, si lo que ha hecho es tragar agua, no hay que hacer absolutamente NADA.
Si el niño sufrió un casi-ahogamiento (se quedó inconciente en el agua y necesitó una reanimación), debe acudir a un centro médico donde probablemente quedará ingresado durante unas horas precisamente para vigilar la aparición de los síntomas de un ahogamiento secundario (dificultad respiratoria, …)
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Esta es una de las grandes preocupaciones que presentan muchos padres cuando sus hijos tienen fiebre y que provoca que acudan muy angustiados a los servicios de urgencias.
Como otras veces, intentaré aclarar ciertas dudas.
En primer lugar, ¿qué es una convulsión febril?
Es un episodio que, coincidiendo con la subida de la fiebre, produce en el niño una pérdida de conciencia, acompañada de rigidez generalizada, revulsión ocular (ojos en blanco), cianosis peribucal (labios morados), sialorrea (babeo), trismus (mandíbula cerrada muy fuertemente), respiración muy ruidosa o dificultosa y sacudidas de los brazos y las piernas. A veces puede existir relajación de esfínteres (se hace pipí o caca).
Suele durar pocos minutos (aunque se hagan eternos) y posteriormente el niño suele quedar confuso o muy adormilado.
¿Por qué se produce?
La causa no está clara, pero suele haber antecedentes familiares.
Pero, ¿es muy frecuente?
Son relativamente frecuentes. Aproximadamente entre el 3-5% de los niños presentarán un episodio de convulsión febril. Son más frecuentes en los niños de entre 6 meses y 5 años (de hecho, cuando se producen a esta edad y con las características descritas anteriormente los médicos las llamamos convulsiones febriles típicas).
¿Le dejará alguna secuela?
El mayor peligro de una convulsión es la falta de oxígeno al cerebro, y puesto que hemos dicho que las convulsiones febriles suelen durar pocos minutos, NO suelen dejar ninguna secuela.
¿Se puede repetir?
La mayoría de las veces las convulsiones febriles NO repite. Aunque un 20-30% puede tener, al menos, otra convulsión. Cuando repite es más frecuente que lo haga en las primeras horas tras la convulsión, si hay antecedentes familiares o cuando el niño es más pequeño.
¿Se puede prevenir?
NO. Sólo en circunstancias especiales se utilizarán tratamientos preventivos (no parecen estar justificados).
La fiebre se debe tratar igual que en los niños que nunca han sufrido convulsiones febriles, con medidas físicas (desabrigar al niño, …) o farmacológicas (paracetamol o ibuprofeno) para aliviar el malestar.
Si mi hijo convulsiona, ¿qué debo hacer?
Aunque no sea fácil, es fundamental mantener la calma y de esa manera será más fácil llevar a cabo las siguientes recomendaciones:
– Tumbar al niño de lado, sobre un costado (para facilitar la respiración) y mantenerlo lejos de objetos con los que pueda golpearse.
– Mirar el tiempo que dura la convulsión (¡seguro que es menos del que se piensa!).
– No es necesario realizar el boca-boca, ni se deben meter los dedos en la boca (¡no se “tragará” la lengua!), ni sujetar al niño para frenar las sacudidas.
¿Cómo se trata?
Casi todas las convulsiones febriles ceden por sí solas en pocos minutos. Una vez que el niño se haya cedido, puede tomar algún antitérmico para bajar la fiebre
Los padres de niños con convulsiones febriles repetidas pueden sentirse más tranquilos si disponen de medicación (diazepam) para administrar por vía rectal cuando se produce la convulsión.
¿Debo acudir a un centro sanitario?
Conviene acudir al centro sanitario más cercano para que el niño sea valorado por un médico que confirme el diagnóstico.
También debemos acudir a un centro sanitario si se repite la convulsión, si la convulsión dura mucho tiempo (más de 15 minutos), si el niño se encuentra muy adormilado o se queja de dolor de cabeza intenso y vomita.
Al acudir al médico, ¿deben hacer alguna prueba?
El diagnóstico se hace a partir del relato que hacen los padres (que suelen estar tremendamente angustiados). NO hace falta ninguna prueba para confirmarlo.
En los pocos casos en los que las convulsiones se repiten con frecuencia, son muy prolongadas (más de 15 minutos) o no son de los tipos que describimos al principio, el pediatra puede solicitar alguna prueba o remitir al neurólogo.
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Debido a las inmumerables visitas que he tenido que hacer estos días por este motivo «me veo obligado» a aclarar ciertas dudas:
¿Qué es la gastroenteritis?
La gastroenteritis es una de las enfermedades más comunes en la infancia, que consiste en la inflamación de la pared intestinal (enteritis) y, a veces también, de la pared del estómago (gastritis).
¿Cómo se transmite?
Aparece en brotes debido a su mecanismo de transmisión fecal-oral, es decir, se transmite a través de la saliva y de restos de las deposiciones. Por tanto, conviene para prevenir el contagio, que los niños no compartan biberones, botellitas, cañitas, … y que los adultos después de limpiar la diarrea a un niño se laven bien las manos para eliminar todas las partículas víricas que pudiesen haber quedado.
¿Cuál es la causa?
La causa más frecuente, con mucho, son los virus, especialmente el ROTAVIRUS. En muy pocas ocasiones se producen por bacterias, las más frecuentes y conocidas son SALMONELLA y SHIGELA.
¿Cuáles son los síntomas?
Se pueden manifestar con vómitos y diarrea o sólo diarrea. La diarrea suele ser muy acuosa. En ocasiones también se acompañan de dolor abdominal (retortijones) y fiebre, puesto que son producidas por virus.
Si la fiebre es muy alta o en las deposciones hay sangre, moco o pus hay que descartar que la causa en este caso sea una bacteria.
¿Qué debemos vigilar?
Ante una gastroenteritis lo único que debemos garantizar el es adecuado estado de hidratación del niño. Una manera fácil de asegurarnos de que el niño sigue bien hidratado es mirando su lengua, sus ojos y los pañales. El niño estará bien hidratado si su lengua está húmeda, sus ojos sueltan lágrimas cuando llora y moja los pañales de pipí.
Si el niño se encuentra muy decaído, tiene los ojos hundidos, la lengua seca o no hace pipí, se encuentra deshidratado por lo debemos acudir rápidamente a su pediatra.
¿Cómo se trata?
Se trata de un proceso autolimitado, es decir, que la mayoría de las veces se resuelven en pocas horas (o días) y casi nunca es necesario utilizar medicación. En ocasiones, como mediada de confort, utilizamos los analgésicos-antitérmicos (paracetamol) para aliviar el dolor abdominal y la fiebre. Pero casi nunca utilizamos fármacos para cortar los vómitos debido a que pueden tener efectos secundarios muy desagradables.
¿Le puedo dar aquarius, coca cola batida, zumos, …?
Afortunadamente la mayoría de los niños no se llegan a deshidratar en un proceso de gastroenteritis y por eso, aunque hayamos utilizado en ocasiones esas bebidas, no ha ocurrido nada, pero lo cierto es que NO deberíamos utilizarlas puesto que no están pensadas para estas situaciones. El aquarius está pensada para deportistas, para reponer las pérdidas que se tienen a través del sudor, aporta gran contenido de azúcar y pocas sales minerales. La coca cola, ni siquiera sabemos su composición («el secreto mejor guardado») pero lo que sí sabemos es que contiene igualmente mucha azúcar y pocas sales minerales y precisamente en la diarrea lo que se pierden son muchas sales minerales. Por tanto los correcto es utilizar SOLUCIONES DE REHIDRATACIÓN ORAL (afortunadamente hoy día disponemos de gran variedad de sabores e incluso de texturas), dándoselas en pequeños sorbitos cada 5-10 minutos y siempre habiendo esperado al menos media hora tras el último vómito.
¿Cuándo y qué podemos darles de comer?
La reintroducción de la alimentación habitual debe ser precoz, es decir, en no más de 4-6 horas conviene que le niño esté comenzando a comer su comida habitual. De esta manera la mucosa intestinal se recuperará antes. En el caso de los bebés que estén tomando lactancia materna lo único que hay que hacer es fraccionar las tomas, es decir, darle más veces pero tomas más pequeñas. De igual forma los bebés que tomen leche de fórmula deben sólo fraccionar la toma pero no debemos utilizar leches especiales ni aguar la toma.
En el caso de los niños más grandecitos conviene que hagan una dieta normal pero sin grasas y azucares refinados. Algunos de los alimentos más adecuados, más apetecibles y que mejor se suelen tolerar son el pan, las galletas,…
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CuidarMiBebe – Página 30 de 32 – en buenas manos
¿Tiene mi hijo fimosis?
Esta es una preocupación muy frecuentes desde los primeros controles de salud. En ocasiones, alentada por las generaciones más mayores, debido a costumbre antiguas que consistían en dar “un tirón” desde los primeros meses, los padres de hoy día se sienten perdido sobre qué hacer con los genitales de su hijo.
La fimosis es un estrechamiento de la abertura del prepucio (la piel que recubre el glande del pene), con imposibilidad de descubrir el glande.
La mayoría de los niños cuando nacen tienen el prepucio tan adherido que es imposible descubrir el glande, es decir, la mayoría de los niños nacen como si tuviesen fimosis.
A lo largo de los primeros años de la vida esa situación suele ir mejorando espontáneamente y comienza a dejar al descubierto parte del glande. A esta situación la llamamos adherencias balano-prepuciales y también es normal.
Durante el desarrollo estas adherencias se suelen ir despegando espontáneamente. Los factores que contribuyen a este despegamiento son el propio crecimiento del pene, las erecciones espontáneas y la liberación de una sustancia blanquecina (llamada esmegma) que es lubricante y, por tanto, ayuda a este despegamiento.
En algunos niños en los que aun no se ha producido el despegamiento completo del prepucio se producen acúmulos de esta sustancia blanquecina que es lo que llamamos quistes de esmegma.
Por tanto, como vemos, el despegamiento del prepucio es un proceso que se produce espontáneamente, de manera natural. De tal manera que aproximadamente el 75% de los niños de 4 años pueden retraerse el prepucio con facilidad. En el resto este proceso se produce más lentamente, y se completará entre los 5 y los 14 años, de tal manera que a los 16 años quedará solo un 1% que no se podrá retraer el prepucio.
Entonces, ¿no debo dar “un tirón”?
Rontundamente NO. Esa era una costumbre muy extendida antiguamente que posteriormente se ha visto que es innecesaria (ya hemos dicho que el despegamiento se produce solo) e incluso contraproducente, ya que al retraer fuertemente podemos provocar alguna herida que al cicatrizar cierre aun más provocando una fimosis cicatricial.
En ocasiones, para acelerar y favorecer el despegamiento, su pediatra le indicará una crema con corticoides.
Realmente en la fimosis patológica la piel del prepucio se vuelve dura y no se retrae por cicatrices en su extremo distal, formándose un anillo fibroso blanco.
¿Cómo debo lavarle los genitales?
El prepucio del bebé no requiere un cuidado especial. Si está adherido, hay que lavarlo como el resto del cuerpo con agua y jabón, sin forzar la retracción. Conforme se vaya despegando, deslizar suavemente el prepucio en la higiene diaria (¡¡NO realizar retracciones fuertes!!) y conforme el niño vaya creciendo enseñarle a retraer el prepucio y lavar el glande a diario.
Comparte esta información si piensas que puede ser útil para otros padres.
Un agradable baño en la playa puede convertirse en una pesadilla si sufrimos la picadura de una medusa.
Aquí explico las 10 claves ante la picadura de una medusa:
1- Los síntomas típicos de una picadura son dolor intenso y picor inmediato, acompañado de enrojecimiento e inflamación de la zona ,y en muy pocas ocasiones, hemorragia.
2- NO TOCAR la medusa, ni ningún tentáculo aunque esté suelto, aunque esté muerta en la arena, porque sigue liberando líquido urticarizante.
3- Lo primero es LAVAR LA ZONA CON AGUA MARINA.
4- ¡¡NO utilizar nunca agua dulce para lavar!!
5- NO FROTAR la zona con toallas ni arena, ni dejar que el niño se rasque porque empeorarán las lesiones.
6- Aplicar durante 15 minutos hielo, pero siempre dentro de una bolsa de plástico (ya hemos dicho que el agua dulce empeora la situación).
7- Si queda el resto de algún tentáculo RETIRARLO, pero utilizando pinzas (o incluso algún plástico como una tarjeta de crédito) ya que si lo tocamos con las manos ya serán dos los afectados por la picadura.
8- Si el picor o el dolor es importante se puede dar, por vía oral, respectivamente antihistamínicos o analgésicos habituales (paracetamol o ibuprofeno).
9- Por norma general, las picaduras de medusas no suelen ser graves, aunque siempre hay que tener especial cuidado en los niños con otras alergias (alimentarias, …).
10- Si el dolor es muy intenso, o el estado empeora (apareciendo cefalea, nauseas o vómitos, calambres), ACUDIR AL CENTRO MÉDICO MAS CERCANO.
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¿Qué son los repelentes?
Son compuestos químicos, que aplicados sobre la piel, impiden que los insectos se fijen en la piel para realizar la picadura.
¿Qué repelentes existen?
Existen muchos compuestos químicos como son el R–3535, piretrina, citridiol, citronela, picaridin/icaridin, pero quizás el más eficaz es el DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida), que es un repelente ampliamente utilizado en todo el mundo. Es eficaz contra la mayoría de mosquitos, garrapatas, pulgas y moscas. Los productos comercializados en España contienen desde un 15% hasta un 45% de DEET. Están disponibles en lociones, cremas y rociadores.
Podéis consultar los repelentes disponibles en España y las marcas comerciales en la siguiente tabla.
¿Se pueden utilizar en niños?
La mayoría SÍ, aunque NO se recomienda utilizar DEET en menores de 2 meses y se evitará en lo posible en niños menores de 2 años priorizando el uso de mosquiteras. El icaridín no se ha evaluado en menores de 6 meses, por lo que algunos organismos no lo recomiendan.
¿Y en embarazadas o durante la lactancia materna?
SÍ. Las sociedades de protección ambiental no establecen ninguna precaución especial para utilizar repelentes en embarazadas o durante el amamantamiento.
¿Cómo se aplican en niños?
– No dejar que los niños se lo apliquen solos. Un adulto debe aplicar un poco de producto en un área pequeña de la piel para ver si no produce reacción y posteriormente utilizar sólo lo suficiente para cubrir piel expuesta y la ropa.
– Si se utilizan aerosoles, no dirigirlos hacia la cara. Lo mejor es aplicarlos en las manos del adulto y éste luego lo extiende por la cara.
– Evitar ojos y boca de los niños y utilizarlo con moderación alrededor de los oídos. No ponerlo en las manos de los niños (se las pueden llevar a la boca).
– No utilizarlos debajo de la ropa, en heridas, cortes o piel irritada.
Al volver a casa lavar la piel con agua y jabón, especialmente cuando se van a utilizar durante varios días.
¿Se pueden utilizar repelentes y protectores solares?
Sí. Se debe utilizar primero el protector solar y a continuación el repelente, ya que el protector solar puede tener sustancias que atraigan a determinados insectos.
Pero NO es recomendable que en un mismo producto esté el protector solar y el repelente ya que los repelentes, en general, no precisan ser aplicados con tanta frecuencia como los protectores.
Entonces, ¿qué otras precauciones podemos tener para evitar picaduras sin utilizar repelentes?
– Evitar los paseos a la caída del sol cerca del agua.
– Para ir al campo, sobre todo si hay agua cerca, utilizar camisetas de manga larga y pantalón largo, mejor si las prendas son de algodón y de colores claros. Los zapatos deben ser cerrados y con calcetín.
– Utilizar repelentes eléctricos y mosquiteras para dormir y en los carritos de los bebés utilizar redes protectoras.
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Con la llegada del verano se multiplican las consultas por lesiones en la piel.
Muchas de ellas debidas a picaduras de insectos.
¿Puedo saber qué insecto ha sido?
No siempre es posible saber qué insecto produjo la picadura, pero el aspecto de la lesión, nos da algunas pistas:
– Mosquitos: suelen producir habones (mancha sobreelevada en la piel) que pican. Pocas veces producen vesículas en la zona de la picadura.
– Arañas: en el centro de la una mancha roja suele haber dos puntos centrales, y más que picor producen dolor.
– Abejas y avispas: en este caso el habón es MUY DOLOROSO. Se produce una gran inflamación que puede tardar horas en disminuir. Las avispas no dejan el aguijón clavado mientras que las abejas sí (por lo que una misma avispa puede producir varias picaduras).
– Chinches y pulgas: producen picaduras agrupadas en una zona del cuerpo, y el picor es inmediato.
¿Cuáles son los síntomas?
Además de la picadura en sí (con el picor o dolor que hemos dicho), algunas personas, pueden desarrollar una reacción cutánea más generalizada, con grandes habones y mucho picor (urticaria).
Sólo las abejas y las avispas pueden llegar a producir reacciones más graves (con dificultad respiratoria y fallo circulatorio) pero hay que saber que SON MUY POCO FRECUENTES EN NIÑOS.
¿Qué se debo hacer?
En general, ante una picadura, lo que debemos hacer es simplemente lavar con jabón y refrescar con agua fresca la zona de la picadura.
A veces, si el picor es mayor, se puede aplicar alguna barrita o roll-on con calamina o amoniaco.
En casos más exagerados, con picor muy intenso, puede ser necesario incluso la administración de antihistamínicos.
En el caso de las picaduras de abejas, para evitar la entrada del veneno, debemos intentar sacar el aguijón con unas pinzas, siempre y cuando esté visible y sea accesible, ya que si hurgamos mucho en la zona podemos aumentar la inoculación y producir una infección.
¿Cuándo debo consultar al médico?
Debemos consultar al médico:
– Si la zona de la picadura presenta una inflamación muy importante (si se produce en la boca o la nariz puede obstruir la entrada de aire).
– Si aparece una reacción generalizada con mucho picor (urticaria).
– Si la zona de la picadura se pone muy roja y caliente y, sobre todo, si aparece fiebre (ya que esto puede indicar que se ha sobreinfectado la zona).
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Existe la falsa creencia de que una vez que se termina el curso escolar desaparecen los piojos.
Nada más lejos de realidad. Muchas veces las actividades del verano (baño en piscina, campamentos escolares, …) hacen que el contacto de los niños sea más estrecho y, por tanto, aumentan las posibilidades de trasmisión.
Intentaré aclarar ciertas dudas y desterrar ciertos mitos:
¿Qué son los piojos?
Son unos insectos que infectan EXCLUSIVAMENTE a los humanos. Realmente existe más de 300 especies de piojos pero cuando habitualmente hablamos de los piojos nos referimos a la pediculosis capitis, es decir, a los piojos que infectan la cabeza de los humanos.
Existen otros dos tipos de piojos que infectan a los humanos: piojos del pubis (ladillas) y piojos del cuerpo.
¿Cómo se transmiten?
Los piojos no saltan, ni vuelan, ni infectan a otros animales.
Se desplazan rápidamente por el cabello de un pelo a otro si está seco. En el pelo húmedo se mueven más torpemente y son más fáciles de eliminar. Por tanto se transmiten por el contacto directo del pelo de dos personas, aunque se pueden transmitir por peines, gorros, toallas, ropa de cama, …
¿Cómo se reproducen?
Los piojos adultos ponen los huevos cerca del cuero cabelludo, ya que el calor y la humedad de éste ayudan a la incubación del huevo. A los 7-10 días, de ese huevo, saldrá un piojo joven. La capacidad multiplicativa es muy alta ya que aproximadamente una de cada diez liendres es hembra, y cada hembra pone unos diez huevos al día durante 3-4 semanas.
Necesitan ingerir sangre humana varias veces al día y NO pueden vivir fuera del cuerpo humano más de uno o dos días.
¿Cuáles son los síntomas?
El síntoma típico es el PICOR, especialmente en la zona retroauricular, en la nuca y en la coronilla. A veces se producen pequeñas heridas por el rascado que pueden incluso sobreinfectarse.
Afectan principalmente a las niñas y especialmente entre los 3-8 años.
¿Cómo se diagnostica?
Se diagnostica por la visualización directa del piojo. Es conveniente buscarlos con el pelo húmedo ya que así se mueven más lentamente.
¿Cómo se trata?
Existen múltiples maneras de tratar los piojos desde los remedios más caseros (vinagre, …) hasta tratamientos farmacológicos (antibióticos, …).
Ante la confirmación de la infección por piojos, el tratamiento más utilizado, consiste en aplicar permetrina al 1% y pasar la lendrera tras la aplicación y 12 horas después. Después se debe continuar durante 2 semanas pasando la lendrera a diario y volver a aplicar permetrina al 1%.
De esta manera suelen controlarse la mayoría de las pediculosis. De hecho, si no se controla, se debe acudir al pediatra porque pueden ser necesarios otros tratamiento más complejos.
¿Se pueden prevenir?
NO se debe prohibir a los niños infectados que vayan al colegio, club, … ni se deben administrar preventivamente lociones antipiojos (esto es una costumbre muy frecuente que es innecesaria).
Sólo deben tratarse los niños en los que se confirme la infección.
Se deben lavar con agua caliente la ropa, peines, … sospechosos de haber estado en contacto con los piojos y lo que no de pueda limpiarse de esa manera debe guardarse durante unos días en bolsas de plástico.
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Más de una se habrá quedado impresionada de la afirmación del título del post. Pero es así de claro, es más, ya hemos recordado en algún post que la importancia del agua es mayor cuanto menor es la edad del bebé. El agua es el elemento primordial para la vida y ante la ola de calor que estamos “sufriendo” aumenta el interés por el aporte de agua a los niños. Intentaré aclarar cuál es la forma de darle agua a un bebé sin darle “agua extra”.
Las dudas más frecuentes son:
Si le estoy dando lactancia materna exclusiva, ¿debo ofrecerle agua extra?
NO, es suficiente con el agua que contiene la leche. En cualquier caso lo que se puede hacer es ofrecer el pecho más frecuentemente (aunque normalmente será el bebé quien lo reclame si tiene sed).
Y aquí viene el dato, casi el 90% de la leche materna es agua. Por eso es suficiente con ofrecerle el pecho.
¿Y si le estoy dando leche de fórmula o lactancia mixta?
La respuesta es igual de rotunda que la anterior y el motivo es el mismo. La leche de fórmula (leche de vaca) tiene también casi un 90% de agua en su composición.
Eso sí, para esa proporción de agua se mantenga, debemos preparar adecuadamente los biberones. Es decir, tal y como se explica en todos los envases, poner un cacito raso de polvo por cada 30 ml de agua y recordar poner siempre primero el agua, porque si no estaríamos añadiendo menos agua de la correspondiente. Y es precisamente ahí, en la deficiente preparación de los biberones, donde surge el falso mito de que a los bebés hay que ofrecerles agua además del biberón. Desgraciadamente, hace muchos años, era más frecuente esta deficiente preparación de los biberones (con menos agua de la necesaria) y esto provoca deshidratación hipernatrémica y por este motivo, la gente más mayor, tiene esa “obsesión por ofrecerles agua entre tomas”.
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Los grupos de edad más vulnerables a los efectos nocivos del calor son los ancianos y los niños.
La exposición a altas temperaturas puede tener consecuencias importantes como la deshidratación o el golpe de calor, especialmente en los niños pequeños, que son más susceptibles a sufrirlos.
Recordaré cinco consejos muy importantes y fáciles de seguir para evitar un golpe de calor en niños:
1.- Beber líquidos abundantemente.
Como mecanismo de refrigeración nuestro cuerpo en estos días genera muco sudor, por lo que debemos reponer líquidos con más frecuencia para evitar la deshidratación.
Debido a que en la composición corporal de los bebés la proporción de agua es mayor, es en este grupo de edad, donde debemos hacer especial hincapié en ofrecerles líquidos.
A los bebes que están siendo alimentados con lactancia materna exclusiva, en estos días, hay que ofrecerles el pecho más frecuentemente.
Para el resto se recomienda ingerir aproximadamente 50 ml por kilo de peso (es decir, para un bebe de 10 kg se recomienda una ingesta de agua de 500 ml).
Puesto que hay algunos niños a los que cuesta mucho trabajo darles agua, la hidratación se puede hacer a través de alimentos con alto contenido en agua como la fruta (en piezas o zumos naturales), las verduras y hortalizas frescas y cocidas. También helados, batidos fresquitos, sopas frías (como el gazpacho,…)
En estos días se recomiendan dar agua, zumos, batidos,… cada dos horas a los niños pequeños, especialmente a los menores de 3 años.
2.-Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día.
Es decir, evitar exponer el niño al sol entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde.
Buscar siempre la sombra (debajo de un árbol, debajo de una sombrilla,…) y conviene además, de vez en cuando, refrescar al niño mojando la cabeza o humedeciendo los brazos y las piernas.
En casa conviene utilizar ventiladores o aires acondicionados (ajustar la temperatura entre 22-26ºC).
3.- Usar gorras o sombreros.
Los efectos del sol son especialmente desagradables y peligrosos si nos da directamente en la cabeza, provocando insolación con cefalea o desmayos.
4.- Usar protección solar.
Incluso aunque se éste a la sombra es fundamental recordar la importancia del uso de protectores solares para evitar quemaduras como ya insistí en otro artículo.
5.- No dejar NUNCA a los niños en el interior del coche.
Esta recomendación es extensible también al invierno, pero en los días de ola de calor las temperaturas que se alcanzan en el interior de un coche son «lo más parecido a un horno», pudiendo deshidratar a un niño y haciendo que sufra un golpe de calor grave en pocos minutos, que le puede llevar incluso a la muerte.
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En los últimos días, habéis visto cómo se ha viralizado un artículo en las redes sociales respecto al ahogamiento secundario. Pienso que con tintes más sensacionalistas que con ánimo de ayudar a los padres.
Pudiera dar la impresión de que es un problema muy frecuente, y lo que es peor, pudiese dar la impresión que ante el mínimo trago de agua de una piscina nuestro hijo pudiese morir por un ahogamiento secundario.
Como otras veces, intentaré aclarar ciertas dudas:
¿Qué es el ahogamiento secundario?
Se trata de un edema pulmonar que se produce como consecuencia de la aspiración de agua, especialmente de piscinas (ya que contiene fuertes irritantes para la vía respiratoria como puede ser el cloro). Este edema pulmonar dificulta el intercambio gaseoso en el pulmón y puede llevar a la muerte.
Pero, ¿esto es muy frecuente?
Afortunadamente NO. Es excepcional. Desgraciadamente a lo largo de mi vida profesional ya me he encontrado con varios casos de ahogamiento, pero nunca un ahogamiento secundario.
¿Si mi hijo traga agua de la piscina le puede ocurrir?
Rotundamente NO. Esta es la pregunta que debe quedar más clara puesto que es la que más angustia innecesaria genera. Cuando un niño traga agua, el agua va al estómago, y eso no tendrá ninguna consecuencia (en el peor de los casos si la cantidad de agua ingerida es muy grande puede provocar vómitos).
Para que se produzca un ahogamiento secundario el agua de la piscina debe llegar a los pulmones y eso es muy improbable, sólo ocurre en muy pocos casos de “semiahogamiento”, es decir cuando un niño se queda inconsciente y necesita una reanimación inmediata en la piscina.
Entonces, ¿qué debo hacer si mi hijo traga agua de la piscina?
Como ya hemos dicho, si lo que ha hecho es tragar agua, no hay que hacer absolutamente NADA.
Si el niño sufrió un casi-ahogamiento (se quedó inconciente en el agua y necesitó una reanimación), debe acudir a un centro médico donde probablemente quedará ingresado durante unas horas precisamente para vigilar la aparición de los síntomas de un ahogamiento secundario (dificultad respiratoria, …)
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Esta es una de las grandes preocupaciones que presentan muchos padres cuando sus hijos tienen fiebre y que provoca que acudan muy angustiados a los servicios de urgencias.
Como otras veces, intentaré aclarar ciertas dudas.
En primer lugar, ¿qué es una convulsión febril?
Es un episodio que, coincidiendo con la subida de la fiebre, produce en el niño una pérdida de conciencia, acompañada de rigidez generalizada, revulsión ocular (ojos en blanco), cianosis peribucal (labios morados), sialorrea (babeo), trismus (mandíbula cerrada muy fuertemente), respiración muy ruidosa o dificultosa y sacudidas de los brazos y las piernas. A veces puede existir relajación de esfínteres (se hace pipí o caca).
Suele durar pocos minutos (aunque se hagan eternos) y posteriormente el niño suele quedar confuso o muy adormilado.
¿Por qué se produce?
La causa no está clara, pero suele haber antecedentes familiares.
Pero, ¿es muy frecuente?
Son relativamente frecuentes. Aproximadamente entre el 3-5% de los niños presentarán un episodio de convulsión febril. Son más frecuentes en los niños de entre 6 meses y 5 años (de hecho, cuando se producen a esta edad y con las características descritas anteriormente los médicos las llamamos convulsiones febriles típicas).
¿Le dejará alguna secuela?
El mayor peligro de una convulsión es la falta de oxígeno al cerebro, y puesto que hemos dicho que las convulsiones febriles suelen durar pocos minutos, NO suelen dejar ninguna secuela.
¿Se puede repetir?
La mayoría de las veces las convulsiones febriles NO repite. Aunque un 20-30% puede tener, al menos, otra convulsión. Cuando repite es más frecuente que lo haga en las primeras horas tras la convulsión, si hay antecedentes familiares o cuando el niño es más pequeño.
¿Se puede prevenir?
NO. Sólo en circunstancias especiales se utilizarán tratamientos preventivos (no parecen estar justificados).
La fiebre se debe tratar igual que en los niños que nunca han sufrido convulsiones febriles, con medidas físicas (desabrigar al niño, …) o farmacológicas (paracetamol o ibuprofeno) para aliviar el malestar.
Si mi hijo convulsiona, ¿qué debo hacer?
Aunque no sea fácil, es fundamental mantener la calma y de esa manera será más fácil llevar a cabo las siguientes recomendaciones:
– Tumbar al niño de lado, sobre un costado (para facilitar la respiración) y mantenerlo lejos de objetos con los que pueda golpearse.
– Mirar el tiempo que dura la convulsión (¡seguro que es menos del que se piensa!).
– No es necesario realizar el boca-boca, ni se deben meter los dedos en la boca (¡no se “tragará” la lengua!), ni sujetar al niño para frenar las sacudidas.
¿Cómo se trata?
Casi todas las convulsiones febriles ceden por sí solas en pocos minutos. Una vez que el niño se haya cedido, puede tomar algún antitérmico para bajar la fiebre
Los padres de niños con convulsiones febriles repetidas pueden sentirse más tranquilos si disponen de medicación (diazepam) para administrar por vía rectal cuando se produce la convulsión.
¿Debo acudir a un centro sanitario?
Conviene acudir al centro sanitario más cercano para que el niño sea valorado por un médico que confirme el diagnóstico.
También debemos acudir a un centro sanitario si se repite la convulsión, si la convulsión dura mucho tiempo (más de 15 minutos), si el niño se encuentra muy adormilado o se queja de dolor de cabeza intenso y vomita.
Al acudir al médico, ¿deben hacer alguna prueba?
El diagnóstico se hace a partir del relato que hacen los padres (que suelen estar tremendamente angustiados). NO hace falta ninguna prueba para confirmarlo.
En los pocos casos en los que las convulsiones se repiten con frecuencia, son muy prolongadas (más de 15 minutos) o no son de los tipos que describimos al principio, el pediatra puede solicitar alguna prueba o remitir al neurólogo.
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Debido a las inmumerables visitas que he tenido que hacer estos días por este motivo «me veo obligado» a aclarar ciertas dudas:
¿Qué es la gastroenteritis?
La gastroenteritis es una de las enfermedades más comunes en la infancia, que consiste en la inflamación de la pared intestinal (enteritis) y, a veces también, de la pared del estómago (gastritis).
¿Cómo se transmite?
Aparece en brotes debido a su mecanismo de transmisión fecal-oral, es decir, se transmite a través de la saliva y de restos de las deposiciones. Por tanto, conviene para prevenir el contagio, que los niños no compartan biberones, botellitas, cañitas, … y que los adultos después de limpiar la diarrea a un niño se laven bien las manos para eliminar todas las partículas víricas que pudiesen haber quedado.
¿Cuál es la causa?
La causa más frecuente, con mucho, son los virus, especialmente el ROTAVIRUS. En muy pocas ocasiones se producen por bacterias, las más frecuentes y conocidas son SALMONELLA y SHIGELA.
¿Cuáles son los síntomas?
Se pueden manifestar con vómitos y diarrea o sólo diarrea. La diarrea suele ser muy acuosa. En ocasiones también se acompañan de dolor abdominal (retortijones) y fiebre, puesto que son producidas por virus.
Si la fiebre es muy alta o en las deposciones hay sangre, moco o pus hay que descartar que la causa en este caso sea una bacteria.
¿Qué debemos vigilar?
Ante una gastroenteritis lo único que debemos garantizar el es adecuado estado de hidratación del niño. Una manera fácil de asegurarnos de que el niño sigue bien hidratado es mirando su lengua, sus ojos y los pañales. El niño estará bien hidratado si su lengua está húmeda, sus ojos sueltan lágrimas cuando llora y moja los pañales de pipí.
Si el niño se encuentra muy decaído, tiene los ojos hundidos, la lengua seca o no hace pipí, se encuentra deshidratado por lo debemos acudir rápidamente a su pediatra.
¿Cómo se trata?
Se trata de un proceso autolimitado, es decir, que la mayoría de las veces se resuelven en pocas horas (o días) y casi nunca es necesario utilizar medicación. En ocasiones, como mediada de confort, utilizamos los analgésicos-antitérmicos (paracetamol) para aliviar el dolor abdominal y la fiebre. Pero casi nunca utilizamos fármacos para cortar los vómitos debido a que pueden tener efectos secundarios muy desagradables.
¿Le puedo dar aquarius, coca cola batida, zumos, …?
Afortunadamente la mayoría de los niños no se llegan a deshidratar en un proceso de gastroenteritis y por eso, aunque hayamos utilizado en ocasiones esas bebidas, no ha ocurrido nada, pero lo cierto es que NO deberíamos utilizarlas puesto que no están pensadas para estas situaciones. El aquarius está pensada para deportistas, para reponer las pérdidas que se tienen a través del sudor, aporta gran contenido de azúcar y pocas sales minerales. La coca cola, ni siquiera sabemos su composición («el secreto mejor guardado») pero lo que sí sabemos es que contiene igualmente mucha azúcar y pocas sales minerales y precisamente en la diarrea lo que se pierden son muchas sales minerales. Por tanto los correcto es utilizar SOLUCIONES DE REHIDRATACIÓN ORAL (afortunadamente hoy día disponemos de gran variedad de sabores e incluso de texturas), dándoselas en pequeños sorbitos cada 5-10 minutos y siempre habiendo esperado al menos media hora tras el último vómito.
¿Cuándo y qué podemos darles de comer?
La reintroducción de la alimentación habitual debe ser precoz, es decir, en no más de 4-6 horas conviene que le niño esté comenzando a comer su comida habitual. De esta manera la mucosa intestinal se recuperará antes. En el caso de los bebés que estén tomando lactancia materna lo único que hay que hacer es fraccionar las tomas, es decir, darle más veces pero tomas más pequeñas. De igual forma los bebés que tomen leche de fórmula deben sólo fraccionar la toma pero no debemos utilizar leches especiales ni aguar la toma.
En el caso de los niños más grandecitos conviene que hagan una dieta normal pero sin grasas y azucares refinados. Algunos de los alimentos más adecuados, más apetecibles y que mejor se suelen tolerar son el pan, las galletas,…
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